Investigación

Un mapa celular inédito de la cóclea abre nuevas vías para terapias contra la sordera

MADRID
SERVIMEDIA

Un estudio internacional publicado en 'Nature Communications' traza el "primer atlas molecular unicelular de la cóclea" de primates no humanos, un avance "clave para mejorar la precisión de futuras terapias génicas y celulares contra la pérdida auditiva".

El estudio analizó más de 36.000 núcleos celulares de la especie 'Macaca fascicularis' (macaco cangrejero, uno de los modelos animales más utilizados en investigación biomédica) mediante secuenciación de ARN unicelular, que reveló un mapa detallado de la cóclea y "una diversidad celular y genética hasta ahora desconocida en el oído interno".

Según explicaron los autores en el artículo, titulado 'Molecular heterogeneity of the non-human primate cochlea', adscritos a la Universidad china de Nanjing, “la cóclea de primates presenta una heterogeneidad molecular significativa dentro de tipos celulares previamente considerados homogéneos”, especialmente en células gliales y poblaciones de soporte. La cóclea es una estructura del oído interno con forma de caracol (de hecho, 'cóclea' significa caracol en latín), cuya función es transformar el sonido en señales eléctricas que el cerebro puede interpretar. Este hallazgo, añadieron los investigadores, “proporciona un recurso de referencia para comprender la organización celular del oído interno en especies filogenéticamente cercanas al ser humano”.

El trabajo va más allá de la descripción anatómica y entra en el terreno funcional. Los investigadores subrayan que “la caracterización transcriptómica a nivel unicelular permite identificar subpoblaciones celulares con perfiles génicos diferenciados que podrían desempeñar funciones especializadas en la transducción y procesamiento del sonido”. Esta precisión resulta "determinante para el diseño de intervenciones terapéuticas".

EDICIÓN GENÉTICA

Actualmente, muchas de las estrategias experimentales para tratar la sordera (como la terapia génica mediada por vectores virales, la edición genética o la regeneración de células ciliadas) dependen de "identificar con exactitud qué tipo celular está alterado y qué genes regulan su funcionamiento". “La disponibilidad de un atlas molecular en primates no humanos reduce la distancia entre los modelos murinos y la fisiología humana”, señalaron los autores, quienes destacaron la importancia de contar con datos comparativos para mejorar la traslación clínica.

El estudio también compara los perfiles transcriptómicos (el 'retrato' de qué genes están activos en una célula en un momento determinado) obtenidos con los descritos en ratón, modelo predominante en investigación auditiva. Los resultados evidenciaron "diferencias relevantes en determinadas poblaciones celulares, lo que podría explicar por qué algunas terapias que muestran eficacia en modelos animales no siempre reproducen los mismos resultados en humanos".

REGENERACIÓN SENSORIAL

En el propio artículo, el equipo investigador apunta que este recurso “servirá como base para futuros estudios orientados a la regeneración de células sensoriales y al desarrollo de estrategias de terapia génica específicas”. Aunque no plantea una intervención clínica directa, el trabajo proporciona la cartografía molecular necesaria para que "futuras terapias puedan dirigirse con mayor precisión a las células implicadas en la pérdida auditiva sensorioneural".

Disponer de un mapa celular detallado del oído interno en un modelo próximo al humano supone un paso estratégico hacia tratamientos reparadores más específicos y personalizados, concluye el estudio. Como subrayaron los autores, “la diversidad molecular observada en las células de soporte podría estar relacionada con su potencial regenerativo tras el daño”, una hipótesis que incide directamente en uno de los grandes retos de la sordera: la incapacidad humana para regenerar células ciliadas.

Por último, el estudio apunta que “la variabilidad en células de soporte entre especies puede estar vinculada a la adaptación en la sintonización de frecuencias”, abriendo la posibilidad de que las propiedades acústicas no dependan exclusivamente de las células ciliadas. A ello se suma la heterogeneidad detectada en células gliales y su posible comunicación con neuronas sensoriales, un campo aún poco explorado que podría permitir “modular la interacción glía-neurona para proteger o restaurar la función auditiva”.

(SERVIMEDIA)
02 Mar 2026
EDU/clc