Ahogamientos
Sespas reclama una Estrategia Nacional de Seguridad Acuática para prevenir los ahogamientos
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La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) reclama la elaboración de una Estrategia Nacional de Seguridad Acuática para prevenir las muertes por ahogamiento en España, además de permitir la coordinación de las políticas preventivas y mejorar la vigilancia epidemiológica.
Con motivo de la celebración este sábado del Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, Sespas hizo esta petición para poner el foco sobre una de las principales causas de muerte por lesiones no intencionadas en el mundo y recordar que el ahogamiento no debe verse como un accidente inevitable, sino como un problema de salud pública ampliamente prevenible.
Los últimos datos del Informe Nacional de Ahogamientos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo mostraron una evolución preocupante. En 2025 fallecieron en España 472 personas por ahogamiento no intencional, el segundo peor registro de la serie histórica homogénea del Informe Nacional de Ahogamientos.
Durante los seis primeros meses de 2026 se produjeron otros 217 fallecimientos. Solo en junio de este año se contabilizaron 92 muertes, 19 más que en el mismo mes de 2025 y el peor registro para un mes de junio desde el inicio de la serie.
Para Sespas, estas cifras revelaron que no se trata de sucesos aislados o excepcionales, sino de un problema persistente que requiere una respuesta estructural, coordinada y mantenida durante todo el año.
MÁS DE 4.600 FALLECIMIENTOS
Según el citado informe, entre 2015 y 2025 se registraron en España 4.602 muertes por ahogamiento no intencional. Más de la mitad, el 56,4%, se concentró entre junio y septiembre, aunque estos episodios se producen durante todo el año. Por ello, Sespas consideró que las campañas de verano deben complementarse con políticas preventivas estables.
El perfil de las víctimas apenas cambió en la última década: la mayoría son hombres adultos y el riesgo aumentó entre las personas mayores, debido, entre otros factores, a la mayor presencia de enfermedades crónicas, fragilidad y multimorbilidad. Una parte relevante de los fallecimientos se produce, además, en playas y otros espacios naturales sin servicio de socorrismo.
España presenta, además, una elevada exposición al medio acuático debido a sus casi 8.000 kilómetros de costa, sus dos archipiélagos, la extensa red de ríos, embalses y zonas naturales de baño, las miles de piscinas públicas y privadas y la llegada anual de millones de turistas.
LOS MÁS VULNERABLES
Por todo ello, la sociedad científica consideró necesario desarrollar intervenciones adaptadas a las características y circunstancias de los grupos con mayor exposición o vulnerabilidad, entre ellos las personas mayores, la infancia, turistas, pescadores y pescadoras, deportistas y quienes realizan actividades recreativas en espacios acuáticos naturales.
Sespas propuso que la Estrategia Nacional de Seguridad Acuática esté liderada por el Ministerio de Sanidad y coordinada con las comunidades autónomas, las entidades locales y los sectores implicados en la educación, el turismo, la protección civil, el deporte y la seguridad marítima.
Entre sus principales medidas planteó extender la educación en seguridad acuática desde edades tempranas, promover el aprendizaje universal de la natación y las competencias básicas de autoprotección, desarrollar programas para los grupos de mayor riesgo y adaptar los servicios de vigilancia, señalización y socorrismo a las características de cada espacio.
El documento también planteó incorporar la seguridad acuática a las políticas de adaptación al cambio climático. El aumento de las temperaturas y la prolongación de los periodos cálidos pueden intensificar el uso de playas, piscinas, ríos y embalses, mientras que las lluvias torrenciales, las inundaciones y las crecidas repentinas generan nuevos riesgos.
PROTECCIÓN CIVIL
Por ello, Sespas propuso incluir la prevención de los ahogamientos en los planes de protección civil, adaptación climática y gestión de emergencias, con especial atención a las zonas inundables y a las poblaciones más vulnerables.
Para Sespas, la prevención debe abordarse como una “auténtica política de salud pública”, basada en la evidencia científica, la coordinación institucional y la evaluación continua, frente a la actual heterogeneidad de las actuaciones entre territorios.
Uno de los principales ejes de la estrategia sería crear un Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica de las Lesiones por Ahogamiento. Sespas subrayó que la vigilancia debe ir “mucho más allá del simple recuento de fallecimientos” e incluir también los episodios no mortales, que pueden causar secuelas neurológicas y discapacidad permanente.
(SERVIMEDIA)
25 Jul 2026
ABG/clc


