Medio ambiente
Guterres insta a 24 países a ratificar un acuerdo climático que protege la capa de ozono
- La Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal evitaría hasta 0,5 grados de calentamiento hasta 2100
- Hoy se celebra el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono
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El secretario general de la ONU, António Guterres, anima a 24 países de todo el mundo a ratificar la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal, un acuerdo internacional adoptado por 198 partes en 2019 para reducir las emisiones de hidrofluorocarbonos (HFC), que son gases empleados en sistemas de refrigeración y aire acondicionado, bombas de calor, extintores de incendios, aerosoles y disolventes.
Guterres hace esa consideración en un mensaje con motivo del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, que se celebra este miércoles.
Ese acuerdo fue adoptado en Kigali (Ruanda) como enmienda al Protocolo de Montreal, de 1987 y relativo a la reducción y producción de las sustancias que agotan la capa de ozono.
Guterres apunta en su mensaje, recogido por Servimedia, que, “hace 10 años, el mundo añadió un nuevo capítulo a uno de sus mayores éxitos medioambientales”.
“Partiendo del Protocolo de Montreal, que puso la capa de ozono en la senda de la recuperación, las naciones adoptaron la Enmienda de Kigali para hacer frente a una nueva amenaza: los hidrofluorocarbonos (HFC), potentes gases de efecto invernadero utilizados para la refrigeración”, subraya.
“FUNDAMENTAL”
Guterres recalca que, “a medida que aumentan las temperaturas y el calor extremo se vuelve más frecuente, el acceso a sistemas de refrigeración eficientes salva vidas”. “Debemos satisfacer esta necesidad de manera justa y sostenible”, apostilla.
En este sentido, destaca que “si se implementara por completo”, la Enmienda de Kigali “por sí sola podría evitar hasta 0,5 ºC de calentamiento global para finales de siglo”, cifra que podría duplicarse si el abandono de los gases que calientan el planeta “se combina con medidas de refrigeración energéticamente eficientes”. “Esto es fundamental para la salud, la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y la resiliencia climática”, añade.
La Enmienda de Kigali ha sido aceptada, aprobada o ratificada por 173 países y la UE. Aún no lo han hecho 24 naciones: Afganistán, Argelia, Antigua y Barbuda, Catar, Dominica, Guinea Ecuatorial, Guayana, Irán, Iraq, Israel, Jamaica, Kazajistán, Libia, Mónaco, Myanmar, Palestina, República Democrática del Congo, Sudán, Sudán del Sur, Surinam, Timor Oriental, Ucrania, Uzbekistán y Yemen.
“Insto a todos los países a ratificar e implementar la Enmienda de Kigali, acelerar la transición hacia la refrigeración sostenible y proteger a las personas y al planeta”, apunta Guterres.
CAPA DE OZONO
La capa de ozono es una franja frágil de gas que protege la Tierra de los efectos nocivos de los rayos solares, contribuyendo así a preservar la vida en el planeta. Sin embargo, la utilización durante años de ciertos productos químicos la dañaron, poniendo en peligro nuestra propia existencia y la del resto de seres vivos del planeta.
El ozono, que se produce naturalmente en pequeñas cantidades en la atmósfera, se compone de tres átomos de oxígeno en lugar de los dos que forman el oxígeno molecular, mucho más abundante.
En lo alto de la estratosfera, entre 10 y 48 kilómetros por encima de la superficie terrestre, la capa de ozono actúa como un protector solar, resguardando a la Tierra de la radiación ultravioleta potencialmente dañina, que puede causar cáncer de piel, cataratas y debilitar el sistema inmunológico, así como dañar las plantas. El ozono es también uno de los gases de efecto invernadero primarios que regulan la temperatura del planeta.
Detectado por primera vez la década de 1970, el agujero de ozono en la Antártida se forma en el hemisferio sur al final del invierno, entre agosto y septiembre, cuando los rayos del Sol vuelven después de meses de noches polares.
La confirmación científica del agotamiento de la capa de ozono impulsó a la comunidad internacional a establecer un mecanismo de cooperación para tomar medidas que la protejan.
Así, en 1985 se adoptó el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, que fue la primera actuación colectiva para reducir el agujero que se había generado en la atmósfera terrestre de la Antártida. En septiembre de 1987, esto dio lugar a la redacción del Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono.
El 16 de septiembre de 2009, la Convención de Viena y el Protocolo de Montreal se convirtieron en los primeros tratados en la historia de las Naciones Unidas en lograr la ratificación universal.
Partiendo de este legado, la Enmienda de Kigali ha ampliado el impacto del Protocolo al impulsar la reducción gradual a nivel mundial de los HFC (potentes gases de efecto invernadero) y acelerar la transición hacia soluciones de refrigeración más eficientes y sostenibles.
Durante la última década, la Enmienda de Kigali ha demostrado cómo se pueden alcanzar las prioridades de desarrollo mediante la promoción de tecnologías energéticamente eficientes, el fortalecimiento de la capacidad industrial y el apoyo a la innovación en todo el sector de la refrigeración.
(SERVIMEDIA)
16 Sep 2026
MGR/clc


