Neurociencia

Un sensor de grafeno permite detectar más daños cerebrales en tiempo real tras sufrir un ictus

Madrid
SERVIMEDIA

Un equipo científico con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado una tecnología basada en grafeno capaz de detectar en tiempo real qué zonas del cerebro continúan siendo vulnerables a sufrir daños tras un ictus, un avance que podría ayudar a los médicos a comprender mejor la evolución de los pacientes y mejorar las decisiones terapéuticas durante las horas más críticas.

La investigación, publicada en la revista científica 'Brain' y dada a conocer este miércoles, ha reunido a especialistas de la Universidad de Manchester, el Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB-CNM-CSIC), el Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2) y la empresa alemana Multi Channel Systems.

El objetivo de la nueva tecnología es proporcionar información inmediata sobre las condiciones del tejido cerebral después de un accidente cerebrovascular. Gracias al uso de dispositivos fabricados con grafeno, los investigadores lograron monitorizar la actividad cerebral y detectar áreas con riesgo de sufrir un deterioro adicional.

Los científicos explicaron que cuando una persona sufre un ictus isquémico, provocado por la interrupción del flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro, el daño no finaliza necesariamente en ese primer momento. En las horas posteriores pueden producirse alteraciones eléctricas conocidas como 'despolarizaciones corticales propagadas', que se desplazan por el tejido lesionado y pueden ampliar la zona afectada.

LIMITAR EL DAÑO NEUROLÓGICO

La nueva herramienta permite seguir en tiempo real esos cambios y localizar regiones cerebrales especialmente sensibles, una información que hasta ahora resultaba difícil de obtener con precisión. Según los investigadores, conocer mejor estos procesos podría contribuir al desarrollo de tratamientos más eficaces y personalizados para limitar el daño neurológico posterior al ictus.

El trabajo combina conocimientos de neurociencia, ingeniería y materiales avanzados, y sitúa al grafeno como un material con un creciente potencial para aplicaciones biomédicas. Los autores destacaron que esta tecnología abre nuevas posibilidades para comprender lo que ocurre en el cerebro tras un accidente cerebrovascular y para desarrollar herramientas clínicas capaces de mejorar el pronóstico de los pacientes.

El CSIC subrayó que el avance acerca a la comunidad médica a disponer de instrumentos que permitan conocer con mayor precisión el estado del tejido cerebral durante un ictus y actuar con mayor rapidez ante posibles complicaciones.

(SERVIMEDIA)
07 Oct 2026
EDU/gja