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IVI explica paso a paso cómo es un ciclo completo de FIV, desde el diagnóstico previo hasta la transferencia embrionaria
- El proceso de fecundación in vitro dura habitualmente entre 16 y 18 días, aunque el estudio de fertilidad previo puede añadir entre uno y un mes y medio antes de iniciar el tratamiento
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Un ciclo completo de fecundación in vitro (FIV) dura habitualmente entre 16 y 18 días, desde que la paciente inicia la estimulación ovárica hasta que se realiza la transferencia embrionaria, según explicó el equipo médico de IVI.
Señaló que antes de comenzar el tratamiento es necesario realizar un estudio de fertilidad y un diagnóstico previo que permita identificar las posibles causas de infertilidad y definir el protocolo más adecuado para cada paciente. Cuando no se dispone de pruebas anteriores, esta fase puede prolongarse entre uno y un mes y medio, y el ciclo suele comenzar con la primera menstruación posterior a la finalización del estudio.
Entre las pruebas imprescindibles antes de iniciar un ciclo de FIV-ICSI se encuentran las serologías actualizadas de ambos miembros de la pareja. En el caso de la mujer, también es necesario realizar un preoperatorio completo, ya que será quien se someta a la estimulación ovárica y a la sedación durante la punción.
“De forma opcional tendríamos la realización de los cariotipos, si no existen antecedentes de riesgo, pero, a día de hoy, ya los solicitamos de rutina en la primera visita como parte del cribado de causas de infertilidad”, indicó la doctora Iria Fernández, ginecóloga de IVI Vigo.
El estudio diagnóstico previo no es un mero trámite, ya que sus resultados pueden modificar el protocolo planteado inicialmente. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se detectan alteraciones en el cariotipo o seminogramas de muy baja calidad. No obstante, aproximadamente el 10% de los casos corresponde a esterilidad de origen desconocido, situaciones en las que las pruebas iniciales presentan resultados normales y no permiten identificar una causa concreta.
El proceso de FIV comienza habitualmente con la menstruación y la administración de medicación subcutánea para estimular el desarrollo de los folículos ováricos. Gracias a la evolución de los tratamientos y a la mayor seguridad de las medicaciones, los protocolos actuales requieren cada vez menos controles.
El seguimiento habitual en IVI se organiza en tres momentos principales, según detalló: una ecografía basal durante los primeros cuatro días de la menstruación, para comprobar el reposo ovárico y valorar el número de folículos antrales; una foliculometría alrededor del día 5, para analizar el crecimiento y el desarrollo de los folículos; y un último control entre los días 7 y 8, que incluye una analítica de estradiol y progesterona para programar la punción ovárica.
La punción se realiza mediante una sedación corta y superficial y permite obtener los ovocitos que posteriormente serán fecundados en el laboratorio. Tras la punción ovárica, el equipo médico y de laboratorio determina qué técnica de fecundación resulta más adecuada en cada caso: la FIV convencional o la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI).
La mayoría de los ciclos realizados en los laboratorios de IVI emplean la técnica ICSI. “Los seminogramas alterados son el principal motivo, pero un bajo número de ovocitos a fecundar o fallos previos con FIV convencional son también indicación de ICSI”, manifestó la especialista.
La elección de la técnica depende, por tanto, de los resultados obtenidos durante el diagnóstico previo, de la calidad seminal, del número de ovocitos disponibles y de los antecedentes reproductivos de la paciente o la pareja.
Casi el 100% de las transferencias embrionarias realizadas en los centros de IVI son de un único embrión. Solo en situaciones excepcionales se transfieren dos, y nunca tres. “Esto ha conseguido reducir considerablemente los riesgos maternos y fetales asociados a los embarazos múltiples”, apuntó la doctora Fernández.
(SERVIMEDIA)
14 Jul 2026
s/gja


