Discapacidad
La falta de apoyos aboca a muchas personas con autismo a una vida adulta "sin autonomía real"
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
La falta de apoyos y de acceso al empleo y a la vivienda abocan a muchas personas con autismo a una vid adulta "sin autonomía real".
Así lo afirmó la socióloga Marta Plaza, del área de investigación de Autismo España, en una entrevista concedida a Servimedia con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se celebra este jueves. Marta Plaza puso el foco en las “profundas carencias estructurales” que condicionan la autonomía, la inclusión y la calidad de vida del colectivo en la edad adulta.
Lejos de consolidarse como una etapa de mayor independencia, la vida adulta de las personas con autismo sigue marcada por una “reducción drástica de apoyos” y por “la falta de continuidad en los sistemas de atención”. Según Plaza, este fenómeno genera un “vacío” que se traduce en dificultades para acceder a recursos clave como el empleo, la vivienda o la participación comunitaria, pilares fundamentales para construir un proyecto de vida propio.
Uno de los indicadores más claros de esta situación es que cerca del 90% de las personas con autismo reside en el hogar familiar. Para la experta, este dato refleja “una dependencia estructural que no responde a una elección libre”, sino a la “falta de alternativas reales”. “Las familias asumen un papel central y permanente en los cuidados y en la toma de decisiones, muchas veces porque los recursos públicos no son suficientes, accesibles o adecuados”, explicó. Aunque reconoció el valor insustituible del apoyo familiar, insistió en que este no puede ser el único sostén del sistema, y defendió la necesidad de “avanzar hacia un modelo basado en derechos, apoyos personalizados y vida independiente”.
El acceso al empleo constituye otro de los grandes desafíos. Actualmente, “solo una de cada diez personas con autismo logra incorporarse al mercado laboral”, una cifra que evidencia fallos acumulados en diferentes niveles. Plaza situó uno de los principales problemas en la transición a la vida adulta, momento en el que desaparecen muchos de los apoyos individualizados que sí existen durante la etapa educativa obligatoria.
A esta ruptura se suma la falta de orientación vocacional adaptada desde edades tempranas. “Muchas personas llegan a la vida adulta sin haber podido identificar sus capacidades, intereses o posibles itinerarios profesionales”, señaló. Esta carencia limita no solo sus oportunidades laborales, sino también la posibilidad de desarrollar habilidades clave para la autonomía personal.
Además, persisten importantes barreras en el entorno empresarial, como “el desconocimiento del autismo, la falta de adaptaciones en los puestos de trabajo o la rigidez de los modelos laborales tradicionales”. Frente a ello, la socióloga apostó por enfoques más flexibles e individualizados, como el empleo con apoyo, que han demostrado ser “más eficaces para favorecer la inclusión y la permanencia en el trabajo”.
La falta de oportunidades laborales tiene, además, un impacto directo en la autonomía real de las personas con autismo. “El empleo no es solo una fuente de ingresos, es la principal vía de inclusión social”, subrayó Plaza. Permite establecer relaciones, construir identidad, participar en la comunidad y desarrollar un proyecto vital. Por ello, cuando el acceso al trabajo está limitado, no solo se compromete la independencia económica, sino también “la participación plena en la sociedad”.
En este contexto, la experta advirtió del riesgo de que muchas personas con autismo queden abocadas a una “vida adulta sin autonomía real”, una situación que no deriva de sus capacidades, sino de la falta de oportunidades, apoyos adecuados y entornos inclusivos.
La vivienda representa otro de los grandes retos estructurales. A las dificultades ya existentes para la población general se suman barreras específicas que afectan al colectivo. La escasez de opciones de vivienda con apoyos, la falta de modelos flexibles y adaptados, y las limitaciones económicas “dificultan enormemente” la emancipación, incluso en personas con cierto grado de autonomía.
Según Plaza, la vida independiente “solo es posible cuando existen apoyos continuados” para tareas cotidianas, gestión del hogar o participación en la comunidad. Sin embargo, la oferta actual es limitada y, en muchos casos, no se ajusta a las preferencias de las personas con autismo, que a menudo expresan su deseo de “vivir en entornos más inclusivos y personalizados”.
Esta situación se agrava al abordar el futuro a largo plazo. El envejecimiento o fallecimiento de los progenitores, principal soporte en la mayoría de los casos, plantea un escenario de alta vulnerabilidad. “Cuando este apoyo desaparece, pueden producirse situaciones de desprotección o cambios abruptos de entorno”, advirtió. Aunque España ha avanzado en el reconocimiento de derechos, Plaza consideró que el sistema aún “no está preparado para responder de forma estructurada a esta realidad”, debido a la falta de planificación, recursos suficientes y apoyos continuos.
Otro factor que influye en la inclusión en la vida adulta es la experiencia acumulada en etapas previas. El acoso escolar, por ejemplo, puede tener consecuencias duraderas en aspectos como la autoestima, la salud mental o la confianza social. Aunque no determina necesariamente el futuro, sí puede dificultar la participación en ámbitos como la educación postobligatoria, el empleo o las relaciones sociales, especialmente si no se interviene a tiempo.
En paralelo, el papel de las empresas resulta “clave para avanzar en la inclusión laboral”. Plaza insistió en que no se trata únicamente de generar empleo, sino de “transformar los entornos laborales para hacerlos accesibles, flexibles y diversos”. Esto implica revisar procesos de selección, adaptar puestos de trabajo, fomentar una cultura organizativa inclusiva y desarrollar sistemas de apoyo eficaces.
Sin embargo, los avances siguen siendo “limitados”. El desconocimiento sobre el autismo, los prejuicios y la percepción de la inclusión como un coste añadido continúan siendo “barreras importantes”. A ello se suma la falta de modelos estables de intermediación y acompañamiento que faciliten tanto la incorporación como la permanencia en el empleo.
Ante este escenario, la socióloga planteó como medida urgente el desarrollo de “un sistema de apoyos personalizados a lo largo de todo el ciclo vital”. Este modelo debería incluir alternativas de vivienda flexibles, asistencia personal, itinerarios de vida independiente y recursos suficientes para garantizar el acceso real en todo el territorio.
Aunque reconoció que se han producido avances normativos en ámbitos como la dependencia o la discapacidad, advirtió de que el principal problema sigue siendo su implementación efectiva y su alcance. “No basta con el reconocimiento de derechos, es necesario que se traduzcan en apoyos reales y accesibles”, subrayó.
En definitiva, el desafío pasa por superar un enfoque centrado casi exclusivamente en la infancia y avanzar hacia políticas públicas que acompañen de forma integral a las personas con autismo durante toda su vida. Solo así será posible “garantizar una vida adulta digna, autónoma y plenamente integrada en la sociedad”, concluyó Plaza.
(SERVIMEDIA)
02 Abr 2026
RIM/clc
