Entrevista
La IA mejora educación, empleo y autonomía de las personas con discapacidad, pero conlleva riesgos
- "La inteligencia artificial solo es inclusiva cuando refuerza la capacidad de la persona para dirigir su propia vida", afirma el catedrático de la UNIR Elías Said
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La inteligencia artificial (IA) proporciona mejoras reales en la educación, el empleo y la vida cotidiana de las personas con discapacidad, aunque su despliegue también "entraña riesgos relevantes si no se desarrolla con criterios de accesibilidad, gobernanza y control de sesgos". Así lo sostiene Elías Said, investigador y especialista en inteligencia artificial (IA) e inclusión de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), en una entrevista concedida a Servimedia.
Elías Said ha desarrollado y fundamentado el concepto de 'IA para favorecer la inclusividad'. Es este un enfoque que sitúa la tecnología no como un sustituto de la persona, sino como "una herramienta diseñada para reforzar su autonomía, su competencia y su participación plena en la vida social, educativa y laboral". Este catedrático de Ciencias Sociales en la UNIR, especializado en el análisis del impacto social de la tecnología, advierte de que la IA solo puede considerarse inclusiva cuando refuerza "la capacidad de decisión" de las personas con discapacidad". Y siempre que reduzca "su dependencia de intermediarios humanos, evitando soluciones paternalistas que limiten la autodeterminación" de las personas con discapacidad.
"El problema no es la tecnología, sino cómo y para quién se diseña", explicó Said. Subrayó que la IA "abre un nuevo marco de oportunidades en ámbitos como la accesibilidad, la comunicación, la movilidad, la orientación o la organización de tareas diarias". Estas herramientas permiten, por ejemplo, "transformar información visual en audio comprensible, adaptar interfaces a distintos perfiles cognitivos o facilitar la interacción con el entorno físico y digital". Sin embargo, este experto en IA aplicada a la educación, la comunicación y la inclusión y doctor en Ciencias de la Información, insistió en que estos avances tecnológicos deben analizarse también desde los riesgos que conlleva su empleo: "Sesgos algorítmicos, plataformas cerradas o de pago y amenazas para la privacidad asociadas al uso de datos sensibles".
Para Said, la clave de una IA para favorecer la inclusividad reside en atender tres necesidades psicológicas básicas: autonomía, competencia y relación. "La IA solo es inclusiva cuando refuerza la capacidad de la persona para dirigir su propia vida, sentirse eficaz y pertenecer a una comunidad", afirmó. "La tecnología no debe limitarse a hacer cosas en lugar de la persona, sino actuar con ella, ampliando su margen de actuación en el mundo y permitiendo pasar de un modelo centrado en el cuidado a otro basado en la capacidad", añadió.
Experto reconocido por liderar y participar en proyectos que utilizan herramientas de IA para abordar retos como la educación inclusiva, la reducción de brechas sociales y la detección del discurso de odio en entornos digitales, Said señaló que la IA puede transformar profundamente la experiencia de aprendizaje de alumnos con dislexia, discalculia o dificultades cognitivas. Pero ello "si se utiliza como apoyo personalizado que reduce la carga cognitiva y adapta los contenidos al ritmo y al formato que mejor se ajuste a cada perfil". Entre los avances más relevantes, citó "sistemas que convierten textos en audio con voces naturales, otros que resaltan palabras de forma sincronizada o incorporan tutores de lectura basados en IA capaces de escuchar cómo lee el alumno". También medios innovadores que permiten "detectar patrones de error y proponer ejercicios fonológicos o de fluidez ajustados, permitiendo intervenir antes y con menos frustración" ante los problemas del lenguaje.
En el caso de la discalculia, Said destacó plataformas de matemáticas con IA que ya ajustan automáticamente la dificultad según el rendimiento, se detienen cuando aparecen bloqueos y refuerzan operaciones concretas con más práctica y apoyos visuales. Para estudiantes con dificultades cognitivas, "los sistemas de aprendizaje adaptativo permiten fragmentar tareas largas en pasos más cortos, introducir descansos, repetir instrucciones clave y ajustar el ritmo en función de la atención y las respuestas; esto favorece experiencias repetidas de éxito que mejoran la motivación y la autoconfianza".
MOVILIDAD, COMUNICACIÓN Y CUIDADORES
Más allá de las aulas, identificó avances especialmente transformadores en tres grandes frentes: una ayuda a la movilidad más inteligente y segura; sistemas de comunicación mucho más rápidos y naturales; y hogares y asistentes cotidianos capaces de aprender rutinas y reducir la dependencia de cuidadores para las tareas básicas. En cuanto a la comunicación aumentativa y alternativa se refiere, destacó aplicaciones que incorporan predicción avanzada de palabras y frases, atajos personalizables y acceso mediante pulsadores o control ocular, "lo que acelera de forma significativa la comunicación de personas sin lenguaje verbal".
En la vida diaria, los asistentes de voz integrados con sistemas de domótica permiten a personas con movilidad reducida controlar luces, persianas, cerraduras, climatización o electrodomésticos mediante comandos de voz o rutinas automatizadas, incrementando su autonomía en el hogar. A ello se suman herramientas basadas en visión artificial que describen imágenes, leen etiquetas o interpretan información visual en tiempo real. "Consiguen eliminar barreras que antes obligaban a depender de terceras personas para tareas tan cotidianas como hacer la compra".
El empleo es otro de los nichos sociales de inclusión en el que "la IA puede convertirse en una aliada real, aunque también concentra algunos de los mayores riesgos". Said señaló que asistentes inteligentes, lectores de pantalla avanzados, organizadores digitales o sistemas de ayuda a la comunicación "permiten desempeñar tareas con menos barreras físicas o cognitivas y favorecen la permanencia en el puesto de trabajo". No obstante, advirtió de que "la automatización impulsada por la IA está eliminando tareas rutinarias en sectores donde ya existía un cierto nicho de empleo para personas con discapacidad, como tareas administrativas básicas, atención inicial o trabajos de etiquetado, sin que todavía se hayan desarrollado suficientes itinerarios de reconversión accesibles".
NUEVAS BARRERAS E INCLUSIÓN
A este fenómeno se suma el riesgo de que "algoritmos de selección y evaluación mal diseñados amplifiquen sesgos históricos y excluyan automáticamente a candidatos que no encajan en patrones tradicionales, convirtiendo la IA en una nueva barrera". Para evitarlo, Said insistió en que el potencial inclusivo de la IA depende de tres factores clave: la transparencia y auditoría de los sistemas utilizados en recursos humanos, la participación activa de personas con discapacidad en el diseño de estas herramientas y la integración de la IA como ajuste razonable normalizado, y no como un "favor" puntual.
En el ámbito universitario también se están desarrollando "investigaciones orientadas a corregir exclusiones estructurales del entorno digital", añadió. También proyectos centrados en mejorar la accesibilidad web sin modificar el código original de las páginas, así como en establecer criterios de comunicación accesible en entornos virtuales y metaversos. Estas iniciativas buscan "evitar que las exclusiones propias de la web tradicional se reproduzcan en los nuevos espacios digitales". Para ello, trasladan "el enfoque de la IA orientada a la inclusividad a las nuevas generaciones de tecnologías".
PERSISTE LA BRECHA DIGITAL
Pese a los avances, este profesor universitario alertó de que los riesgos siguen siendo evidentes. La brecha digital "persiste", el acceso a hardware, conectividad y formación en competencias digitales "continúa siendo menor entre las personas con discapacidad" y la gestión de datos especialmente sensibles "plantea amenazas reales para la privacidad y el ejercicio de derechos". Además, recordó que muchos de los grandes relatos sobre la IA y el futuro del trabajo siguen construyéndose desde la perspectiva de un usuario "típico sin discapacidad, dejando fuera las experiencias, prioridades y criterios de evaluación" del propio colectivo.
Este investigador concluyó la entrevista con un mensaje claro dirigido a empresas, universidades y administraciones públicas: "Es necesario asumir compromisos inmediatos que incluyan a las personas con discapacidad en las decisiones sobre la IA, someter estos sistemas a controles que garanticen el respeto a los derechos humanos y reducir de forma activa los sesgos y daños potenciales". Esto pasa, a su juicio, por "incorporar la accesibilidad y el diseño universal como requisito desde el inicio, promover el liderazgo de personas con discapacidad en los procesos de desarrollo tecnológico y reforzar la gobernanza, la transparencia y la evaluación de impacto en el despliegue de la IA".
(SERVIMEDIA)
26 Ene 2026
EDU/clc/gja
