Neurociencia

Un estudio científico identifica diferencias en la conectividad cerebral de personas con misofonía o con hiperacusia

- El hallazgo ayudará a mejorar el diagnóstico, evitar tratamientos genéricos poco eficaces y avanzar en apoyo psicológico y neurológico personalizados

MADRID
SERVIMEDIA

Un estudio internacional publicado en la revista científica 'Hearing Research' revela que la misofonía y la hiperacusia, dos trastornos vinculados a la tolerancia al sonido que a menudo se confunden en la práctica clínica, presentan patrones de conectividad cerebral distintos, lo que refuerza su diferenciación neurobiológica y abre la puerta a diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados.

La misofonía y la hiperacusia son dos trastornos relacionados con la tolerancia al sonido que, aunque a menudo se confunden, tienen características distintas. La misofonía se manifiesta como una reacción emocional intensa y desproporcionada ante sonidos cotidianos concretos, como masticar, respirar o teclear, mientras que la hiperacusia se caracteriza por una hipersensibilidad general al volumen, de modo que sonidos normales resultan dolorosos o insoportables. Así describe estas perturbaciones de la audición un estudio publicado en la revista científica 'Hearing Research', que identificó "diferencias claras en la conectividad cerebral de las personas que padecen misofonía sola y de aquellas que presentan misofonía asociada a hiperacusia". Este hallazgo refuerza "la idea de que se trata de trastornos distintos desde el punto de vista neurobiológico".

La investigación, realizada por un equipo internacional liderado por Fatima T. Husain, junto a Shagun Ajmera, Rafay A. Khan, Gibbeum Kim, Namitha Jain, Ariana Castro y Howard Berenbaum, analizó mediante resonancia magnética funcional (fMRI) la actividad cerebral en reposo de varios grupos de pacientes y de personas sin estos trastornos.

Los resultados mostraron que los patrones de conectividad entre distintas regiones del cerebro varían de forma significativa según el tipo de alteración auditiva. "En la misofonía sin hiperacusia, las diferencias se concentran en áreas subcorticales implicadas en la regulación emocional y la respuesta motora, mientras que en los casos de misofonía con hiperacusia aparecen alteraciones en regiones relacionadas con el procesamiento sensorial y visual de alto nivel", detalla el informe. Identificar circuitos cerebrales concretos "ayuda a validar el sufrimiento de las personas afectadas y a combatir la percepción de que se trata de reacciones exageradas o meramente psicológicas".

REPERCUSIÓN CLÍNICA

Los autores subrayaron que este hallazgo tiene una importante repercusión clínica, ya que "aporta evidencia objetiva de que estas condiciones no son solo una respuesta psicológica exagerada al sonido, sino que están asociadas a circuitos cerebrales específicos. Esto puede ayudar a mejorar el diagnóstico, evitar tratamientos genéricos poco eficaces y avanzar hacia intervenciones más personalizadas, tanto terapéuticas como de apoyo psicológico y neurológico. Además, comprender mejor las bases cerebrales de la misofonía y la hiperacusia puede "contribuir a reducir el estigma que sufren muchas personas afectadas, cuyo malestar suele ser infravalorado, y a validar clínicamente el impacto real que estos trastornos tienen en su vida social, laboral y emocional".

Estos investigadores de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign (EEUU), una institución de investigación pública estadounidense con una larga trayectoria en ciencias cognitivas y estudios del oído y la percepción auditiva, destacaron que el análisis en reposo, sin exposición directa a estímulos sonoros, permite ahora "identificar diferencias estructurales y funcionales estables, lo que refuerza la idea de que la misofonía y la hiperacusia no dependen únicamente del contexto o del aprendizaje, sino de redes cerebrales organizadas de forma distinta".

En particular, la implicación de regiones subcorticales asociadas a la emoción y al movimiento en la misofonía podría explicar "por qué muchas personas afectadas experimentan reacciones automáticas de ira, ansiedad o necesidad de huida ante determinados sonidos", mientras que "la participación de áreas sensoriales y visuales de alto nivel en los casos combinados con hiperacusia apunta a un procesamiento multisensorial alterado, más allá del sistema auditivo".

NI MANÍA NI REACCIÓN EXAGERADA

Los autores señalaron que los resultados aportados en el citado 'paper', titulado 'Diferencias en la conectividad funcional en reposo en la misofonía con y sin hiperacusia', refuerzan la necesidad de que la misofonía "sea reconocida como una entidad clínica diferenciada, tanto en la investigación como en la práctica asistencial", y subrayaron la importancia de "seguir desarrollando criterios diagnósticos basados en marcadores neurobiológicos objetivos".

Cada vez más especialistas defienden que no se trata de una "manía" ni de una reacción exagerada, sino de un trastorno con circuitos cerebrales específicos, lo que refuerza su legitimidad como condición discapacitante cuando el impacto es severo, según los expertos, que además explñicaron que estos y trastornos pueden llegar a considerarse discapacidad, pero no de forma automática sino en función del impacto funcional, del reconocimiento clínico y del marco legal en cada país.

(SERVIMEDIA)
13 Ene 2026
EDU/gja