Ucrania

Las personas con discapacidad "se quedan atrás" en Ucrania tras cuatro años de guerra

MADRID
SERVIMEDIA

Las personas con discapacidad son uno de los colectivos más vulnerables de la guerra en Ucrania, que este 24 de febrero ya alcanza cuatro años de duración tras la invasión rusa. De hecho, son las últimas que "se quedan atrás" en la línea de frente para ser rescatadas y tener acceso a servicios básicos.

Así lo confirmó a Servimedia la presidenta de Cáritas Ucrania, Tetiana Stawnychy, durante una reciente visita a Madrid de la mano de Cáritas Española para poner el foco en la situación que vive la población civil ucraniana, sobre la que se recrudece un conflicto que ha dejado de tener el foco mediático.

Según Cáritas Ucrania, el 2025 ha sido el año más mortífero para la población civil desde el inicio de la guerra a gran escala. Las instalaciones sanitarias han sufrido 438 ataques y alrededor de 340 centros educativos han resultado dañados o destruidos.

Además, unos 12 millones de personas necesitarán ayuda humanitaria este año y desde el inicio de la invasión, la población residente en el país ha pasado de 42 millones a 31,5 millones. Casi cuatro millones de personas han tenido que abandonar sus hogares y desplazarse a otras poblaciones dentro del país.

Sólo después del primer año de ataques, según indicó entonces a Servimedia Daria Sydorenko, máxima responsable de la entidad The League of the Strong (compuesta por seis grandes organizaciones representativas de personas con discapacidad en Ucrania), “las peores predicciones” hablaban de que esta población puede casi duplicarse por la guerra.

De hecho, Sydorenko indicó que las personas con discapacidad en Ucrania aumentaban “rápidamente a consecuencia de la guerra” y podrían acercarse a los cinco millones, cuando antes de la invasión rusa rondaban los 2,7 millones.

DOBLE CRISIS

Ante este panorama, organizaciones humanitarias, también Cáritas, trabajan en soporte material, de derechos básicos y psicológico y denuncia la “doble crisis” que sufren colectivos vulnerables como personas con discapacidad.

“Las más vulnerables viven en los edificios más altos, con muchos pisos, entonces es la crisis dentro de la crisis si vives en el piso 15 sin electricidad y sin ascensor, sin acceso a agua, con niños, es complicado. Las personas mayores y las que tienen movilidad reducida son las más vulnerables, es la crisis dentro de la crisis”, señaló Stawnychy, durante un encuentro con la prensa española.

Por eso, Cáritas Ucrania trata de dar ayuda a las personas con discapacidad, trabajando en red con otras organizaciones y con el Gobierno para cubrir sus derechos básicos. "La crisis es tan grande que nadie puede resolverla por sí solo", aseveró.

Las personas con discapacidad son las últimas que se quedan en la línea de frente aisladas, "sin facilidades de acceso a dinero o a bienes básicos". "Muchas veces esa gente que se queda atrás porque tampoco saben qué van a hacer cuando huyan y sólo se evacúan cuando ya es una situación supercrítica", continuó.

Durante 2025, las evacuaciones de población civil que se han ejecutado han sido principalmente de este tipo de este perfil de personas, con la dificultad de que "para ellas se necesitan transportes adecuados y alojamientos también adaptados".

Por ello, la presidenta de Cáritas Ucrania confirmó a Servimedia que una de las líneas de trabajo de las entidades e instituciones que se afanan en asistirles ha sido reformar los centros de acogida, con equipamiento necesario para que puedan manejarse y, en el caso de quienes tienen un grado "más complejo" de discapacidad, con personal de atención.

"Ahora se está empezando un programa de rehabilitación con equipos de móviles", detalló la responsable de la organización ucraniana, dentro de un proyecto más completo para atender de forma integral no sólo a la persona con discapacidad, sino también a su familia.

SALUD MENTAL

Esa atención, para el conjunto de la población civil en situación de guerra, pasa siempre por la atención psicológica, para prevenir problemas de salud mental. Cáritas detecta en todo este panorama una “destrucción de la confianza en la humanidad”, por lo que también trabaja en “restaurar” esa mentalidad y en “sanar el corazón”.

“Todo el mundo tiene historias, pero muchos las cuentan por primera vez cuando llegan a Cáritas, y el personal como los beneficiarios terminan llorando, pero eso supone una renovación de lazos y de humanidad y es el momento en el que empieza el proceso de sanación”, dijo Tetiana Stawnychy en la sede de Cáritas Española, organización que colabora con la ucraniana desde 2010.

Desde entonces, ha destinado más de 18 millones de euros para apoyar a las comunidades con ayuda humanitaria y programas de reconstrucción y desarrollo y prevé aprobar proyectos para 2026 que rondan un valor de un millón de euros.

"Todo el mundo está cansado, pero se mantienen. Se defienden, no se rinden ante tanta barbaridad", continuó la activista, a pesar de que la situación es "muy pesimista" el "objetivo" es "centrarse en lo que tienes en frente y vivir el momento de la forma más apropiada, con esperanza".

En este punto, puso el ejemplo de que se ha popularizado entre los ucranianos el libro de Víctor E. Frankl 'El hombre en busca de sentido', que narra la experiencia de este psiquiatra austriaco en varios campos de concentración nazi y defiende que "la última de las libertades humanas es la elección de la propia actitud ante la adversidad".

(SERVIMEDIA)
22 Feb 2026
AHP/pai/mag