Innovación
Un material pionero convierte casas y ciudades en “filtros” contra el CO₂
- El CSIC crea un compuesto que, integrado en pinturas, captura y transforma el CO₂ sin consumo energético y mejora la calidad del aire en interiores
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Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han desarrollado un material que actúa a modo de filtro y es capaz de transformar paredes en superficies activas que reducen el CO₂ del aire, tanto en espacios cerrados como en exteriores, sin necesidad de energía, informó este martes este centro investigador del Ministerio de Ciencia,
El CSIC comunicó un equipo del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (ICP-CSIC) ha desarrollado un material innovador, basado en magnesio, que permite capturar dióxido de carbono (CO₂) del aire y transformarlo en bicarbonato, una forma más estable y menos perjudicial para la salud y el medio ambiente.
El material, denominado 'MicroMg', funciona a temperatura ambiente y sin aporte energético, lo que lo sitúa "como una solución sostenible con potencial de aplicación directa en la vida cotidiana". Su principal novedad radica en que mantiene su eficacia al integrarse en pinturas convencionales, lo que permite convertir paredes y fachadas en auténticos “filtros” activos contra el CO₂.
Según explicaron los investigadores, “niveles elevados de CO₂ pueden afectar al bienestar y al rendimiento cognitivo”, especialmente en interiores como viviendas, oficinas o centros educativos, donde la ventilación no siempre es suficiente.
El compuesto, desarrollado por el equipo liderado por José Miguel Palomo, es un biohíbrido que combina un componente inorgánico de magnesio con una enzima, lo que permite generar microestructuras estables con múltiples puntos activos para interactuar con el CO₂.
Su proceso de fabricación es sencillo y respetuoso con el medio ambiente, ya que se realiza en agua, a temperatura ambiente y con pH neutro, sin necesidad de condiciones agresivas ni reactivos tóxicos.
En ensayos realizados en condiciones similares a las de espacios interiores (en torno a 900 partes por millón de CO₂), las superficies recubiertas con este material lograron reducir de forma significativa la concentración de este gas en el aire. Incluso en niveles más elevados, de hasta 1.500 ppm, el sistema mantuvo su actividad durante varios días, con una eliminación aproximada de 16 ppm por hora.
Además, el material demostró una elevada durabilidad: tras varios ciclos de lavado, conservó más del 90 % de su capacidad de transformación, lo que "refuerza su viabilidad para aplicaciones reales a distintas escalas".
El trabajo, publicado en la revista 'ACS Applied Energy Materials', "abre la puerta a nuevas soluciones pasivas para mejorar la calidad del aire y combatir la acumulación de CO₂, convirtiendo edificios y entornos urbanos en aliados frente a este desafío ambiental", concluyó el CSIC en un comunicado.
(SERVIMEDIA)
17 Mar 2026
EDU/gja


