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La POP pide “una implantación efectiva” de las nuevas leyes de dependencia y discapacidad para los pacientes crónicos

MADRID
SERVIMEDIA

La Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) valora de forma “positiva” la reforma de las leyes de dependencia y discapacidad, pero pide “una implantación efectiva” para los pacientes crónicos. Considera que su impacto dependerá de la reducción de las listas de espera y de la aplicación que hagan las comunidades autónomas.

La aprobación el pasado martes en el Congreso de la reforma de las leyes de dependencia y discapacidad, junto al incremento de 6.200 millones de euros adicionales para financiar el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia entre 2026 y 2027, supone uno de los cambios más relevantes de los últimos años.

‘‘Valoramos positivamente que la reforma avance hacia un modelo centrado en la autonomía, los derechos y la permanencia de las personas en su entorno habitual. Pero el éxito de estas medidas dependerá de que la financiación comprometida se traduzca realmente en más servicios, menos burocracia y una reducción efectiva de las listas de espera’’, señaló la presidenta de la POP, Carina Escobar.

Actualmente, según datos del Ministerio de Sanidad, unas 30.000 personas fallecen cada año esperando recibir una prestación de dependencia, mientras que el tiempo medio para acceder a ella supera los diez meses.

Aunque la reforma está dirigida al conjunto de las personas en situación de dependencia y discapacidad, muchas de sus medidas tendrán una incidencia directa sobre las personas con enfermedades crónicas, especialmente aquellas que presentan limitaciones funcionales, necesidades complejas de cuidados o requieren apoyos continuados.

Esta reforma introduce cambios que pueden facilitar una atención más flexible y adaptada a sus necesidades. Entre ellos, la posibilidad de compatibilizar distintas prestaciones, el reconocimiento automático del grado de discapacidad a partir de la situación de dependencia, la ampliación de la figura de la persona cuidadora para incluir también a allegados y personas del entorno, así como un mayor impulso a la asistencia personal, la accesibilidad universal y la financiación del sistema.

"Estos cambios pueden contribuir a reducir algunas de las barreras que las personas con enfermedades crónicas encuentran a lo largo de todo su itinerario asistencial, especialmente cuando la enfermedad limita progresivamente su autonomía", recordó Escobar.

RESPIRO PARA LOS CUIDADORES

Los estudios de la POP muestran que el cuidado continúa descansando, en gran medida, sobre las familias y, especialmente, sobre las mujeres. Así se refleja en el informe 'Impacto de la enfermedad crónica en mujeres mayores cuidadoras'. En esta situación, la posibilidad de compatibilizar prestaciones, ampliar la asistencia personal o reconocer como cuidadores a personas allegadas puede ofrecer una mayor flexibilidad y aliviar parte de una carga que hoy continúa recayendo casi exclusivamente sobre el entorno familiar.

Así, la reforma también supone un reconocimiento del papel que desempeñan las cuidadoras. La evidencia de la POP muestra que cuidar sigue teniendo un elevado impacto sobre su salud y calidad de vida. El 68% de las mujeres cuidadoras presenta niveles altos o muy altos de sobrecarga. Permitir que los apoyos profesionales acompañen también fuera del domicilio, facilitar la combinación de servicios o ampliar las personas que pueden acceder a la prestación económica puede aliviar parcialmente esta situación. Para ello, estas medidas deben ir acompañadas de suficientes profesionales, recursos y servicios.

MÁS AUTONOMÍA

Además, la reforma puede beneficiar a la infancia y la adolescencia con enfermedad crónica o discapacidad. El estudio de la POP 'Impacto social de la enfermedad crónica y la discapacidad en la infancia y la adolescencia' muestra que el 76% de los menores analizados ha experimentado limitaciones para realizar actividades habituales y que, pese a ello, el 60% no tiene reconocido ningún grado de dependencia. Sólo el 43% dispone de certificado de discapacidad, mientras que un 19% continúa en proceso de tramitación y un 31 % ni siquiera lo ha solicitado.

Ante estos datos, la mayor financiación supondrá un cambio real si se traduce en una detección más temprana de las situaciones de dependencia, un acceso más sencillo a los apoyos y una mejor coordinación entre los sistemas sanitario, educativo y social. De este modo, la reforma podrá favorecer la autonomía de niños, niñas y adolescentes y evitar que la respuesta a sus necesidades dependa de la capacidad económica de sus familias.

FINANCIACIÓN

A juicio de la POP, la inversión anunciada constituye “un paso importante para reforzar el sistema de dependencia”, sin embargo, desde la Plataforma se insiste en que la disponibilidad presupuestaria debe “traducirse en mejoras tangibles para las personas más vulnerables”.

Reducir los tiempos de espera, garantizar que los nuevos derechos se apliquen de forma homogénea en todos los territorios, reforzar la coordinación entre los ámbitos sanitario y social y ofrecer un mayor apoyo a las personas cuidadoras serán algunos de los elementos que determinarán si esta reforma logra transformar el modelo de cuidados. Para la POP, será igualmente importante que pacientes y organizaciones puedan participar en el seguimiento de su implantación.

Para la presidenta de la Plataforma, ‘‘avanzar hacia un modelo centrado en la persona implica no sólo incrementar la financiación, sino también garantizar que los cuidados sean más accesibles, coordinados, personalizados y orientados a preservar la autonomía y la calidad de vida a lo largo de todo el proceso de la enfermedad’’.

(SERVIMEDIA)
17 Jul 2026
JFL/mjg