Discapacidad

Un estudio alerta de que las barreras de comunicación pueden sesgar la investigación sobre discapacidad auditiva

Madrid
SERVIMEDIA

Las barreras de comunicación que afrontan las personas sordas y con discapacidad auditiva no solo dificultan su participación en la sociedad, sino que también pueden distorsionar los resultados de los estudios científicos. Así lo concluye un trabajo recién publicado, que advierte además de que los métodos de investigación tradicionales pueden dejar fuera a parte de esta población o recoger información incompleta.

Un equipo de investigadoras israelíes alertó de que las barreras lingüísticas, culturales y tecnológicas que afectan a las personas sordas y con discapacidad auditiva "pueden introducir sesgos en la investigación científica y limitar la calidad de los datos obtenidos sobre este colectivo", generando sesgos que afectarían a la calidad y representatividad de la evidencia científica.

El trabajo, titulado 'Inclusive mixed-methods research design with deaf and hard-of-hearing participants: methodological reflections', fue elaborado por Carolina Tannenbaum-Baruchi, Limor Aharonson-Daniel y Paula Feder-Bubis, vinculadas principalmente a la Ben-Gurion University of the Negev (Israel), así como al The Academic College Tel Aviv-Yaffo.

La investigación se publicó en la revista científica 'The Journal of Deaf Studies and Deaf Education', editada por Oxford University Press. Las autoras sostienen en sus conclusiones que realizar estudios con personas sordas y con pérdida auditiva plantea desafíos metodológicos y éticos específicos que "no siempre son tenidos en cuenta". Según explicaron, los procedimientos convencionales de investigación pueden generar obstáculos que limiten la participación de estos ciudadanos y reduzcan la representatividad de los resultados.

ESTUDIO ACCESIBLE

Para evitarlo, el equipo describe su experiencia en el diseño de un estudio accesible basado en métodos mixtos y orientado explícitamente a favorecer la inclusión de participantes sordos. Entre los principales retos identificados figuran "la diversidad lingüística, las diferencias culturales dentro de la comunidad sorda y las dificultades de accesibilidad tecnológica durante todas las fases del proceso investigador, desde la captación de participantes hasta la difusión de los resultados".

Las investigadoras concluyen en su trabajo que el conocimiento de la lengua de signos por parte de los investigadores facilita la comunicación directa y la generación de confianza con los participantes, aunque por sí solo no resulta suficiente para garantizar una investigación plenamente inclusiva. Otro de los desafíos detectados es precisamente la diversidad lingüística. Aunque la lengua de signos fue el principal canal de comunicación del estudio, los autores recordaron que no todas las personas sordas utilizan la misma lengua ni la dominan del mismo modo. Factores como la inmigración, la educación recibida o el uso de implantes cocleares generan necesidades comunicativas muy diferentes, por lo que los investigadores consideran esencial ofrecer múltiples formatos de participación.

Asimismo, que las herramientas de investigación tradicionales pueden adaptarse con éxito a las preferencias comunicativas y a los contextos culturales de las personas sordas y con discapacidad auditiva. Según el estudio, estas adaptaciones "permiten aumentar la participación y obtener datos más ricos y mejor contextualizados".

Otra de las conclusiones destacadas es que la accesibilidad debe considerarse "una exigencia metodológica y ética básica". Las autoras defienden que incorporar formatos accesibles, métodos alternativos de comunicación y ajustes específicos contribuye a que las investigaciones reflejen de forma más fiel la diversidad de experiencias de las personas con discapacidad auditiva.

BARRERAS DE COMUNICACIÓN

Finalmente, el artículo propone "un marco práctico para que investigadores y estudiantes diseñen futuros estudios más inclusivos y accesibles, con el objetivo de promover una participación equitativa y reducir los sesgos derivados de las barreras de comunicación".

Además, el estudio concluye que las dificultades de comunicación no dependen únicamente del grado de pérdida auditiva. Aspectos como el nivel educativo, la situación económica, el origen cultural o el género influyen de forma decisiva en el acceso a la información y a servicios esenciales. Más de la mitad de los participantes encuestados en el estudio aseguró haber experimentado problemas para comunicarse con profesionales sanitarios, una proporción que aumentaba en situaciones de emergencia.

Ante esta realidad, los investigadores aplicaron medidas de accesibilidad específicas, como vídeos en lengua de signos, versiones de lectura sencilla de los cuestionarios y herramientas adaptadas al uso de teléfonos móviles. Según los autores, estas estrategias no solo favorecen la inclusión, sino que permiten obtener datos más ricos y fiables sobre las experiencias de las personas sordas e hipoacúsicas.

(SERVIMEDIA)
05 Oct 2026
EDU/gja