Educación
La sordera invisible también se sufre en el recreo
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Las dificultades para oír bien pueden convertirse en una barrera silenciosa dentro y fuera del aula. Un estudio publicado en 'Frontiers in Education' advierte de que el alumnado con problemas auditivos percibidos tiene más probabilidades de sufrir victimización por parte de sus compañeros y de sentirse menos satisfecho con su experiencia escolar.
No oír bien no solo dificulta seguir una clase: también puede hacer más difícil integrarse con los compañeros. Un estudio realizado en la University of South-Eastern e Noruega asocia las dificultades auditivas percibidas en escolares con un mayor riesgo de sufrir acoso escolar y con la experiencia del alumno con baja audición, que no disfruta igual que el resto de su etapa escolar.
El trabajo fue realizado por Shahram Moradi, Christian Møller-Skau y Tore Norendal Braathen, investigadores del Research Group for Disability and Inclusion del Departamento de Estudios de Salud, Sociales y de Bienestar de la citada universidad. Aunque el estudio se basa en alumnado de Noruega, sus conclusiones apuntan a un problema más amplio: "las dificultades auditivas no siempre son visibles para el entorno escolar", pero pueden afectar de forma directa a la participación social, la convivencia y el bienestar emocional de los menores.
La investigación analizó datos de 6.049 escolares de quinto a séptimo curso y concluyó que quienes declaraban dificultades auditivas presentaban más probabilidades de sufrir victimización frecuente por parte de sus iguales. En concreto, el estudio recoge que el 33,3% del alumnado con dificultades auditivas percibidas sufrió victimización frecuente, frente al 18% de quienes no manifestaban estos problemas.
Además, el análisis sitúa en 2,22 la 'odds ratio' (una medida estadística que compara la probabilidad de que ocurra un evento en dos grupos diferentes) asociada a la victimización frecuente en el caso de los escolares con dificultades auditivas percibidas, lo que apunta "a un riesgo significativamente mayor".
SENSACIÓN DE PERTENENCIA
El estudio incide en que la inclusión educativa del alumnado con dificultades auditivas no debe limitarse al acceso a la comunicación en clase. También exige prestar atención a lo que ocurre en los espacios menos reglados de la vida escolar, como el recreo, las relaciones entre compañeros o la sensación de pertenencia al grupo.
Los investigadores subrayaron así la necesidad de que los centros educativos "identifiquen mejor estas dificultades, incluso cuando no son evidentes", y refuercen las "medidas de convivencia, apoyo social y prevención de la exclusión entre iguales".
(SERVIMEDIA)
06 Jun 2026
EDU/clc
