Sanidad
La mitad del gasto sanitario retorna a la sociedad en forma de "bienestar y productividad"
- Pacientes y especialistas en economía de la salud reclaman "ampliar la evaluación del sistema sanitario" incorporando el impacto social, laboral y familiar de las enfermedades
- La POP dice que el envejecimiento de la población requiere rediseñar el sistema sanitario para centrarlo en el paciente y en la calidad de vida
VÍDEO: los clientes de Servimedia disponen de imágenes y sonido de estas declaraciones en el enlace https://servimedia.tv/TotalesSaludRetornoSocial
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La mitad del gasto sanitario en España revierte actualmente en la sociedad en forma de bienestar, productividad y mejora de la calidad de vida. El análisis del que deriva esta conclusión utiliza la perspectiva del sistema de salud y no la del sistema social, un sistema de medición que sigue "anclado en la lógica interna del sistema sanitario". Por ello, se hace necesario medir el impacto en familias, economía y cohesión social.
Así lo aseguró este viernes el director de Investigación, Innovación y Evaluación Sanitarias del Gobierno vasco, Iñaki Gutiérrez, durante una nueva edición de los Desayuno POP organizado en Servimedia por la Plataforma de Organizaciones de Pacientes bajo el título ‘Invertir en salud: el valor de centrarse en el paciente’ y con la colaboración de GSK, Novartis y Roche.
Gutiérrez explicó que el departamento de salud del Gobierno vasco realizó un estudio económico "sobre el impacto del sistema de salud en retorno de inversión, sobre todo en productividad y en mejora de bienestar del país, y era casi la mitad de lo que se gastaba”. "La mitad de lo que se gasta en sanidad vuelve como retorno social”, reiteró, y defendió además la necesidad de incorporar una mirada más amplia "que trascienda el gasto estrictamente sanitario".
También recordó que el análisis sigue anclado en la lógica interna del sistema sanitario. “Seguimos utilizando la perspectiva del sistema de salud y no del sistema social”, señaló, y por ello defendió la necesidad de medir también el impacto en familias, economía y cohesión social.
Durante el encuentro, expertos en economía de la salud, evaluación sanitaria y pacientes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia un modelo que mida no solo la actividad asistencial, sino también la calidad de vida, la autonomía y el impacto social de la enfermedad crónica.
Así, el catedrático de Economía de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Manuel García-Goñi, subrayó que el sistema sanitario debe adaptarse a una realidad marcada por la cronicidad, pues si bien hace tiempo el sistema estaba orientado al tratamiento de los pacientes agudos, "ahora tiene que estar mucho más centrada en los pacientes crónicos”.
Detalló la concentración del gasto sanitario en los pacientes más complejos: “El 20% de la población tiene una enfermedad crónica, un 10% tiene dos enfermedades crónicas y otro 10% tiene más de dos enfermedades crónicas, y en ese 10% (la personas con tres o más enfermedades crónicas) concentramos alrededor del 60% del gasto sanitario”.
MEJOR ATENCIÓN Y AHORRO ECONÓMICO
García-Goñi defendió la necesidad de “ser un poco más exigentes en la manera en la que miramos la atención a los pacientes más complejos” y señaló que “si lo miramos de una manera más holística y más global, realmente podríamos dar una atención mucho mejor hacia ellos y estaríamos ahorrando quizás otro tipo de gastos”.
El catedrático de la UCM explicó que el gasto sanitario tiene también una dimensión de retorno social. La disyuntiva es "si el gasto en salud es un gasto o es una inversión". "Desde el punto de vista contable, por necesidad es un gasto; cuando decimos que es una inversión, decimos que es una inversión". Y ello "es verdad en cuanto a que tiene un retorno social y lo podemos medir”.
Por su parte, la presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, Carina Escobar, defendió la necesidad de incorporar la perspectiva del paciente en la evaluación del sistema sanitario.
Subrayó la importancia de medir aquello que impacta realmente en la vida de las personas. “Cuando nosotros hablamos de participar, tenemos que ampliarlo a la participación individual, tenemos que corresponsabilizar a la sociedad de que el problema es de todos”, señaló antes de reclamar "incorporar resultados en salud más allá de la actividad clínica".
PRESIÓN SOBRE EL SISTEMA DE CUIDADOS
En relación con el impacto de la enfermedad crónica, advirtió del aumento de la presión sobre los sistemas de cuidados y la creciente carga sobre familias y cuidadores: “La mayor esperanza de vida ha aumentado el déficit que tenemos en cuidados y en el sistema social y servicios sociales”.
Escobar insistió, además, en que la evaluación debe incorporar dimensiones como autonomía, calidad de vida y capacidad funcional. “Cuando convertimos la inversión en salud en cómo influye en la capacidad de seguir trabajando, de tener autonomía o en qué costes está asumiendo una familia, empiezas a medir realmente el valor”, concluyó.
Por su parte, la responsable del Servicio de Evaluación del Servicio Canario de Salud, Lilisbeth Perestelo, coincidió en que el valor en salud no puede definirse únicamente a partir de indicadores clínicos o de actividad asistencial. Defendió la incorporación de resultados reportados por los pacientes, como la calidad de vida o la carga del tratamiento, como elementos clave para una evaluación más completa.
“La cuestión no es solamente cuánto cuesta tener la cronicidad, sino cuánto valor estamos consiguiendo generar para esas personas”, afirmó. Perestelo insistió en que estos indicadores deben ser "adecuados, comprensibles y sensibles a la realidad de las personas", y defendió que la participación de pacientes y cuidadores en el diseño de las evaluaciones es fundamental para garantizar su pertinencia.
Durante el debate también se puso de relieve la dificultad de trasladar esta visión más amplia a los sistemas de financiación pública, tradicionalmente centrados en el control del gasto sanitario directo. Los participantes señalaron que la carga económica de la enfermedad se extiende también a las familias, los cuidadores y el ámbito laboral, aspectos que no siempre quedan reflejados en las evaluaciones convencionales.
En este contexto, Iñaki Gutiérrez defendió que el sistema sanitario debe ser entendido como un elemento clave del Estado de bienestar y no únicamente como un capítulo presupuestario. “El sistema de salud es el monstruo que se lo come todo”, señaló con la voluntad de hacer comprender que los presupuestos son limitados su optimización es una de las principales claves para la optimización del sistema de salud.
Los expertos coincidieron e que para medir de forma real el valor que la inversión en salud aporta a la sociedad e necesario avanzar hacia un “pacto social” que permita sostener el sistema sanitario en el tiempo. Este pacto debería incorporar la innovación, la prevención y una visión intersectorial que conecte sanidad, servicios sociales, economía y empleo.
(SERVIMEDIA)
29 Mayo 2026
EDU/pai/clc




