TCA
La exposición a contenido nocivos en redes provoca un aumento de los trastornos alimentarios
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La exposición a contenidos nocivos en redes sociales y los algoritmos que utilizan estas plataformas impactan en el aumento de los trastornos alimentarios, según un informe de Itersia-Centro de Psicoterapia.
Con motivo de la celebración el 30 de noviembre del Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), la psicóloga en Itersia, Sonia Jardí, indicó que “los TCA son trastornos mentales graves, con una elevada morbilidad y mortalidad. Lo que vemos en consulta es que las redes sociales, y especialmente sus algoritmos, actúan como un acelerador del malestar en personas vulnerables”.
De hecho, un estudio español publicado en la revista ‘Nutrients’, en el que participaron adolescentes cordobeses de entre 12 a 17 años, mostró que una baja autoestima e imagen corporal negativa eran factores clave asociados a mayor riesgo de TCA, y que las redes sociales podían actuar como un “amplificador” de ese riesgo.
Otro trabajo español publicado en ‘Frontiers in Public Health’ aseguró que la autoestima en adolescentes y adultos jóvenes puede verse afectada por el uso de las redes sociales, lo que conduce a una insatisfacción corporal que puede resultar en un mayor uso de estas plataformas con acceso a contenidos pro-anorexia (pro-ANA) y pro-bulimia (pro-MIA), lo que puede contribuir al desarrollo de estos trastornos.
En el caso de TikTok, una investigación que analizó más de un millón de vídeos mostró que los algoritmos de usuarios con TCA les sirven una proporción muy superior de contenido sobre apariencia, dietas, ejercicio extremo y material “tóxico” relacionado con la patología, en comparación con usuarios sanos, y que este sesgo del algoritmo se asocia a mayor gravedad de los síntomas.
ATRAPADOS EN LA RED
“El problema ya no es solo a qué cuentas sigue el usuario, sino qué decide mostrarle el algoritmo. Las personas con TCA acaban atrapadas en burbujas de contenido que refuerzan sus síntomas”, apuntó la especialista.
Por otra parte, un trabajo con universitarios concluyó que no es el tiempo total en redes lo que mejor predice el riesgo, sino el tipo de contenido. La exposición a contenido de pérdida de peso se relaciona con menor aprecio corporal, más miedo a la evaluación negativa y más conductas alimentarias de riesgo, mientras que el contenido “body positive” o “neutral” no resulta claramente protector.
“Las redes sociales pueden disparar el riesgo y agravar los casos La combinación de vulnerabilidad previa (baja autoestima, perfeccionismo, historia de bullying, etc.) con exposición masiva a contenido centrado en el peso y el cuerpo y algoritmos que refuerzan ese contenido, aumenta la probabilidad de desarrollar o cronificar un TCA”, apuntó Jardí.
DETECTAR UN TCA
Los trastornos de la conducta alimentaria son problemas serios de salud mental. “Algunas señales de alarma son la preocupación constante por el peso, el cuerpo, las calorías o ‘comer limpio’; hacer dietas cada vez más estrictas, saltarse comidas o inventar excusas para no comer; atracones (comer mucha cantidad en poco tiempo con sensación de pérdida de control) y conductas compensatorias como provocarse el vómito, usar laxantes sin indicación médica, hacer ayunos largos o ejercicio excesivo”, precisó la psicóloga de Itersia.
También llaman la atención los “cambios de peso importantes en poco tiempo, la necesidad de controlarlo todo que tenga que ver con la comida y una autoestima muy ligada al cuerpo y la báscula”, añadió.
PLANO EMOCIONAL Y FÍSICO
En el plano emocional y social, suelen aparecer miedo intenso a engordar, culpa o vergüenza después de comer, verse gordo o gorda aunque el peso sea normal o bajo, irritabilidad, tristeza y tendencia a compararse con otros en redes.
A nivel de comportamiento, es frecuente querer comer siempre a solas, evitar comidas familiares o con amigos, ir al baño justo después de comer o volverse muy rígido con horarios y rituales al comer.
Físicamente pueden aparecer cansancio extremo, mareos, sensación de frío, caída de cabello, alteraciones de la regla, problemas dentales, etc. “Cada mes de retraso en el abordaje de un TCA es un mes en el que el trastorno gana terreno. La detección precoz y el acceso rápido a recursos especializados marcan la diferencia en el pronóstico”, comentó Jardí.
(SERVIMEDIA)
28 Nov 2025
ABG/gja


