Energía
Los países que compran petróleo ahorrarían 400.000 millones en 2035 si aceleraran la electrificación
- Electrificar más las economías cobra protagonismo ante la crisis de Ormuz, según la Agencia Internacional de la Energía
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Los países importadores de combustibles fósiles -sobre todo petróleo y gas- podrían reducir su factura de importación de energía en más de 400.000 millones de dólares en 2035 con respecto a los niveles de 2025 si aceleraran la electrificación de sus economías.
Así se recoge en un nuevo informe especial de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) dedicado a la electrificación y difundido este martes.
Este informe fue solicitado por Turquía -país que presidirá la COP31 el próximo noviembre en Antalya- y de Australia -que liderará las negociaciones de esa cumbre climática-, después de que el presidente designado de esa conferencia, Murat Kurum, anunciase el pasado junio un nuevo objetivo mundial de electrificación para que la proporción de demanda final de energía cubierta por la electricidad aumente de poco más del 20% actual a un 35% para 2035.
La electricidad está adquiriendo un papel cada vez más importante en las economías mundiales a raíz de la crisis energética derivada del cierre del estrecho de Ormuz tras el ataque de Estados Unidos a Irán, lo que abre nuevas oportunidades para que los países refuercen la seguridad energética, impulsen la competitividad y reduzcan las emisiones mediante una electrificación más rápida de sus economías,
Electrificar un 35% de la demanda final de energía mundial para 2035 es un objetivo "alcanzable" con las tecnologías existentes, lo que reduciría la factura mundial de importación de energía en más de 400.000 millones de dólares y, al mismo tiempo, recortaría un 15% las facturas energéticas de los hogares, según la AIE.
Según las tecnologías disponibles actualmente y los precios de la energía previos a la crisis de suministro, el informe concluye que la electricidad podría cubrir de forma rentable un 33% del consumo energético final mundial para 2035, frente al 23% actual. Esto se acercaría el objetivo del 35%, actualmente en debate, según el informe.
CRISIS DE ORMUZ
Los precios de la energía, en sus niveles actuales y en medio de la crisis del estrecho de Ormuz, harían que la electrificación de una mayor parte del consumo energético mundial resultara rentable.
La electricidad ya desempeña un papel fundamental y cada vez más importante en las economías modernas. En los últimos años, el consumo mundial de electricidad ha crecido más rápido que la producción económica y casi el doble que la demanda energética total, impulsado por el rápido crecimiento del aire acondicionado, los centros de datos, la manufactura avanzada y los automóviles eléctricos.
A medida que el mundo entra en la ‘era de la electricidad’, según la AIE, este cambio puede aportar grandes beneficios para la competitividad económica, la seguridad energética y las transiciones energéticas. Garantizar que la electricidad siga siendo segura y asequible será cada vez más importante a medida que se expanda su uso.
En un escenario en el que los países importadores de combustible aceleran la electrificación de sus economías, sus facturas de importación energética podrían reducirse en más de 400.000 millones de dólares para 2035 en comparación con los niveles de 2025.
Para entonces, una electrificación más rápida podría significar que el mundo consuma 18 millones de barriles de petróleo menos al día de lo que habría necesitado de otro modo, principalmente por una rápida adopción de vehículos eléctricos en este escenario.
HOGARES
Por otro lado, el informe apunta que la factura energética media de los hogares se reduciría un 15% para 2035 en un escenario de alta electrificación.
Los vehículos eléctricos ya evitan el consumo de 2,3 millones de barriles de petróleo al día, una cifra superior al volumen de crudo que transitó este verano por el oleoducto Habshan-Fujairah, evitando así el paso por el estrecho de Ormuz.
Para conectar el nuevo suministro con una demanda en rápido crecimiento bajo el escenario de alta electrificación, las redes eléctricas deben modernizarse y ampliarse a un ritmo un 40% más rápido de aquí a 2035 en comparación con la última década, según la AIE.
En un escenario basado en las políticas actuales, la tasa mundial de electrificación alcanzaría cerca de un 30% para 2035, lo que pone de relieve las medidas adicionales necesarias para cumplir el objetivo global que se está debatiendo al hilo de la COP31.
La electrificación también ofrece una gran oportunidad para abordar las emisiones asociadas al consumo de energía en el transporte, los edificios y la industria, que en conjunto representan más de la mitad de todas las emisiones de dióxido de carbono (CO2) relacionadas con la energía.
EMISIONES
En un escenario de electrificación acelerada, las emisiones de CO2 de estos tres sectores principales se reducen en un 40% para 2035, una tasa de disminución que se alinea con los objetivos climáticos internacionales.
Esta reducción sería suficiente para que las emisiones totales de CO2 relacionadas con la energía sigan una trayectoria descendente, independientemente de la combinación de fuentes de generación eléctrica.
En medio de la crisis del Estrecho de Ormuz de este año, la segunda gran crisis energética en los últimos cinco años, crece el impulso a favor de tecnologías eléctricas clave. Muchos países analizan cómo aprovechar la electrificación para reducir su dependencia de los combustibles importados y, al mismo tiempo, disminuir las emisiones.
El nuevo análisis de la AIE revela un potencial considerable en todas las regiones para aumentar las tasas de electrificación por encima de los niveles actuales de manera rentable, si bien las oportunidades y prioridades varían según el país.
En muchas economías emergentes y en desarrollo, por ejemplo, las oportunidades incluyen la electrificación de las bombas de agua agrícolas, la expansión del uso de vehículos eléctricos de dos y tres ruedas en ciudades densamente pobladas y la capacitación de pequeñas empresas en sectores como la alimentación y los textiles para que hagan un mayor uso de la electricidad.
MEDIDAS MÁS AMPLIAS
Sin embargo, para aprovechar este potencial se requerirán medidas más amplias que aceleren la electrificación de acuerdo con lo que sea económicamente competitivo. Evitar cuellos de botella -y garantizar que la electrificación respalde sistemas energéticos asequibles y seguros- exigirá aumentar la inversión en generación y redes, junto con la implementación de sistemas eléctricos más inteligentes y flexibles.
También será necesario abordar las amenazas emergentes a la seguridad del suministro eléctrico. Estas incluyen cadenas de suministro concentradas para tecnologías clave y minerales críticos; riesgos de ciberseguridad; y desastres naturales y peligros climáticos.
El informe también subraya que, para garantizar que los beneficios de la electrificación se compartan ampliamente, los responsables políticos deberán ayudar a algunos hogares y empresas a gestionar los costes iniciales.
(SERVIMEDIA)
22 Sep 2026
MGR/clc


