Industria farmacéutica

La industria tecnológica e innovadora en España reclaman una política de Estado en innovación disruptiva

MADRID
SERVIMEDIA

Cinco organizaciones que representan al ecosistema de innovación e industria tecnológica en España comparecieron de forma conjunta este martes ante los portavoces de las Comisiones de Ciencia e Innovación y de Industria del Congreso de los Diputados para reclamar una política de Estado en innovación disruptiva y que ésta se convierta en un elemento central de la estrategia económica e industrial de España.

Junto a Farmaindustria comparecieron Cotec, el Barcelona Institute of Science and Technology (BIST), la Asociación Española de Bioempresas (AseBio) y la Asociación Española de la Industria de Semiconductores (Aesemi).

Sus máximos representantes, Ion Arocena (AseBio), Alfonso Gabarrón (Aesemi), Eduard Vallory (BIST), Fina Lladós (Farmaindustria) y Jorge Barrero (Cotec), trasladaron un diagnóstico compartido: España dispone de capacidades científicas, tecnológicas e industriales suficientes para aspirar a un papel mucho más relevante en la nueva ola tecnológica internacional, pero sigue teniendo dificultades para transformar ese conocimiento en empresas competitivas, propiedad intelectual, capacidad industrial y empleo cualificado.

Las cinco organizaciones defendieron que la innovación disruptiva —sustentada en tecnologías como la inteligencia artificial, la biotecnología, los semiconductores, la computación cuántica o los materiales avanzados— no puede seguir tratándose como una cuestión exclusivamente científica o sectorial.

POLÍTICA DE ESTADO

En palabras del director general de AseBio, Ion Arocena, “la innovación disruptiva debe asumirse como una política de Estado, sostenida y coherente. Debemos construir las condiciones necesarias para que el conocimiento generado en España pueda transformarse aquí en empresas competitivas, propiedad intelectual, capacidad industrial y empleo cualificado”.

Los comparecientes advirtieron además de la necesidad de no repetir los errores de la revolución digital de los años noventa, cuando Europa generó conocimiento e investigación de enorme calidad, pero no logró consolidar las plataformas tecnológicas e industriales derivadas de esa transformación.

Por su parte, el gerente de Aesemi, Alfonso Gabarrón, destacó que la innovación disruptiva opera en contextos de incertidumbre tecnológica elevada, con largos periodos de maduración y riesgos financieros que no pueden abordarse mediante mecanismos convencionales.

“Una tecnología emergente no puede evaluarse con los mismos criterios que una empresa consolidada. La innovación disruptiva ocupa un espacio intermedio que no encaja plenamente ni en la política científica tradicional ni en la política industrial convencional”.

INVESTIGACIÓN

Del mismo modo, la presidenta de Farmaindustria y directora general de Amgen Iberia, Fina Lladós, puso el foco en las debilidades que persisten en las fases intermedias de la investigación: “Entre el descubrimiento científico y la consolidación de una tecnología industrial existe un recorrido largo y extremadamente complejo”.

“España sigue sin contar con mecanismos suficientemente robustos para acompañar ese tránsito”. “En el ámbito biomédico esta realidad resulta especialmente evidente. El recorrido que separa un descubrimiento científico prometedor de un tratamiento disponible para los pacientes puede prolongarse durante más de una década y requiere sucesivas fases de validación, financiación y regulación”, añadió.

Lladós recordó que España es líder europeo en ensayos clínicos, con una industria que invierte 1.000 millones de euros anuales en investigación clínica, pero advirtió que la falta de madurez de los proyectos impide que el país tenga en la investigación preclínica el protagonismo que ya tiene en la clínica. “El resultado es que el talento y la propiedad intelectual terminan desplazándose hacia ecosistemas más favorables”, lamentó.

INNOVACIÓN DISRUPTIVA

Igualmente, el director general de BIST, Eduard Vallory, aportó la perspectiva de la investigación de frontera. BIST agrupa siete centros de excelencia acreditados como Severo Ochoa (CRG, IBEC, ICFO, ICIQ, ICN2, IFAE e IRB Barcelona) y se encuentra en el 1% de la investigación puntera en Europa.

Vallory apuntó que las instituciones de investigación son una pieza clave de la innovación disruptiva porque es en ellas donde se generan nuevos activos de conocimiento con potencial transformador.

Por su parte, el director general de Cotec, Jorge Barrero, cerró la intervención conjunta subrayando la necesidad de impulsar en España una política industrial efectiva ante los retos globales actuales que integre las tecnologías disruptivas como eje vertebrador de la soberanía tecnológica española y europea.

(SERVIMEDIA)
19 Mayo 2026
ABG/clc