Migraciones

Un informe de Funcas señala el falso "maná" de la inmigración como elemento de rejuvenecimiento poblacional

- España es el principal receptor de inmigración de Europa

- Los nacimientos de madres inmigrantes en España disminuyeron un 10% entre 2009 y 2024

- La población inmigrante de 55 años o más creció un 42% entre 2021 y 2025, frente al 25% del grupo de 20 a 54 años

MADRID
SERVIMEDIA

El estudio 'Los límites de la inmigración para el ajuste demográfico en España', presentado por Funcas este martes, confirma que la inmigración ha sostenido el crecimiento poblacional y amortiguado el envejecimiento de la sociedad española en las últimas dos décadas. Sin embargo, señala la existencia de una falsa creencia que identifica la inmigración como "un maná" de rejuvenecimiento poblacional.

El estudio sostiene que la inmigración no constituye una solución duradera al desajuste demográfico español, sino que solo retrasa las consecuencias que tendrán el envejecimiento y la caída de la natalidad. Asimismo, el documento también revela que el modelo migratorio español no es sostenible en el largo plazo.

“El cortoplacismo que domina el debate público sobre los beneficios de la inmigración no ha permitido el análisis de las consecuencias a largo plazo y ha favorecido la ausencia de una estrategia demográfica explícita”, señaló la directora de Estudios Sociales de Funcas, María Miyar.

Por su parte el investigador de Funcas Héctor Cebolla indicó que los migrantes no tienen más hijos que los españoles. En concreto, según el informe, el número de hijos por mujer de las inmigrantes residentes en España se redujo un 32% entre 2009 y 2024, en apenas 15 años, de modo que, a pesar del importante crecimiento en el número de mujeres en edad fértil, los nacimientos de madre migrante disminuyeron en un 10%. Por otra parte, entre 2021 y 2025, la población inmigrante de 55 años o más creció un 42%, frente al 25% del grupo de 20 a 54 años.

Así, los investigadores señalaron que la inmigración ha permitido sostener el crecimiento poblacional y amortiguar el envejecimiento, pero su influencia no es suficiente para corregir la caída demográfica poblacional española, ya que no corrige las tendencias de fondo del desequilibrio demográfico pues los inmigrantes reproducen la misma tendencia de baja natalidad que impera en la sociedad española autóctona.

El estudio desmonta la narrativa que vincula la inmigración como elemento que contrarresta el envejecimiento poblacional. "El maná demográfico es una hipótesis que circula" y de esa premisa partió el informe, que tiene en cuenta tres dimensiones: el modelo migratorio, la aportación a la fecundidad de la población inmigrante y su efecto sobre el envejecimiento.

ESPAÑA, PRINCIPAL RECEPTOR

Los datos recogidos en el análisis elaborado por Funcas señalan que España es el principal receptor de inmigración de la Unión Europea.

En 2025, los residentes nacidos en el extranjero representaban el 19% de la población española frente al 14% de la media europea. Sin embargo, los investigadores señalaron que España carece de capacidad de atracción para una inmigración estable pese a que desde 2004 a 20024 solo hay un año en el que el saldo migratorio fue negativo, en 2013, y aún así ese año 300.000 personas iniciaron su proyecto de vida en España.

Desde 2021 se aceleró el crecimiento de población extranjera que vive en España y este hecho ha tenido consecuencias en cuanto a la contribución de la inmigración al rejuvenecimiento de la población española, pero ahora esos jóvenes que llegaron en los 2000 están cercanos a la jubilación por lo que podemos esperar que “dentro de 15 años la inmigración no aliviará sino reforzará las tensiones propias del envejecimiento en España”, explicaron los expertos de Funcas.

La alta entrada contrasta así con la baja retención. Según los datos del informe, entre 2002 y 2024 entraron 15 millones de personas nacidas en el extranjero, sin embargo en el mismo periodo la población inmigrante aumento solo en 7 millones, es decir, que solo algo más de la mitad de la población que entró en España se quedó en este país.

INTEGRACIÓN DE LA POBLACIÓN MIGRANTE

Este hecho repercute de forma negativa en la integración de la población migrante, pues su rotación complica el desarrollo de su proyecto de vida y al mismo tiempo hace más difícil que contribuyan al rejuvenecimiento poblacional al tener menos oportunidad de crear una familia en España.

Los datos son elocuentes. Quienes entraron en España entre 2002 y 2007 se quedaron en el país en un 88,1% de los casos, una tasa de retención menor a la de la media de la UE. Hoy, la tasa está en el 35%, es decir, que España retiene solo a uno de cada tres inmigrantes, entre los países que menos retiene de la UE en el periodo de 2009 y 2024.

Otra característica de los flujos de entrada que también influye en su capacidad de rejuvenecimiento de la población es el peso de los menores de 15 años, que también es considerablemente menor a la media de la UE, y el porcentaje de migrantes mayores de 55 años, que es superior a la media del resto de países europeos, lo que no favorece el rejuvenecimiento poblacional.

FECUNDIDAD Y CRISIS DE EMPAREJAMIENTO

En cuanto a la fecundidad, los investigadores señalaron que si bien es cierto que hay más inmigrantes teniendo hijos, estos no tienen más más hijos que los españoles y los datos demuestran que la tendencia de los inmigrantes es a converger con la media nacional de hijos por mujer.

Así, mientras en 2002 la media eran casi 2 hijos por mujer migrante y las españolas contribuían con 1,2 hijos por mujer; hoy los datos son casi parejos y la tasa de hijo por mujer es muy similar entre mujeres nacidas en España y las que tienen origen extranjero.

Hay un “pensamiento esencialista” que reproduce la creencia de que los inmigrantes tienen más hijos, sin embargo, según los datos la crisis de los nacimientos ha sido tan intensa en los últimos 20 años que afecta a todos los países, también a los de origen de la inmigración.

Los investigadores señalaron la existencia de "una crisis de emparejamiento" que se encuentra detrás de esa baja natalidad. Y del mismo modo indicaron que lo que los datos demuestran es que los migrantes que desde pequeños socializan como españoles se comportan igual que un autóctono, mientras que los que menos dificultades tienen de emparejamiento son aquellos que llegan a España siendo adultos.

La conclusión es que el comportamiento de los nacidos en España y los migrantes que desarrollan su vida en el país desde la infancia es igual. Existe, por tanto, "un malentendido" por el que se cree que los inmigrantes tienen más hijos-y es cierto que hasta un 40% de los nacimientos son el resultado de los inmigrantes-; sin embargo, realmente lo que ocurre es que hay más migrantes en edad fecunda, pero éstos siguen "el mismo patrón reproductivo" que los españoles.

MIGRANTES MAYORES DE 35 AÑOS

Otro dato relevante que pone de manifiesto el estudio es que el perfil de los inmigrantes ha cambiado. El perfil de edad de los migrantes que se asentaban en España en los 2000 fue de 25 años y en 2024 el perfil es de 35 años.

De ahí que el crecimiento de población inmigrante es del +25% de 20 a 54 años y por el contrario la contribución de la inmigración al rejuvenecimiento cada año es menor, señalaron desde Funcas.

El tiempo trabaja en contra de ese "maná" de la inmigración como elemento rejuvenecedor, pues la población de los países de origen también envejece y cuando abandonan sus países de nacimiento los migrantes son una media de 10 años más viejos que hace dos décadas.

Ante estos datos, desde Funcas señalaron que se hace necesario que las administraciones públicas pongan en marcha medidas para revertir la situación. "Traemos inmigrantes que ajustan temporalmente el demográfico pero existe una dificultad atroz para hacer transiciones a la vida adulta", indicó Héctor Cebolla.

La solución pasaría por plantear medidas que tuvieran capacidad de priorizar a la inmigración joven y, sobre todo, que faciliten la planificación familiar para que tanto nacionales como extranjeros cuenten con las condiciones necesarias para formar un hogar y revertir la tasa de fecundidad del país.

Sin embargo, indicaron, el problema de la vivienda o la falta de medidas de política familiar como sí existen en otros países del entorno como Francia, complica la perspectiva a largo plazo, la retención de la inmigración en el país y dificulta su contribución al rejuvenecimiento de la población. Existe un “desgobierno demográfico” que provoca que “sin debate público informado, el escenario quede libre para el populismo de cualquier color”. La inmigración, concluyó Cebolla, ni es un “maná” ni es un “venero”.

(SERVIMEDIA)
12 Mayo 2026
MAG/gja