Investigación
La exposición al calor y al frío al inicio del embarazo se asocia con el tamaño fetal a las 12 semanas
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La exposición moderada al frío y al calor durante las primeras etapas del embarazo podría afectar al desarrollo fetal a partir del primer trimestre, según un nuevo estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación “la Caixa”.
Según informó este martes el centro de investigación, los resultados, basados en dos cohortes de nacimiento neerlandesas y publicados en el ‘International Journal of Epidemiology’, sugieren que el desarrollo gestacional temprano puede ser sensible a la temperatura ambiental, con posibles implicaciones para los resultados del nacimiento y la salud a largo plazo en un contexto de cambio climático.
El primer trimestre es un periodo crítico, ya que durante esta etapa comienzan a formarse los órganos del bebé y la placenta; alteraciones en este momento se asociaron previamente con resultados adversos al nacimiento y con enfermedades cardiovasculares y respiratorias más adelante en la infancia.
De hecho, aseguró la investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio, Esmée Essers, “para evaluar la asociación entre la exposición a la temperatura ambiental y el desarrollo embrionario y fetal temprano, analizamos datos de una cohorte de nacimiento neerlandesa, el estudio Generation R Next (2017–2021), y replicamos los hallazgos en una cohorte independiente establecida 15 años antes, el estudio Generation R (2002–2006)”.
LONGITUD CRANEO-CAUDAL
Además, estimó las temperaturas medias semanales desde el inicio del embarazo y utilizó ecografías realizadas alrededor de las semanas 8, 10 y 12 para medir la longitud cráneo-caudal, un indicador estándar del crecimiento embrionario y fetal temprano.
La exposición tanto a temperaturas ambientales más frías como más cálidas durante el primer trimestre se asoció con una menor longitud cráneo-caudal a las 12 semanas de gestación en la cohorte Generation R Next.
La asociación entre temperaturas más frías y una menor longitud cráneo-caudal a las 12 semanas también se observó en la cohorte independiente, a pesar de las diferencias en los patrones de temperatura entre ambos periodos de estudio.
El momento de la exposición parecía diferir entre el calor y el frío. La exposición a temperaturas más altas mostró asociaciones más fuertes durante las primeras etapas del embarazo, especialmente entre las semanas 1 y 6.
TEMPERATURAS MÁS BAJAS
En cambio, la exposición a temperaturas más bajas se asoció con la longitud cráneo-caudal durante un periodo más prolongado, entre las semanas 1 y 11. En ambos casos, no se detectaron asociaciones en las ecografías realizadas previamente, a las 8 o 10 semanas.
A las 12 semanas de gestación, la exposición tanto a temperaturas más frías como más cálidas se asoció con una longitud cráneo-caudal aproximadamente entre 7 y 8 milímetros menor de lo esperado para esta etapa del desarrollo.
El equipo investigador también observó diferencias entre las dos cohortes en cuanto al momento en que la exposición a la temperatura parecía tener las asociaciones más fuertes y en relación con la magnitud de los efectos observados.
“Estas diferencias podrían estar relacionadas con cambios en las condiciones climáticas a lo largo del tiempo, diferencias en la forma en que las poblaciones responden o se adaptan a la exposición a la temperatura, u otros factores que pueden influir en la vulnerabilidad durante el embarazo”, explicó Essers.
Los cambios fisiológicos durante el embarazo suponen exigencias adicionales para la capacidad del organismo de regular la temperatura. La profesora de investigación Icrea en ISGlobal y coordinadora del estudio, Mònica Guxens, explicó que “la exposición externa al calor o al frío puede alterar aún más este equilibrio, desencadenando respuestas termorreguladoras como cambios en el flujo sanguíneo periférico”.
(SERVIMEDIA)
09 Jun 2026
ABG/gja


