Pediatras
Los pediatras reclaman la regulación del vapeo
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La Asociación Española de Pediatría (AEP), desde su Comité de Salud Mental (CSM-AEP), junto a varias sociedades pediátricas, valoró de forma positiva el anuncio del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 de regular la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años, aunque también reclamó la regulación del vapeo.
Así lo solicitó la AEP junto a la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP), la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA), la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap) y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap).
Para los pediatras, se trata de una medida “necesaria y coherente” con la evidencia científica disponible y con las recomendaciones que desde hace tiempo se trasladan para reforzar la protección de la población menor de edad.
De hecho, los pediatras aseguraron que el consumo habitual de bebidas energéticas en la adolescencia se asocia a insomnio, ansiedad, irritabilidad, cefaleas y problemas cardiovasculares y metabólicos.
Además, el uso frecuente puede generar dependencia a la cafeína y favorecer el sobrepeso, la aparición de caries y el desarrollo de diabetes tipo 2. Su combinación con alcohol incrementa el riesgo de intoxicaciones y conductas peligrosas.
VAPEADORES
Del mismo modo, los expertos advirtieron de otro fenómeno creciente que preocupa sobre todo en las consultas: el aumento del uso de vapeadores entre menores.
Según la última Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (Estudes) 2025, el 38% de los estudiantes de entre 14 y 18 años declaró haber consumido bebidas energéticas en el último mes y más del 27% afirmó haber utilizado vapeadores en ese mismo periodo.
De hecho, indicó la coordinadora del Comité de Salud Mental de la AEP, la doctora Paula Armero, “las bebidas energéticas no son inocuas. Contienen altas dosis de cafeína, azúcares y otras sustancias estimulantes cuyos efectos son especialmente perjudiciales en cerebros aún en desarrollo. Limitar su acceso a menores es una medida de protección ante un problema de salud pública que preocupa a los pediatras”.
Uno de los aspectos que más preocupa es su combinación con alcohol. Según la encuesta Estudes, cerca del 20% de los estudiantes españoles admitió haber consumido bebidas energéticas junto con alcohol en el último mes.
URGENCIAS
De hecho, aseguró la coordinadora del grupo de trabajo de Intoxicaciones de la SEUP, la doctora Lidia Martínez, “en los servicios de Urgencias vemos con preocupación este patrón de consumo porque, además de facilitar el desarrollo de intoxicaciones etílicas graves, al potenciar el efecto desinhibidor del alcohol aumenta el riesgo de realizar conductas peligrosas. La percepción de que estas bebidas ‘compensan’ los efectos del alcohol es errónea y puede retrasar la identificación de una intoxicación grave”.
Junto a las bebidas energéticas, los pediatras mantienen su alerta ante la expansión del uso de cigarrillos electrónicos. Los vapeadores contienen nicotina y otras sustancias potencialmente tóxicas que dañan los pulmones, el corazón y el cerebro.
La nicotina tiene un alto poder adictivo y afecta directamente al desarrollo cerebral del adolescente, con consecuencias sobre la atención, el aprendizaje y el control emocional.
CONSUMO DE TABACO
Además, la evidencia científica muestra que el consumo de vapeadores en edades tempranas aumenta la probabilidad de iniciarse posteriormente en el consumo de tabaco convencional y otras adicciones.
A corto plazo, sus efectos sobre las vías respiratorias son similares a los del humo del tabaco. Asimismo, diversos análisis demostraron que algunos dispositivos comercializados como “libres de nicotina” contienen nicotina u otras sustancias potencialmente tóxicas, lo que incrementa el riesgo de adicción y minimiza la percepción real del peligro.
Desde Urgencias Pediátricas alertaron también de un fenómeno emergente: el uso de vapeadores que contienen cánnabis o cannabinoides sintéticos o semisintéticos, en ocasiones de forma disimulada incluso en el entorno escolar.
“Estos dispositivos tienen una gran aceptación entre los adolescentes porque les inspiran una falsa sensación de inocuidad”, señaló la doctora Martínez. “Sin embargo, el riesgo de presentar efectos tóxicos es alto, incluidos brotes psicóticos, alteraciones neurológicas y arritmias cardíacas que requieren atención urgente”.
Los pediatras recordaron además el riesgo de intoxicación por la ingestión accidental de los líquidos de los vapeadores, que pueden provocar desde taquicardia y vómitos hasta convulsiones, insuficiencia respiratoria e incluso la muerte en casos graves. Asimismo, el denominado “vapeo pasivo” no es inocuo y puede afectar a menores y personas vulnerables.
(SERVIMEDIA)
26 Feb 2026
ABG/clc/gja


