Discapacidad

La Federación Autismo Castilla-La Mancha visibiliza con testimonios reales las reivindicaciones de las personas con TEA y sus familias

Madrid
SERVIMEDIA

La Federación Autismo Castilla-La Mancha visibilizó este miércoles, a través de testimonios reales, las principales reivindicaciones de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y sus familias, que denuncian “la falta de recursos, la detección tardía y las barreras en la vida adulta”, con motivo del Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo.

Bajo el lema ‘10 años de estrategia, el reto sigue pendiente’, la federación puso el foco en los desafíos aún no resueltos en el desarrollo de la Estrategia de Trastorno del Espectro del Autismo, aprobada en 2016, especialmente en ámbitos como la coordinación entre sistemas, la atención sanitaria adaptada, la inclusión educativa y el acceso al empleo.

La presidenta de la entidad, Cristina Gómez, reclamó “avances reales” y advirtió de que “la estrategia existe, pero sin recursos ni coordinación no se traduce en mejoras reales”. Asimismo, subrayó la ausencia de un registro oficial que permita dimensionar el autismo en la región, donde se estima que alrededor del 1% de la población, unas 21.400 personas, presenta esta condición.

Desde el ámbito educativo, el equipo técnico de la Asociación Apacu en Cuenca alertó de que los centros “no están preparados para garantizar una inclusión efectiva debido a la falta de formación específica” y de personal especializado. En el sistema sanitario, señalaron que, aunque existen protocolos, “no se aplican de forma efectiva” y que la detección precoz no se realiza mayoritariamente desde la sanidad pública, recayendo en muchos casos en las familias o en las asociaciones.

También denunciaron la “escasez de recursos específicos” para el empleo de personas con TEA, especialmente en provincias como Cuenca, donde los programas disponibles se orientan principalmente a la discapacidad intelectual, lo que genera carencias en la atención a este colectivo.

En el ámbito familiar, el testimonio de Inés Duque Martín, madre de una menor usuaria de TEA Talavera, reflejó el recorrido marcado por “la incertidumbre y la falta de acompañamiento desde los primeros indicios”. Según explicó, el diagnóstico tardó en llegar y el coste de las terapias alcanza en su caso los 600 euros mensuales, una cantidad difícil de asumir para muchas familias. “Las ayudas son insuficientes”, lamentó, al tiempo que reclamó más recursos y apoyos, especialmente para la vida adulta.

Por su parte, Belén García, usuaria adulta con diagnóstico tardío a los 30 años, puso de relieve la situación de muchas personas con TEA, especialmente mujeres, cuya realidad permanece menos visible. Denunció las dificultades en el acceso al empleo, la necesidad de adaptaciones en los entornos laborales y la falta de apoyos cuando no existe una red familiar. “Las personas que parecemos más autosuficientes también necesitamos apoyo”, subrayó.

La federación insistió en la necesidad de “traducir los compromisos de la estrategia en recursos concretos que garanticen una atención integral a lo largo de todo el ciclo vital”. A su juicio, aunque se han producido avances en concienciación, persisten “importantes carencias que requieren una mayor inversión, coordinación institucional y escucha activa” para “avanzar hacia una inclusión real”.

(SERVIMEDIA)
01 Abr 2026
RIM/gja