Historia

Las princesas del antiguo Egipto eran arqueras expertas

-La presencia de inserciones musculares desarrolladas y fracturas curadas demuestra que las mujeres de la realeza podían usar las armas con las que eran enterradas.

MADRID
SERVIMEDIA

Algunas princesas del antiguo Egipto nacidas hace unos 4.000 años eran arqueras expertas, según un análisis de armas halladas en cámaras funerarias.

Así se explica en un estudio liderado por Zeinab Hashesh, de la Universidad de Beni-Suef (Egipto), y publicado este viernes en la revista ‘Frontiers in Environmental Archaeology’.

Durante décadas, los científicos han debatido sobre el significado de armas encontradas en las cámaras funerarias de algunas princesas del antiguo Egipto. ¿Eran simbólicas o herramientas prácticas? Ahora, una reevaluación de las momias de cinco mujeres de la realeza del Imperio Medio demuestra que algunas princesas enterradas con armas podían utilizarlas.

“Los miembros de la familia real, especialmente las mujeres, participaban activamente en actividades que requerían destreza y esfuerzo físico, como el tiro con arco y la caza”, apunta Hashesh.

Esta investigadora añade: “Esta conclusión se ve respaldada por la forma en que sus huesos se desarrollaron para soportar un uso muscular intenso, lo que se corresponde directamente con las armas descubiertas en sus tumbas”.

ESQUELETOS REDESCUBIERTOS

Los investigadores estudiaron seis momias reales halladas en Dahshur, un complejo funerario de pirámides y tumbas de pozo, en la década de 1890.

Estas momias habían estado perdidas durante años y fueron redescubiertas en el Museo Egipcio durante un proyecto de conservación en 2020.

Cuatro de las seis eran hermanas e hijas del faraón Amenemhat II y estaban enterradas en cámaras subterráneas idénticas: la princesa Ita junto a la princesa Khenmet, y la princesa Itaweret junto a una mujer anónima identificada provisionalmente como la princesa Sathathormeryt.

Fueron enterradas con objetos como arcos y flechas, tradicionalmente asociados a los hombres. El ataúd de la princesa Ita contenía una daga particularmente hermosa. Insignias similares fueron enterradas con los otros dos miembros de la realeza evaluados: la princesa Noub-Hotep y el rey Hor.

Aunque las seis habían sido cuidadosamente momificadas, el tejido blando se había pulverizado y algunos huesos no se conservaron. Lamentablemente, esto incluye los cráneos de las princesas, que se perdieron a principios del siglo XX.

Sin embargo, los huesos restantes se encontraban en buen estado, lo que permitió a los arqueólogos estimar la edad, la estatura y el sexo de las personas al morir, así como descubrir indicios de enfermedades o lesiones.

“La princesa Ita era una mujer joven de entre 28 y 34 años con una musculatura fuerte en la parte superior del cuerpo, lo que sugiere que solía usar armas como mazas o dagas”, apunta Hashesh.

Esta investigadora subraya: “La princesa Khenmet era una mujer de entre 30 y 40 años que mostraba signos de adelgazamiento óseo, pero tenía ligamentos muy resistentes. La princesa Itaweret era una mujer joven de entre 20 y 34 años que sobrevivió a fracturas de costillas y de pie; su esqueleto demuestra que era una arquera experta”.

ACTIVAS FÍSICAMENTE

Las robustas inserciones musculares en los huesos de las hermanas indican que eran muy activas físicamente, lo cual concuerda con el uso de armas en sus tumbas. Evidencias similares muestran que la princesa Noub-Hotep y el rey Hor también eran arqueros.

“Encontramos un desarrollo notable en las extremidades superiores de estos individuos, lo que se correlaciona con acciones repetitivas y de alta intensidad, como tensar la cuerda de un arco o estabilizar un arma, lo que demuestra que estas actividades eran habituales a lo largo de sus vidas”, recalca Hashesh.

Esta investigadora señala al respecto: “Esto explica directamente la presencia de arcos, flechas y mazas en las tumbas de las mujeres; no se trataba solo de regalos simbólicos, sino de herramientas que utilizaban activamente”.

Las lesiones, como las costillas rotas de la princesa Itaweret -probablemente causadas por un golpe o una caída desde gran altura-, eran frecuentes, y varias personas presentaban infecciones y deficiencias nutricionales. Las hermanas también compartían raras anomalías en la columna vertebral, lo que indica que sus padres y el resto de la familia estaban estrechamente emparentados.

“Estas lesiones probablemente fueron causadas por accidentes, caídas, golpes fuertes u otros impactos relacionados con un estilo de vida activo, ya sea por la caza, el entrenamiento militar u otras actividades exigentes. Lo notable es que las lesiones sanaron bien, lo que sugiere que tuvieron acceso a atención médica avanzada para su época”, indica Hashesh.

HISTORIAS DE VIDA

Sin embargo, los arqueólogos señalan que la pérdida de los cráneos de las princesas limita sus análisis. Además, aún no han podido realizar todos los análisis previstos, como el análisis de isótopos estables, que podría arrojar más luz sobre posibles deficiencias nutricionales.

“Nuestro sueño sería ir mucho más allá de la simple identificación de la realeza de Dahshur”, señala Hashesh, que agrega: “Intentaríamos contar sus historias de vida completas, sus familias, su salud e incluso sus roles políticos, con el mayor detalle posible”.

Hashesh añade: “Más allá de la ciencia, preservaríamos los restos, crearíamos impresiones 3D para la enseñanza y exposiciones virtuales, y los exhibiríamos junto con sus joyas, armas y objetos funerarios. Todo esto se haría con respeto, asegurando que los restos se presenten de forma ética, tal como fueron enterrados originalmente”.

(SERVIMEDIA)
17 Jul 2026
MGR/nbc