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Greenpeace vuelve a la 'zona cero' del Prestige en el 20º aniversario de su hundimiento

- Para homenajear al voluntariado y a las gentes del mar

Madrid A Coruña
SERVIMEDIA

Más de una veintena de voluntarios de Greenpeace regresaron este sábado a la 'zona cero' del hundimiento del petrolero Prestige con el fin de homenajear a las gentes del mar y a decenas de miles de personas que se desplazaron a Galicia para ayudar a mitigar ese desastre ambiental.

El 19 de noviembre de 2002, tras una trayectoria errática de seis días, el Prestige se partió en dos y se hundió a 130 millas del cabo Fisterra, frente a las islas Cíes (Galicia). Se originó así una catástrofe ambiental de dimensiones continentales que llegó a contaminar de petróleo casi 3.000 kilómetros de costa.

Días antes, la marea negra ya había anegado la Costa da Morte y pueblos marineros como Muxía, que se consideró la 'zona cero' del accidente. Por este motivo, más de una veintena de voluntarios de Greenpeace acudieron este sábado a ese lugar.

En uno de los lugares más simbólicos de la costa gallega, junto al santuario de A Virxe da Barca, desplegaron grandes letras para componer la frase ‘No olvidamos’ (‘Non esquecemos’ en gallego).

Con este mensaje, Greenpeace agradeció al voluntariado del Prestige y llamó la atención sobre la importancia de conservar la memoria sobre lo ocurrido e implementar decisiones para que algo así no se vuelva a repetir.

“La catástrofe del Prestige fue dramática, pero hubiese sido aún más devastadora sin la heroica reacción de la sociedad civil, que se puso al frente de la misma cuando las autoridades y el Estado fallaron estrepitosamente. Sin el voluntariado, sin las gentes del mar, sin Nunca Máis, no sabemos lo que habría pasado. Es justo que no lo olvidemos”, comentó Begoña Vila, voluntaria de Greenpeace.

ANTES, DURANTE Y DESPUÉS

Para Greenpeace, entre lo más reseñable de aquel desastre originado por la enorme grieta en el buque durante el 13 de noviembre de 2002, estuvo la negligente actuación de las autoridades antes, durante y después del accidente.

Antes, porque Galicia había sufrido hasta cuatro catástrofes similares en las tres décadas anteriores y, a pesar de ello, no existían ni medios ni un plan de contingencia mínimamente eficaz para abordar el naufragio.

Durante, porque se tomaron infinidad de decisiones erróneas, como alejar el barco de la costa, no desplegar a tiempo las medidas anticontaminación y dar información escasa, insuficiente y, en ocasiones, falsa.

Y después, porque ante la ausencia de previsiones y medios tuvo que ser la sociedad civil la que lideró la lucha contra el chapapote, incluso poniendo en riesgo su salud.

Greenpeace indicó que las condiciones para que un Prestige se pueda repetir siguen presentes, pues frente a Muxía pasan cada año más de 36.000 barcos, un 35% de ellos con mercancías peligrosas como petróleo y otros productos contaminantes.

Además, los combustibles fósiles, desde su extracción, transporte y consumo, generan enormes emisiones de gases con efecto invernadero e irreparables daños ambientales, ponen en peligro nuestros ecosistemas y son los principales responsables de la crisis climática en la que estamos inmersos, por lo que pidió su sustitución por alternativas renovables, más limpias, más baratas y más justas.

“La industria de los combustibles fósiles continúa pasando frente a nuestras costas y actuando con total impunidad y opacidad, creando redes de sociedades fantasmas para proteger sus peligrosos cargamentos y eludir responsabilidades en caso de accidente. Ese fue el caso del Prestige, en el que la batalla judicial continúa y no se ha cobrado ni un 4 % de los daños causados por el desastre. Como sociedad necesitamos desprendernos cuanto antes de nuestra adicción a los combustibles fósiles”, concluyó Nerea Davila, voluntaria de Greenpeace.

(SERVIMEDIA)
19 Nov 2022
MGR/mjg