Medio ambiente
El mar de Aral pasó de atrapar a emitir carbono tras secarse
- Según un estudio
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La desecación del mar de Aral ha liberado más de 200 teragramos de carbono de los sedimentos expuestos del lecho lacustre, con lo que la región ha pasado de ser un sumidero a una fuente de carbono.
Esa es la conclusión de un estudio realizado por 15 investigadores pertenecientes a instituciones de Alemania, Francia, Kazajistán y Rusia y publicado este jueves en la revista ‘Science’.
Entre los autores están Rafael Marcé, Daniel Mercado-Bettín y Núria Catalán, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC); Daniel Díaz de Quijano, del Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA), y Sofía Rodríguez y Enrique Moreno, de la Universidad de Málaga.
Carolina Olid, de la Universidad de Barcelona; Santiago Giralt y Jordi Ibáñez, de Geosciences Barcelona; Joan Pere Casas, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea-UIB-CSIC), y Valentí Rodellas, de la Universidad Autónoma de Barcelona, también participaron en el estudio.
La investigación revela la importancia de reconocer los flujos de carbono de los lagos que se están secando en los inventarios globales de carbono y sugiere que la restauración de los lagos en declive podría convertirse en una herramienta importante para limitar las futuras emisiones de gases de efecto invernadero.
CLIMA
Los lagos almacenan cantidades sustanciales de carbono orgánico en sus sedimentos, al tiempo que liberan gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono y el metano. Estos procesos desempeñan un papel relevante en la regulación del clima de la Tierra.
Sin embargo, la expansión generalizada de los lagos y, sobre todo, su desecación provocada por la desviación de agua, la construcción de presas y el cambio climático están alterando este equilibrio.
A medida que los lechos lacustres se secan, los sedimentos que antes almacenaban carbono de forma segura quedan expuestos al aire, lo que permite que la materia orgánica previamente enterrada se descomponga y libere dióxido de carbono a la atmósfera, revirtiendo potencialmente un sumidero de carbono natural a largo plazo.
Aún se desconoce cómo la desecación de lagos a gran escala transforma el almacenamiento y las emisiones regionales de carbono.
CUARTO MÁS GRANDE
Situado entre Kazajistán y Uzbekistán, el mar de Aral -que fue el cuarto lago interior más grande del mundo- se ha convertido en el lecho de lago seco expuesto más grande del mundo tras el desvío de sus ríos alimentadores para riego, lo que lo convierte en un laboratorio natural excepcional para estudiar estas dinámicas.
Rafael Marcé y sus colegas utilizaron un enfoque de sustitución espacio-temporal que combinó el análisis de núcleos de sedimentos, mediciones in situ del flujo de CO2 y teledetección para cuantificar las pérdidas de carbono de los sedimentos expuestos del mar de Aral entre 1960 y 2022.
Los investigadores creen que los sedimentos desecados del lecho del lago han liberado un promedio de aproximadamente 204 teragramos de carbono desde 1960. El nuevo crecimiento de vegetación en el lecho seco del lago solo ha compensado menos de un 1% de esas emisiones.
Los hallazgos muestran que el balance de carbono del uso de la tierra en la cuenca del mar de Aral ha pasado de ser un sumidero neto de carbono a una fuente significativa de carbono en los últimos 50 años.
Según los autores, volver a inundar el lago no solo podría mejorar la salud socioeconómica de la región, sino también ayudar a detener la continua pérdida de carbono.
Además, el estudio propone que estas emisiones evitadas y el almacenamiento de carbono renovado podrían generar créditos de carbono de alta calidad en los mercados voluntarios de carbono, creando un incentivo financiero sustancial para la restauración.
(SERVIMEDIA)
16 Jul 2026
MGR/nbc


