Enfermedad hepática

Europa se enfrenta a una creciente amenaza derivada de las enfermedades hepáticas crónicas

MADRID
SERVIMEDIA

Europa se enfrenta a una creciente amenaza derivada de las enfermedades hepáticas crónicas, según una nueva serie publicada este martes en ‘The Lancet Regional Health-Europe’, en la que participan más de 75 coautores y coautoras de 30 países y liderada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”.

Según informó ISGlobal, la serie titulada ‘Ending the chronic liver disease public health threat in Europe’ advierte de que es necesario sacar la enfermedad hepática del ámbito exclusivo de la hepatología e integrarla mejor en los sistemas sanitarios europeos.

La enfermedad hepática crónica representa una importante carga de enfermedad y mortalidad prematura en Europa, con un impacto desproporcionado en los hombres y en las poblaciones socialmente desfavorecidas. Actualmente, es ya la segunda causa de años de vida laboral perdidos en Europa, solo por detrás de la cardiopatía isquémica.

La serie también alerta de que la enfermedad hepática metabólica está transformando rápidamente la carga de enfermedad hepática en Europa. Se estima que una de cada tres personas en la Unión Europea y el Reino Unido vive con enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (Masld, por sus siglas en inglés), actualmente uno de los principales factores impulsores del cáncer de hígado en Europa.

Europa presenta las tasas más elevadas de consumo de alcohol por persona, la mayor prevalencia de episodios de consumo intensivo y las tasas más bajas de abstinencia alcohólica a nivel mundial.

ALCOHOL Y OBESIDAD

La combinación del alcohol con la obesidad y otros factores de riesgo asociados a enfermedad hepática está contribuyendo a unas altas tasas de enfermedad hepática terminal y cáncer de hígado.

Se calcula que el alcohol es responsable del 40% de las 287.000 muertes prematuras relacionadas con enfermedades hepáticas que se producen cada año en Europa, aunque la cifra real podría ser incluso superior.

En toda Europa, la enfermedad hepática ya está afectando a la salud de la población en edad laboral. Las muertes por enfermedad hepática relacionada con el alcohol y por hepatitis víricas no diagnosticadas o no tratadas suelen producirse décadas antes que las asociadas a muchas otras enfermedades crónicas.

Las hepatitis B y C representan más del 85% de las cerca de 57.000 muertes anuales relacionadas con VIH, tuberculosis y hepatitis víricas en la UE y el Espacio Económico Europeo.

MÁS ALLÁ DE LA HEPATOLOGÍA

Por ello, el jefe del grupo de salud pública y enfermedades hepáticas de ISGlobal, profesor de la CUNY Graduate School of Public Health and Health Policy y coordinador de la serie de ‘The Lancet’, Jeffrey V. Lazarus, afirmó que "Europa no necesita una nueva advertencia de que la enfermedad hepática está empeorando. Necesita una manera distinta de responder".

"Cuando hablamos de alimentos ultraprocesados, bebidas alcohólicas o dietas poco saludables, estamos hablando, en esencia, del riesgo de enfermedad hepática. Y cuando hablamos de diabetes, obesidad o sedentarismo, también estamos hablando de ese mismo riesgo. Necesitamos políticas e intervenciones de salud pública más sólidas para hacer frente a esta carga de enfermedad. Y la Atención Primaria también debe cambiar”, añadió.

La serie analiza la enfermedad hepática crónica desde cuatro perspectivas complementarias: detección y modelos asistenciales, preparación de las políticas sobre Masld, enfermedad hepática relacionada con el alcohol y MetALD (esteatosis hepática metabólica y alcohol, y avances hacia la eliminación de las hepatitis víricas.

RECOMENDACIONES

Los autores y autoras del estudio también advirtieron de que millones de personas con enfermedad hepática crónica siguen sin diagnosticar. Una identificación más temprana desde la atención primaria y comunitaria, incluyendo estrategias de cribado y evaluaciones automatizadas y no invasivas de la fibrosis hepática, podría evitar la progresión hacia fibrosis avanzada, cirrosis, cáncer hepático y muerte prematura.

Por ello, se recomendó integrar la salud hepática en las estrategias de prevención de enfermedades no transmisibles y cáncer; y alinear las respuestas frente a la enfermedad hepática con políticas sobre diabetes, obesidad, alcohol, enfermedades cardiovasculares, actividad física y nutrición.

Además, reforzar los sistemas de vigilancia y detección precoz, mejorar el acceso al tratamiento y a los servicios de reducción de daños, aplicar políticas más sólidas sobre alcohol y reducir los factores comerciales que impulsan los daños asociados y abordar el estigma y las barreras que afectan a las comunidades más desatendidas.

(SERVIMEDIA)
26 Mayo 2026
ABG/clc