Discapacidad auditiva
Iniciar el tratamiento antes de 14 días cambia el pronóstico de la sordera neurosensorial súbita infantil
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La rapidez con la que se actúa ante una sordera súbita infantil puede marcar la diferencia entre recuperar audición o arrastrar una discapacidad auditiva persistente. Esa es la principal conclusión de una revisión sistemática y metaanálisis recién publicado en la revista 'Frontiers in Pediatrics', centrado en niños y adolescentes con pérdida auditiva neurosensorial súbita.
La pérdida auditiva súbita en niños es poco frecuente, pero puede dejar secuelas importantes si no se diagnostica y trata a tiempo. Este metaanálisis concluye que iniciar el tratamiento durante las dos primeras semanas multiplica las posibilidades de recuperación auditiva, especialmente en los casos no profundos.
El estudio, realizado por Zongyi Wu, Peili Zhang, Jianjun Sun y Mingfang Diao, de dos centros de otorrinolaringología de Pekín (The Sixth Medical Center of PLA General Hospital y Peking University International Hospital), revisó 13 estudios con 1.006 pacientes menores de 18 años con sordera súbita neurosensorial. La recuperación completa se observó en el 18,6 % de los casos y la recuperación parcial en el 19,6 %, lo que confirmó que no todos los niños recuperan la audición y que la enfermedad "puede traducirse en una limitación auditiva relevante si la pérdida persiste".
La sordera súbita neurosensorial (conocida como Ssnhl) por sus siglas en inglés aparece de forma brusca, habitualmente en un solo oído, y puede acompañarse de acúfenos, sensación de oído tapado, vértigo, náuseas o vómitos. En población pediátrica es rara, pero los autores de este 'paper' advierten de que puede afectar al desarrollo social, conductual y psicológico de los menores.
El factor pronóstico más destacado fue el tiempo hasta el inicio del tratamiento. Los niños tratados en los primeros 14 días tuvieron una probabilidad significativamente mayor de recuperación auditiva. También se asociaron a mejor evolución la pérdida auditiva unilateral, tener más de 12 años y presentar una curva audiométrica ascendente. Por el contrario, el pronóstico fue peor en los casos de pérdida auditiva profunda y cuando el umbral auditivo inicial superaba los 80 dB HL, una intensidad compatible con una afectación severa de la audición.
Los autores concluyeron que la intervención precoz (antes de 14 días) y el abordaje específico de los casos profundos pueden mejorar los resultados en la sordera súbita infantil. También señalaron que marcadores inflamatorios sencillos, como el cociente neutrófilos/linfocitos, "podrían ayudar en el futuro a estimar el pronóstico", aunque reclamaron "estudios prospectivos multicéntricos para validar los hallazgos y establecer protocolos pediátricos estandarizados".
La conclusión práctica del trabajo es que ante una pérdida brusca de audición en un niño, el mensaje es claro: no conviene esperar. La valoración urgente por otorrinolaringología y el inicio temprano del tratamiento pueden cambiar el pronóstico y reducir el riesgo de secuelas auditivas, según estos expertos chinos.
(SERVIMEDIA)
06 Mayo 2026
EDU/clc
