Literatura

El ‘Infierno’ de Dante modeló un impacto planetario 500 años antes de la ciencia moderna

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Una nueva investigación revela que el ‘Infierno’ de Dante Alighieri no solo es una obra maestra de la literatura, sino también un experimento mental sobre la física de impactos, puesto que, desde cráteres multianulares hasta ondas expansivas que remodelaron el globo, ese poeta del siglo XIV modeló un impacto planetario 500 años antes del nacimiento de la meteorítica moderna.

Durante siete siglos, el descenso del Satán de Dante Alighieri se ha interpretado como una tragedia espiritual: una caída silenciosa y estrepitosa. Sin embargo, una nueva e innovadora investigación de Timothy Burbery, de la Universidad Marshall (Estados Unidos), sugiere que la ‘Divina Comedia’ encierra un secreto mucho más impactante.

El estudio fue presentado este viernes durante la jornada de clausura de la Asamblea General de la Unión Europea de Geociencias, que ha celebrado de forma presencial en Viena (Austria) y 'online' desde el pasado domingo.

Al reinterpretar la obra maestra del siglo XIV desde la perspectiva de la meteorítica moderna, Burbery propone que Dante concibió a Satán como un impactador de alta velocidad que golpea el hemisferio sur y se abre paso hasta el centro de la Tierra.

Este impacto obliga al hemisferio norte a retroceder, lo que, en consecuencia, forma el núcleo del Infierno como un cráter de abajo hacia arriba, mientras que la tierra desplazada tras Satán crea la montaña del Purgatorio como un pico central.

DINOSAURIOS

La magnitud de este evento es comparable al impacto del asteroide Chicxulub, que puso fin al reinado de los dinosaurios. Burbery sugiere considerar al Príncipe de las Tinieblas como un cuerpo oblongo del tamaño de un asteroide, similar al objeto interestelar Oumuamua, cuya llegada siguió la lógica aterradora de una extinción global.

Al igual que ese asteroide, esta colisión desencadenó una reacción en cadena planetaria: perforó el núcleo y generó el pico central del Monte Purgatorio. Al igual que el meteorito Hoba, que permanece intacto con una masa de 60 toneladas, el Satán de Dante se modela como un impactador físico, no vaporizado, que reestructuró permanentemente la arquitectura de la Tierra.

Desde esta perspectiva, los nueve círculos del Infierno ya no son meras representaciones simbólicas del pecado, sino una descripción sorprendentemente precisa de la morfología concéntrica y escalonada que se encuentra en las cuencas de impacto multianulares de todo el sistema solar, desde la Luna hasta Venus.

Anticipándose a la geometría no euclidiana que más tarde se halla en el Paraíso, Dante trazó intuitivamente la física de la velocidad terminal y la ruptura de la corteza necesarias para que un objeto masivo alcance la máxima compresión en el núcleo terrestre, según el estudio.

Esta nueva investigación ofrece una herramienta significativa para la defensa planetaria, ya que demuestra cómo la geomitología literaria puede generar conciencia sobre las amenazas físicas mucho antes de su formalización científica.

Burbery sostiene que Dante descubrió, de hecho, la realidad geológica de los meteoritos, lo que desafía los dogmas aristotélicos que consideraban los cielos como perfectos e inmutables.

Al representar la caída de Satanás como un impacto tangible y de gran velocidad con efectos físicos devastadores, en lugar de una mera ilusión óptica o alegoría espiritual, Dante contribuyó a un cambio en el paradigma occidental, reconociendo a los cuerpos celestes como agentes físicos de cambio.

(SERVIMEDIA)
08 Mayo 2026
MGR/gja