Elecciones extremeñas

Guardiola fía al descalabro del PSOE una mayoría absoluta que Feijóo ve casi imposible

- El PP de Extremadura se aferra a que los socialistas sufran un desgaste electoral mayor del previsto en las encuestas y a que Vox se quede en ocho escaños

MÉRIDA
SERVIMEDIA Pablo Taboada, enviado especial

La presidenta de la Junta de Extremadura y candidata del PP a la reelección, María Guardiola, confía en que su partido coseche una mayoría absoluta con la que desprenderse de Vox en las elecciones autonómicas del 21 de diciembre. Fuentes de su equipo consultadas por Servimedia se aferran a que el desgaste del PSOE sea aún mayor del proyectado por las encuestas y allane el camino para que Guardiola alcance los 33 escaños. En Madrid, sin embargo, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, prefiere moderar expectativas y aleja este escenario por considerar que es prácticamente imposible.

Los populares saldrán de dudas este domingo, cuando los 860.376 extremeños que están llamados a votar decidan su futuro político. El PP espera un muy buen resultado, pero una de las principales incógnitas es qué impacto tendrá el ruido de la recta final de campaña, empañada por las dudas que la propia Guardiola esparció sobre la limpieza del proceso electoral tras el robo de 124 votos en una oficina de Correos en Fuente de Cantos (Badajoz) que la Guardia Civil atribuyó a “delincuencia común”.

Las últimas encuestas de los populares en Extremadura prevén que Guardiola rozará la mayoría absoluta. Con este punto de partida, esperan que este domingo “la espiral del cambio” que arrancó en 2023 sume más adeptos entre los abstencionistas, que cifran en un 15% de la población, al tiempo que el crecimiento de Vox queda limitado a los ocho escaños. En Génova, sede nacional del PP, no son tan optimistas. Según atestiguan, sus ‘trackings’ les sitúan en el entorno de los 30 escaños, por lo que la mayoría absoluta no estaría a su alcance ni siquiera haciéndose con los restos de las dos circunscripciones.

Feijóo, que ha tenido una presencia muy limitada con respecto al resto de campañas por decisión de Guardiola, ha fijado en todo momento el objetivo del PP en sacar más escaños que la izquierda, una meta que se da por descontada desde hace semanas. Su equipo quiere prevenir cualquier lectura que hable de un fracaso electoral del PP –que si convocó elecciones fue para gobernar sin peajes– y la lectura que se haga del veredicto de las urnas se centre en el descalabro del PSOE, que va camino del peor resultado de su historia en el que era uno de sus principales bastiones.

Este viernes, en la Copa de Navidad del PP con periodistas, Feijóo puso el foco en que estos comicios mandarán “un mensaje” al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por el mal resultado de los suyos, y auguró que Guardiola le asestará 10 puntos de diferencia a su candidato, Miguel Ángel Gallardo. El gallego ha repetido esta idea en cada visita que ha hecho a Extremadura, nacionalizando unas elecciones que, según dijo un día antes de empezar la campaña, pueden ser el “inicio del fin del sanchismo” ante la concatenación de procesos electorales en Aragón, Castilla y León y Andalucía.

Guardiola, por el contrario, se ha centrado la clave autonómica recorriendo las calles de Extremadura con un perfil mediático bajo. En las últimas dos semanas solo ha intervenido en tres mítines –dos de ellos con Feijóo, en Don Benito y Navalmoral de la Mata– y se ha limitado a hacer seis declaraciones a medios. Una cifra que contrasta con los 10 actos públicos que el presidente nacional de su partido ha hecho en cinco visitas puntuales, o los 22 del presidente de Vox, Santiago Abascal, que se ha afincado en Extremadura. Con el viento a favor, el equipo de campaña ha querido evitar errores no forzados en estos encuentros con votantes “convencidos”, y ha preferido que Guardiola fuera casa a casa para estrechar la mano a los conciudadanos aún indecisos, escucharlos y persuadirlos para votar al PP, principalmente, de mujeres.

“Hemos hecho un poco lo que nos ha dado la gana”, admiten las mismas fuentes, que planificaron la campaña en dos reuniones con el equipo de Feijóo. El criterio de Guardiola ha prevalecido en todo momento: desde su decisión de dejar la silla vacía en el debate de RTVE –muy cuestionada por una parte del partido que recuerda el impacto negativo que tuvo para Feijóo en las elecciones generales de 2023–, hasta prescindir de barones del PP como la madrileña Isabel Díaz Ayuso o el andaluz Juanma Moreno, y cerrar la campaña una zambobá flamenca en Badajoz tras recorrer 700 kilómetros en los que visitó una decena de municipios.

En la práctica, ha sido una campaña como las que hacía Feijóo cuando era presidente de la Xunta: fuera del foco nacional y con las siglas del PP en un segundo plano, desoyendo el tono “paternalista” que, según afirman, han escuchado de algunos sectores del partido que han cuestionado su estrategia.

Las mismas fuentes apuntan que la receta para llegar a la mayoría absoluta pasa por sumar 18 de los 36 escaños en Badajoz y 15 de los 29 en Cáceres, traduciéndose en un comportamiento idéntico en ambas provincias. Por un lado, creen que la brecha del PSOE en el voto femenino a cuenta de los casos de acoso sexual, el procesamiento de Gallardo y el rechazo a Sánchez pueden desmovilizar las filas socialistas y provocar un trasvase de votos aún mayor del calculado en las urnas.

Por otra parte, aunque admiten que se pasaron de frenada al poner en duda la limpieza de las elecciones por el robo de 124 votos por correo, defienden que cerraron una de las ventanas para que Vox llegara al noveno escaño. “Aún se están dando cabezazos”, dicen al tiempo que se congratulan de que el cese del chófer de Guardiola, condenado por coacciones a su pareja, o las acusaciones de acoso sexual contra el alcalde de Navalmoral se han opacado.

Las mismas fuentes creen que Abascal erró al sugerir que pediría la cabeza de Guardiola si tras las elecciones no cedía a sus contrapartidas, y creen que el hecho de que Feijóo no haya estado en la recta final de la campaña, a diferencia de Sánchez y el líder de Vox, interpela directamente a los extremeños que tienen el complejo de que su política está “tutelada” desde Madrid.

El PP jamás ha sacado una mayoría absoluta. Quien más cerca se quedó fue el expresidente José Antonio Monago en 2011, cuando ganó con un 46% de los votos. Sin embargo, el buen desempeño electoral tampoco fue suficiente para llegar a la mayoría absoluta y se vio abocado a pactar con Izquierda Unida.

(SERVIMEDIA)
20 Dic 2025
PTR/clc