Elecciones Extremadura
El PP firma una victoria histórica en Extremadura pero se queda lejos de la mayoría absoluta
- Guardiola supera el 43%, le saca 17 puntos al PSOE y consigue más escaños que la izquierda por primera vez en la historia del PP; si bien solo gana un escaño y pierde 9.000 votos respecto a 2023
- Vox desbarata a Guardiola una mayoría absoluta con la que los populares soñaron hasta el último día
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La candidata del PP en las elecciones de Extremadura, María Guardiola, se labró este domingo una victoria histórica en uno de los principales bastiones electorales del PSOE superando el 43% en porcentaje de voto, sacándole 17 puntos porcentuales a los socialistas e imponiéndose por primera vez a toda la izquierda en esta comunidad. Sin embargo, se va a las Navidades con un sabor de boca agridulce porque con 29 escaños se queda lejos de la mayoría absoluta –33–, pierde unos 9.000 votos con respecto a 2023 y vuelve a depender de Vox, aunque esta vez solo necesitará su abstención para gobernar.
El resultado de Guardiola es el segundo mejor en la historia del PP en Extremadura, solo por detrás del 46,13% que consiguió el expresidente José Antonio Monago en 2011. Entonces tampoco consiguieron la mayoría absoluta y Monago se apoyó en Izquierda Unida para ser investido. Guardiola, por su parte, tendrá que entenderse con Vox tras dos años y medio de choques constantes y en pleno vuelco de la derecha en Extremadura: suma con Vox más del 60% de las papeletas.
La cacereña cumple con tres de los cuatro objetivos que le había marcado el presidente nacional de su partido, Alberto Núñez Feijóo: superar el 40% en porcentaje de voto, sacarle más de 10 puntos al PSOE de Miguel Ángel Gallardo y ganar a la izquierda en número de parlamentarios para depender menos de Vox. Pero no escala hasta los 30 escaños que se habían marcado como mínimo en Madrid.
El PP podrá gobernar con más holgura, ya que solo necesitará de la abstención de los de Abascal, pero hasta hoy seguían creyendo en una mayoría absoluta que al final ni han acariciado. Sus expectativas fueron demasiado altas tanto en la provincia de Badajoz, donde esperaban alcanzar los 18 escaños, como en Cáceres, donde aspiraban a llegar a la quincena de parlamentarios. Finalmente, sacaron 16 y 13, respectivamente, ganando solo uno en Badajoz con respecto a 2023 con el 99,89% escrutado. Había caras largas en Mérida entre los gritos de “¡Presidenta, presidenta!”.
AUGE DE VOX
Los populares llevaban varios días llevándole la contraria a los sondeos y convencidos de que el PSOE caería por debajo de los 20 escaños. Este era el factor diferencial al que fiaban la mayoría absoluta. Y acertaron. Lo que les pilló con el pie cambiado ha sido el crecimiento de Vox, partido al que pretendían contener en un máximo de ocho asientos en la Asamblea de Extremadura. Por el contrario, los de Santiago Abascal se han disparado hasta los 11 escaños y se duplican en porcentaje de voto.
Hay cierta preocupación dentro del PP, que se enfrenta ahora a un ciclo electoral provocado por los propios populares que arrancará en Aragón, seguirá en Castilla y León y concluirá en Andalucía, siempre y cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no disuelva las Cortes. Este domingo, el candidato del PP a la reelección en Aragón, Jorge Azcón, siguió el escrutinio de Extremadura con Feijóo y constató que Vox “está que se sale”. En el Comité Ejecutivo Nacional del PP prevén que Sánchez ahonde en su plan de “inflar a Vox para erosionar al PP y para deslegitimar el sistema”.
Guardiola iniciará mañana una ronda de contactos para su investidura y espera que los de Santiago Abascal hagan una “reflexión sosegada” del resultado electoral. Los dos dirigentes nunca se han llevado bien. En 2023, la líder del PP se negó a darle entrada en su Gobierno para preservar la “dignidad” de su tierra. “No puedo dejar entrar en el Gobierno a quienes niegan la violencia machista, a quienes deshumanizan a los inmigrantes, a quienes tiran a una papelera la bandera Lgtbi”, dijo entonces. Solo un mes después de negociaciones intensas, cedió. “Es preferible que me frustre yo a que se frustre el futuro de los extremeños”.
Los de Abascal salieron solo un año después de la Junta de Extremadura y rompieron con el PP por aceptar la acogida de unas decenas de menores extranjeros no acompañados. Guardiola siguió gobernando en solitario, como quería desde un principio, pero ante el bloqueo sistemático de la catalogada “pinza” de PSOE y Vox a sus leyes y presupuestos. Por ese motivo, el pasado 27 de octubre convocó elecciones anticipadas con el objetivo de conseguir la mayoría absoluta o, por lo menos, tener menos dependencia de Vox.
NUEVAS NEGOCIACIONES
El objetivo se ha cumplido a medias. Si bien no consigue la mayoría absoluta para gobernar sin peajes, solo depende ahora de la abstención de Vox, que debería ser más barata. Los de Abascal, sin embargo, no dan síntomas de querer dejar de apretar a la dirigente del PP tras una campaña repleta de hostilidad. El presidente de Vox sugirió que, de no llegar a un acuerdo poselectoral, podría pedir la cabeza de Guardiola, a quien definió como “la Irene Montero de Extremadura”. Y ella contestó yendo al choque y tildándole de “machista”.
Ahora volverán a sentarse en la mesa para negociar. Guardiola aseguró entrada la madrugada del domingo al lunes que no irá con más “líneas rojas” que la “verde, blanca y negra” de la bandera de Extremadura, aunque pidió a PSOE y Vox que no “bloqueen” el veredicto de las urnas.
En Génova, sede nacional del PP, optaron por poner el foco en “la paliza histórica” asestada al PSOE, que arranca una “agonía electoral” que son “el principio del fin” de Sánchez. En Extremadura, por su parte, admiten que, aunque la situación política mejora, la estabilidad depende de que Vox dé su brazo a torcer.
(SERVIMEDIA)
22 Dic 2025
PTR/mjg


