Laboral
Ocho de cada diez jefes afirman que la falta de compromiso está afectando a la productividad de sus equipos
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El 78% de los jefes y directivos afirma que el fenómeno conocido como ‘quiet cracking’ (desgaste silencioso) está erosionando la productividad empresarial, mientras que el 36% percibe que sus equipos están teniendo dificultades para gestionar las consecuencias negativas de este fenómeno.
Así se desprende del informe ‘Principales tendencias globales de talento 2026’, de la empresa de recursos humanos Robert Walters, en el que se avisa de que las organizaciones están experimentando el impacto negativo de la recesión del compromiso dentro de sus equipos.
El término ‘quiet cracking’ ha ganado relevancia en el último año, y describe a los profesionales que continúan cumpliendo con sus responsabilidades laborales mientras se sienten desmotivados y desconectados de la cultura corporativa. Los últimos hallazgos sugieren que sus efectos ahora se están amplificando a nivel grupal, lo que genera riesgos sistémicos en el rendimiento organizacional.
El estudio subraya también que el 58% de los trabajadores asegura que lo nota y uno de cada cinco (18%) dijo que esto hace que también se sienta menos motivado en el trabajo.
“Muchos profesionales pueden sentir que tienen la situación bajo control incluso cuando alguien a su alrededor está ‘desconectado’. En la práctica, estar rodeado de personas con una motivación baja suele traducirse en tener que asumir responsabilidades adicionales para compensar, lo cual mantiene el trabajo en movimiento a corto plazo, pero redistribuye la carga entre el equipo. Los managers suelen percibir este cambio más tarde, cuando empiezan a apreciarse una menor dinámica grupal y un rendimiento desigual a gran escala", explica el CEO de Robert Walters Recruitment, Gerrit Bouckaert.
Asimismo, el estudio también sostiene que las organizaciones que logran adelantarse a esta tendencia son aquellas que tratan el compromiso como una responsabilidad de liderazgo integrada en la gestión diaria, en lugar de algo medido periódicamente. Esto incluye identificar cambios conductuales, abordar regularmente las presiones relacionadas con la carga laboral y proporcionar una dirección clara para que los empleados comprendan sus prioridades y oportunidades de desarrollo profesional.
"El compromiso no colapsa de un día para otro, sino que se deteriora cuando la presión crece más rápido que el apoyo, y cuando las personas dejan de ver cómo su esfuerzo contribuye al éxito general del negocio. Los líderes que dediquen tiempo a escuchar a sus equipos y clarificar expectativas, estarán mucho mejor preparados para evitar la recesión del compromiso”, concluye Bouckaert.
(SERVIMEDIA)
05 Abr 2026
DMM/clc


