Salud y medio ambiente

Las regiones europeas más pobres tienen más riesgo de mortalidad por contaminación del aire

- Según un estudio de ISGlobal y el Barcelona Supercomputing Center

MADRID
SERVIMEDIA

Las zonas europeas con mayores niveles de pobreza y menos energías renovables presentan más riesgo de mortalidad asociada a la contaminación del aire.

Esa es la conclusión de un nuevo estudio dirigido por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) -centro impulsado por la Fundación “la Caixa”- en colaboración con el Barcelona Supercomputing Center–Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS).

El estudio, publicado este jueves en la revista ‘Nature Medicine’, analiza cómo las condiciones socioeconómicas y la transición hacia la energía renovable en Europa influyen en la vulnerabilidad frente a la contaminación del aire.

Los factores socioeconómicos son ampliamente reconocidos como posibles modificadores de la relación entre la contaminación del aire y la mortalidad, pero la evidencia disponible sigue siendo limitada.

El nuevo estudio analizó una base de datos de mortalidad diaria del proyecto Early-Adapt, con 88,8 millones de muertes entre 2003 y 2019 en 653 regiones contiguas de 31 países europeos, incluyendo una población total de 521 millones de personas.

Los niveles diarios de contaminantes atmosféricos -material particulado fino (PM2.5), partículas gruesas (PM10), dióxido de nitrógeno (NO2) y el máximo diario de ozono en ocho horas (O3)- fueron estimados usando avanzados modelos de aprendizaje automático.

Los investigadores también incorporaron indicadores socioeconómicos regionales y datos sobre el consumo de energía renovable, obtenidos de la base de datos de estadísticas regionales de Eurostat.

Los modelos epidemiológicos incluyeron estas variables socioeconómicas y de energía renovable para describir cómo los riesgos de mortalidad por contaminación del aire varían entre poblaciones y cómo han evolucionado durante el presente siglo.

POBREZA Y VULNERABILIDAD

Los riesgos para la salud de la contaminación del aire no están determinados solo por los niveles de contaminación. También dependen de la vulnerabilidad de la población. Incluso cuando las regiones presentan niveles similares de polución, las consecuencias sanitarias pueden variar mucho por condiciones socioeconómicas y demográficas.

El estudio muestra que las regiones con mayor producto interior bruto (PIB) per cápita, menores tasas de pobreza y mayor esperanza de vida, principalmente en el norte y oeste de Europa, presentan un menor riesgo de mortalidad asociado a la contaminación del aire.

En contraste, las áreas más desfavorecidas, situadas en el sur y este de Europa, registraron riesgos significativamente mayores, incluso duplicando los de las regiones con mejores condiciones socioeconómicas.

Estas desigualdades también han evolucionado de manera distinta a lo largo de este siglo. Las regiones más ricas experimentaron una disminución significativa de los riesgos asociados a PM2.5, PM10 y NO2 entre 2003 y 2019.

En cambio, las regiones con menores ingresos o esperanza de vida observaron solo pequeñas mejoras -o en algunos casos incluso aumentos- en los riesgos de mortalidad asociados a estos contaminantes durante el periodo estudiado.

Según el equipo de investigación, varios mecanismos podrían explicar estos patrones. “No se trata solo de que las regiones más pobres estén más contaminadas. Las regiones más ricas suelen contar con sistemas de salud mejor equipados, programas de salud pública más completos y mayor conciencia social sobre los efectos de la contaminación del aire, así como una mayor capacidad para implementar políticas ambientales”, señala Zhaoyue Chen, investigador de ISGlobal y primer autor del estudio.

Chen añade: “Cuantificar los riesgos de mortalidad atribuibles a la contaminación del aire en cada región y período puede ayudar a identificar con mayor precisión a las poblaciones más vulnerables”.

ENERGÍAS RENOVABLES

El estudio también analiza cómo la transición hacia la energía renovable afecta la mortalidad relacionada con la contaminación del aire a través de dos vías complementarias: reduciendo los niveles de contaminación y disminuyendo la vulnerabilidad de la población frente a los riesgos para la salud relacionados con la contaminación del aire.

Los análisis muestran que el aumento del uso de la energía renovable durante este siglo está asociado con una reducción de la contaminación del aire de un 15% para PM2.5, el 54% para PM10 y un 20% para NO2. Esto representa una disminución de la mortalidad por contaminación del aire de un 12% para PM2.5, el 52% para PM10 y un 20% para NO2.

Además, las regiones con una mayor y más rápida penetración de energías renovables experimentaron una disminución de la vulnerabilidad de la población a los impactos sanitarios de la contaminación del aire.

La adopción de energía renovable es un componente clave de los marcos de políticas ambientales y climáticas sostenibles y suele ir acompañada de mejoras sociales e infraestructurales -como un transporte público más sostenible, ciudades más verdes, un diseño urbano más peatonal, tecnologías más limpias y regulaciones ambientales más estrictas- que pueden reducir la susceptibilidad de las comunidades a la contaminación del aire, según el estudio.

Sin embargo, el progreso ha sido desigual en todo el continente. Los países del norte de Europa muestran generalmente un crecimiento alto y rápido en la adopción de energía limpia, mientras que varios países del sur y este, como Malta, Chipre, Italia y Polonia, siguen mostrando una dependencia relativamente alta de los combustibles fósiles.

“Los países del oeste de Europa generalmente han tendido a invertir más recursos en energía renovable, infraestructura verde y controles de emisiones más estrictos. Los países del este de Europa, en cambio, a menudo han dependido más de financiación externa y permanecen en una etapa inicial de integración de energía renovable y medidas de control de la contaminación”, afirma Joan Ballester, investigador principal del proyecto Early-Adapt.

EQUIDAD

Los resultados del estudio destacan la necesidad de integrar la equidad en salud en las políticas ambientales, priorizando la reducción de la contaminación en las áreas más afectadas y fortaleciendo la infraestructura de salud pública.

“Es urgente ampliar la monitorización ambiental y sanitaria para identificar disparidades, orientar estrategias equitativas y garantizar que los recursos lleguen a quienes más los necesitan”, enfatiza Carlos Pérez García-Pando, profesor en el Departamento de Ciencias de la Tierra del BSC.

Según el equipo investigador, aunque el análisis se centró en Europa, las implicaciones son globales, ya que el rápido crecimiento urbano y la expansión industrial en muchos países de ingresos bajos y medios avanzan más rápido que las inversiones en energía limpia y la protección ambiental, lo que podría aumentar aún más la vulnerabilidad de la población a los efectos de la contaminación.

(SERVIMEDIA)
19 Mar 2026
MGR/gja