Automoción
Expertos recuerdan que las lluvias intensas asociadas a temporales y las retenciones en los accesos a las ciudades ponen a prueba la capacidad de respuesta de la suspensión de los vehículos
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Las intensas lluvias asociadas a los recientes temporales que han afectado a la Península, sumadas a las retenciones habituales en los accesos a ciudades como Madrid, por la A-6, la M-40 y la M-30, han puesto a prueba la capacidad de respuesta de los sistemas de suspensión en miles de vehículos, según indican distintos expertos.
Explican que el firme desgastado por el elevado volumen de tráfico diario, junto a la aparición de balsas de agua en tramos de vía rápida, exige la máxima estabilidad operacional para evitar el peligroso fenómeno del aquaplaning y mantener la trayectoria precisa. Cuando un componente de la suspensión pierde la capacidad de mitigar las oscilaciones de la carrocería, el neumático deja de apoyarse uniformemente sobre el asfalto.
Añaden que para garantizar la seguridad de los ocupantes, corregir el balanceo en curva y mantener la eficacia de los frenos en situaciones de emergencia, la sustitución a tiempo de un amortiguador desgastado resulta crucial dentro del mantenimiento preventivo del vehículo. Cuando el retén interno del vástago pierde su estanqueidad por el uso continuo, el fluido hidráulico tiende a fugarse progresivamente. Esta deficiencia invalida la función de la válvula de paso interna, dejando que el muelle helicoidal trabaje sin contención y provocando un rebote ininterrumpido de la rueda contra el suelo.
El principal peligro de circular con una suspensión degradada que citan es el incremento directo en la distancia de parada. Ante una frenada de emergencia sobre pavimento mojado o irregular, la falta de contacto firme provoca que el sistema antibloqueo de frenos (ABS) detecte rebotes y reduzca de forma inadecuada la presión hidráulica sobre las pinzas. A esto se suma el rebajamiento del umbral de intervención del control de estabilidad (ESP), el cual malinterpreta los movimientos de balanceo y cabeceo excesivos, aplicando correcciones de trayectoria bruscas que comprometen la maniobrabilidad del automóvil.
Recuerda que las vías de circulación de la Comunidad de Madrid presentan exigencias mecánicas constantes. La combinación de variaciones térmicas acusadas durante el invierno, el uso de fundentes salinos en carreteras de montaña y el paso ininterrumpido por badenes y resaltes urbanos acelera el deterioro de las protecciones de goma o guardapolvos. Cuando el barro, el polvo y el agua con sal penetran a través de un fuelle rajado, erosionan la capa cromada del vástago. Este desgaste abrasivo destruye las juntas tóricas de sellado, propiciando la pérdida total de gas y aceite en poco tiempo.
Asimismo, relatan que un diagnóstico fiable debe ir más allá de la prueba manual de rebote sobre la aleta del vehículo, la cual solo identifica fallos absolutos de la pieza. El paso por un banco de prueba dinámico con placas vibratorias permite medir con precisión la eficacia de adherencia de cada rueda. En caso de requerir la renovación del componente, la norma fundamental de taller exige cambiar los amortiguadores por parejas sobre el mismo eje (delantero o trasero). Sustituir una sola unidad rompe el equilibrio de rigidez del vehículo, provocando comportamientos asimétricos e impredecibles en situaciones de apoyo dinámico.
Recomiendan realizar una inspección visual de fugas e integridad de guardapolvos cada 20.000 kilómetros o en cada revisión metódica del vehículo. La sustitución suele rondar entre los 60.000 y 80.000 kilómetros según las condiciones de uso. Sí al desmontar los elementos de soporte del tren de rodaje (como la mangueta en esquemas MacPherson), las cotas de caída y convergencia quedan alteradas es necesario alinear para evitar el desgaste anómalo del neumático. Las copelas contienen rodamientos de guiado que sufren el mismo nivel de fatiga. Mantener copelas viejas con piezas nuevas provoca holguras, ruidos al girar la dirección y un desgaste acelerado del vástago.
(SERVIMEDIA)
08 Sep 2026
s/gja


