Discapacidad

Jóvenes con discapacidad auditiva abogan por "la normalización" para derribar los estigmas en torno al colectivo

VÍDEO: los clientes de Servimedia disponen de imágenes y sonido de estas declaraciones en el enlace https://servimedia.tv/TotalesJovenesConSordera

Madrid
SERVIMEDIA

Los jóvenes con discapacidad auditiva abogan por “normalizar” la situación de las personas sordas y “aumentar la sensibilización social” con el fin de derribar los estigmas que todavía afectan al colectivo.

Así se puso de manifiesto durante el Conversatorio sobre ‘La Convención, 20 años después: avances y retos de la juventud con sordera’, organizado por la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (Fiapas) junto a la agencia de noticias Servimedia.

En este encuentro participaron tres jóvenes del movimiento asociativo: Francisco Gutiérrez Banegas, Alicia García Vázquez y Ana de la Fuente Cuadros. Además de la vocal asesora del Real Patronato sobre Discapacidad, María Sánchez Ozamiz, y la técnica de intermediación laboral, Andrea Amouzouvi Colet.

Gutiérrez Banegas, estudiante de la Universidad Carlos III de Madrid, explicó que al comenzar esta etapa sintió “temor” por cómo se trataría su sordera, pero decidió “afrontarla con naturalidad”. Actualmente es delegado de su carrera y participa en actividades de Fiapas para dar visibilidad a la juventud con discapacidad auditiva.

“Lo más reciente que hemos hecho con Fiapas fue el ‘Encuentro joven’ y, más allá de los aprendizajes del curso, está el hecho de encontrarte con personas iguales que tú, que te hacen sentir uno más”, destacó.

También comentó que parte del profesorado universitario “todavía desconoce las necesidades específicas del alumnado con discapacidad”. Por ello, consideró necesario “aumentar la sensibilización social” y garantizar que “los apoyos acompañen a los estudiantes durante su trayectoria formativa”.

Por su parte, García Vázquez relató que su experiencia en un centro educativo especializado fue “positiva” porque contó con profesionales y recursos adaptados, pero apuntó que “no todos los estudiantes con sordera tienen las mismas oportunidades”. “Creo que debería haber una mayor concienciación, una mayor información para que no haya tanta ignorancia”, afirmó.

La joven explicó que cuando comenzó su trayectoria laboral, hace ocho años, no disponía de las herramientas tecnológicas con las que cuenta ahora para facilitar la comunicación. También recordó que llegó a plantearse “abandonar la universidad por miedo” a cómo sería recibida su discapacidad, aunque posteriormente asumió el papel de delegada para trasladar las demandas de otros estudiantes.

Por último, De la Fuente Cuadros compartió que su experiencia formativa ha sido “positiva” y destacó que continúa adelante “pese a su discapacidad auditiva”.

DERECHOS RECONOCIDOS

Sánchez Ozamiz destacó los avances registrados en las dos últimas décadas, especialmente en el reconocimiento de derechos y en la disponibilidad de recursos de accesibilidad. No obstante, advirtió de que “todavía queda camino por recorrer” para garantizar que las personas con sordera puedan participar en igualdad de condiciones.

“Lo más importante es que el alumno pueda entender, participar, hacer preguntas y aprender de verdad para no quedarse fuera”, afirmó al referirse a la educación inclusiva. En este ámbito, destacó la extensión de recursos como el subtitulado, los sistemas de frecuencia modulada, los bucles magnéticos y los materiales adaptados, aunque señaló que su disponibilidad “no siempre está garantizada”.

La representante del Real Patronato sobre Discapacidad también incidió en la necesidad de que las propias personas jóvenes con discapacidad “conozcan sus derechos para poder ejercerlos”. “Si no conocemos nuestros derechos, no los podemos ejercitar”, señaló, al considerar que su divulgación continúa siendo “una asignatura pendiente” tanto para las administraciones como para las empresas.

A su juicio, el reto es pasar de los avances normativos a su “cumplimiento efectivo”. “Los derechos están sobre el papel, tenemos la base, pero ahora hay que hacer que se cumplan”, resumió. También defendió que la accesibilidad universal se incorpore desde el diseño inicial de los entornos y servicios, en lugar de depender de adaptaciones posteriores.

Sánchez Ozamiz advirtió, además, de que la falta de información sigue alimentando estereotipos sobre la sordera y recordó que las necesidades de cada persona “son diferentes”. Por ello, defendió que se reconozcan sus capacidades y que las decisiones se adopten teniendo en cuenta sus circunstancias y preferencias.

Para Andrea Amouzouvi Colet, la discapacidad auditiva "no determina las capacidades profesionales de una persona” e hizo hincapié en que la sensibilización resulta esencial para evitar prejuicios. También destacó el papel del movimiento asociativo como espacio de acompañamiento y apoyo para compartir experiencias y buscar soluciones ante las barreras que puedan encontrar las personas con discapacidad auditiva.

Amouzouvi advirtió de que la falta de accesibilidad durante la etapa educativa puede condicionar las oportunidades laborales futuras. “Es súper importante que estas personas tengan un entorno accesible”, afirmó, y explicó que, si no pueden acceder a una formación superior, sus posibilidades de encontrar un empleo adecuado a sus necesidades pueden verse limitadas. En este sentido, defendió que garantizar la accesibilidad educativa es “fundamental” para que los jóvenes con discapacidad auditiva puedan desarrollar su trayectoria profesional en igualdad de oportunidades.

APOYOS EN LA VIDA ADULTA

Los jóvenes con discapacidad auditiva reclamaron que los apoyos “no desaparezcan al alcanzar una determinada edad”. Entre sus demandas figura la de “eliminar el límite de 26 años para acceder a la prestación de audífonos” del Sistema Nacional de Salud, al considerar que “la discapacidad auditiva no desaparece al llegar a esa edad”.

Los jóvenes concluyeron que “la normalización, la accesibilidad y la participación son esenciales” para avanzar hacia una “sociedad más inclusiva”. Su mensaje, dirigido especialmente a otras personas con sordera, fue “reivindicar sus necesidades y vivir su discapacidad sin ocultarla”.

(SERVIMEDIA)
22 Oct 2026
RIM/mjg