Energía

La guerra en Irán acelera la transición hacia energías renovables en 23 países

- Los fondos de inversión en energías limpias superan en rendimiento a los de petróleo y gas

MADRID
SERVIMEDIA

El actual conflicto en Oriente Próximo iniciado el pasado 28 de febrero con los ataques de Estados Unidos e Israel en Irán ha desencadenado no solo un alza en los precios de los hidrocarburos, sino también que 23 países de los cinco continentes del planeta hayan hecho anuncios públicos sobre energías limpias para acelerar la transición hacia fuentes renovables y la electrificación.

Esos países son Arabia Saudí, Argentina, Australia, Austria, Canadá, Camboya, China, Corea del Sur, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Filipinas, Indonesia, Jordania, Malasia, Moldavia, Países Bajos, Pakistán, Reino Unido, Santo Tomás y Príncipe, Taiwán, Túnez y Vietnam, según un informe de Zero Carbon Analytics difundido este martes y recogido por Servimedia.

El informe revela que desde la guerra en Irán se ha producido un cambio en la percepción de los inversores globales. Los fondos cotizados en bolsa de energía limpia superan ahora a los de energía tradicionales (petróleo y gas, sobretodo), influenciados por los desafíos que enfrentan los mercados energéticos mundiales desde el inicio del conflicto.

La inversión en la transición energética mundial ha cobrado un impulso en los últimos años hasta alcanzar la cifra récord de 2,3 billones de dólares en 2025, un 8% más con respecto a 2024, según BloombergNEF.

Sin embargo, el ataque estadounidense-israelí ha producido un despertar estructural respecto a la vulnerabilidad geopolítica de las cadenas de suministro de combustibles fósiles y a la resiliencia de las energías renovables y la electrificación.

A fecha del pasado 1 de mayo, 23 países de los cinco continentes han hecho anuncios públicos sobre energía limpia y electrificación, incluyendo la aceleración de proyectos de energías renovables y citando preocupaciones sobre la seguridad energética provocadas por la segunda gran crisis del petróleo y el gas en cinco años, tras la de la invasión rusa en Ucrania.

Por ejemplo, el Gobierno británico introdujo a finales de marzo normas que exigen que todas las viviendas nuevas en Inglaterra estén equipadas con bombas de calor y paneles solares.

Unos días después, el presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, declaró su compromiso de desplegar 100 gigavatios (GW) de energía solar en los próximos tres años, mientras que el Departamento de Energía de Filipinas anunció que aceleraría la instalación de alrededor de 1,47 GW de energía renovable y almacenamiento para finales de abril.

FONDOS

Por otro lado, una revisión de fondos cotizados en bolsa de energía limpia y tradicional, incorporados en Estados Unidos, muestra que aquellos están superando actualmente a estos, incluidos los desafíos a los mercados energéticos mundiales desde el inicio de la guerra de Irán.

Según datos de Morningstar, los fondos bursátiles vinculados a energías renovables atrajeron más de 3.000 millones de dólares en abril de 2026, la mayor entrada neta mensual desde enero de 2021.

El mayor propietario de activos individuales del mundo, el fondo soberano de Noruega, con 2,1 billones de dólares, ha sido inusualmente explícito sobre sus planes para expandir sus inversiones en energías renovables. El pasado 5 de mayo, Norges Bank Investment Management (NBIM) anunció que está en camino de alcanzar un 1% de sus activos en infraestructura de energía renovable no cotizada para 2030, con una posible expansión a un 2%, dadas las oportunidades del mercado.

El objetivo de 2030 representa la ambición de NBIM de más del doble de la inversión de un 0,4% en proyectos de energía renovable no cotizados que había realizado a finales de 2025. Basándose en el valor actual del fondo, alcanzar el objetivo de un 1% implicaría al menos 12.600 millones de dólares en nuevas inversiones en energías renovables.

Si bien los precios más altos del petróleo beneficiaron inicialmente a las compañías energéticas, la continua interrupción del estrecho de Ormuz ha generado una importante incertidumbre geopolítica, temores de recesión y preocupaciones sobre la destrucción de la demanda debido a los altos precios.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el pasado 31 de marzo que la guerra con Irán podría terminar en dos o tres semanas y dijo a sus aliados que buscaran su propio petróleo. Ello generó expectativas en el mercado de que las interrupciones en el suministro energético disminuirían, pero el sector del petróleo y el gas se enfrentó a señales contradictorias.

Ello podría reforzar el mensaje de que, incluso con el optimismo por el fin de la guerra, la fragilidad de las cadenas de suministro de combustibles fósiles había quedado al descubierto y reflejaría un cambio estructural en el sentimiento de los inversores, evidenciado por el aumento de las acciones de energías limpias.

BANCOS DE DESARROLLO

Por otra parte, una encuesta realizada el pasado marzo por ODI Global sobre las prioridades de financiación de los bancos multilaterales de desarrollo revela que la mayoría de los funcionarios gubernamentales de los países en desarrollo se mostraban a favor de la inversión en energías renovables a la hora de apoyar el desarrollo energético.

Al preguntarles en qué tipo de energía preferirían invertir, el 79% mencionó la energía solar fotovoltaica, el 54% las centrales hidroeléctricas y un 47% la energía eólica. Por el contrario, un 3% se inclinó por invertir en carbón y petróleo, y un 13% en centrales eléctricas de gas.

Este interés por las energías renovables ya se refleja en la financiación de los bancos multilaterales de desarrollo. Entre 2021 y 2024, su financiación para la electricidad limpia creció a una tasa anual promedio de un 32%. En 2024, se invirtieron 25.600 millones de dólares en electricidad limpia, lo que supone un aumento de un 37% con respecto al año anterior.

ENCUESTAS A INVERSORES

Desde 2023, Climate Opinion Research Exchange (CORE) ha estado encuestando a inversores de todo el mundo sobre sus percepciones de la transición energética, incluyendo cómo los rendimientos y los riesgos influyen en las decisiones sobre inversiones en energías renovables y fósiles.

Los resultados de la encuesta de marzo de 2026 arrojan luz sobre el cambio de perspectivas dentro de las instituciones financieras desde el inicio de la guerra. Los inversores tienen más confianza en la rentabilidad a corto plazo (12 meses) de las energías renovables que en años anteriores. Un 14% sitúan a las energías renovables en primer lugar en cuanto a rentabilidad durante un periodo de un año, en comparación con un 9% del año pasado.

Esa encuesta muestra opiniones divergentes entre los inversores sobre la necesidad del gas como parte de la transición del carbón a las energías limpias. En Asia, la región más afectada por la segunda crisis del petróleo y el gas en cinco años, la percepción de la necesidad del gas cayó un 14% desde la encuesta de marzo de 2025, el nivel más bajo desde que comenzaron los sondeos.

(SERVIMEDIA)
12 Mayo 2026
MGR/gja