Soledad y DCA

La soledad no deseada afecta al triple de las personas con discapacidad física y daño cerebral adquirido

-Las asociaciones de pacientes reclaman una financiación estable para hacer frente al DCA

-La soledad no deseada cuesta 14.141 millones de euros al año

VÍDEO: Los clientes de Servimedia disponen de imágenes y sonido de estas declaraciones en el enlace https://servimedia.tv/TotalesSoledadPersonasDCA

MADRID
SERVIMEDIA

La soledad no deseada afecta al triple de las personas con discapacidad física y daño cerebral adquirido (DCA), con un 41% frente al 13% de la población general, según revela el estudio ‘La soledad no deseada en las personas con discapacidad física y daño cerebral’ elaborado por Daño Cerebral Estatal en colaboración con otras entidades y el Instituto Guzmán.

Así se puso de manifiesto en el diálogo celebrado en la agencia de noticias Servimedia sobre 'Soledad no deseada y Daño Cerebral Adquirido' para visibilizar la realidad que vive este colectivo.

Para conocer esta realidad, Daño Cerebral Estatal, en colaboración con otras entidades y el Instituto Guzmán, llevó a cabo el estudio ‘La soledad no deseada en las personas con discapacidad física y daño cerebral’, que se publicará en unas semanas.

En relación con este informe, la trabajadora social y responsable del área de investigación y formación de Daño Cerebral Estatal, Clara Dehesa Medina, aseguró que “el 41% de las personas con discapacidad física experimentan esta soledad no deseada frente al 13% de la población”.

De este análisis también se desprende la necesidad de que las diferentes entidades cuenten con una financiación estable para desarrollar proyectos frente a la soledad no deseada, así como en la asistencia personal y en la participación inclusiva por parte de estas personas en diversas actividades”.

PROYECTOS INCLUSIVOS

El estudio también plantea la creación de grupos de ayuda mutua para que las personas con DCA puedan verbalizar su situación, proyectos de ocio inclusivo y grupos de apoyo a familias para abordar esta situación, ya que “la soledad no deseada también la viven los familiares de estos pacientes”, agregó Clara Dehesa.

Por ello, remarcó la presidenta de Daño Cerebral Estatal, Ana Cabellos, “para transmitir esta realidad a la administración y las instituciones se necesitan datos y, de ahí la idea de hacer este informe realizado en colaboración con el Instituto Guzmán”.

De hecho, señaló que el daño cerebral adquirido “deja muy sola a la gente, ya que tras un accidente, esta enfermedad deja unas secuelas que, en muchos casos, imposibilitan a la persona volver a su vida anterior y romper con el entorno, lo que provoca aislamiento y soledad no deseada en muchos casos”.

A este respecto, explicó que en el momento del accidente y durante la hospitalización, el paciente “está muy arropado por los profesionales sanitarios, la familia y los amigos, pero, según evoluciona el DCA, la persona se va encontrando cada vez más sola”.

FINANCIACIÓN INSUFICIENTE

Además, reiteró Ana Cabellos, “la financiación es nuestro campo de batalla porque unas entidades que prestan sus servicios durante todo el año no pueden recibir subvenciones por concurrencia competitiva de forma puntual y anualmente. Cuando llega el mes de diciembre, nunca sabes si vas a contar con la financiación que, además, es siempre insuficiente”.

En cuanto a esta realidad, el coordinador del Observatorio Estatal de Soledad No Deseada y coordinador del Ecosistema Senior Fundación ONCE, Juan Ignacio Vela Caudevilla, subrayó que la soledad está instaurada en el 20% de la población general y en el 56,6% de las personas con discapacidad”.

Además, continuó, el 70% de ellas conviven con la soledad desde hace más de tres años y “esto implica el sufrimiento de estas personas que se ven atrapadas en esta situación que está muy asociada a indicadores sociales como la pobreza o la imposibilidad de acceder a un empleo”.

Igualmente, esta soledad también está asociada a la salud. De hecho, la Organización Mundial de la Salud relaciona esta soledad con el tabaquismo y las enfermedades cardiovasculares, entre otras. Pero, además, “se habla de personas con una salud frágil”.

PREVENIR LA SOLEDAD

En esta misma línea, Clara Dehesa Medina agregó que el estudio también evidencia que las entidades dedicadas al DCA “deberían prever esa soledad no deseada y anticiparse con programas que permitan esta prevención, como el ocio inclusivo para personas afectadas y sus familias”.

A este respecto, Ana Cabellos matizó que “las asociaciones debemos trabajar para prevenir la soledad no deseada, pero este es un trabajo colectivo, ya que la administración también se dé cuenta de ello. Por esta razón reclamamos una estrategia nacional del DCA, en la que la prevención de la soledad sería una de las patas más importantes”.

De hecho, indicó Juan Ignacio Vela Caudevilla que “esos 14.141.000 millones (de euros) que supone la soledad al año es una llamada de atención de que la no atención tiene un coste muy elevado, por lo que debe ser prioritario en las agendas políticas”.

AYUDAR A LA FAMILIA

En cuanto a los programas desarrollados para las personas con DCA, la presidenta de la Asociación Daño Cerebral Madrid-ApanefA, Paloma Barrio, puso el ejemplo madrileño. “Tenemos una subvención del Ayuntamiento de Madrid en actividades de ocio de fin de semana. Además, contamos con un programa llamado de Respiro Familiar que permite dar a la familia unas horas de descanso”.

Sin embargo, destacó, “se necesitan más recursos para poder llegar a la prevención, aunque no solo hay que cuidar al paciente, sino también a la familia, que es la cuidadora, sobre todo las mujeres. Además, el DCA es muy diferente en cada persona que tiene diferentes secuelas y necesidades”.

De hecho, insistió Ana Cabellos, “no existe una persona con daño cerebral; existen familias con daño cerebral. Esa familia verá todo su ecosistema desestabilizado y para ello estamos las asociaciones: para apoyarlos”.

(SERVIMEDIA)
29 Mar 2026
ABG/nbc/gja