Discapacidad

La tecnología que permite caminar, oír o comunicarse sigue fuera del alcance de millones de personas con discapacidad

- La OMS y Unicef estiman que más de 2.500 millones de personas necesitan productos de apoyo, pero en algunas regiones el acceso apenas alcanza el 3%

- Un análisis del profesorado de Jordania advierte de que "la falta de dispositivos, financiación y formación limita la inclusión en las aulas"

MADRID
SERVIMEDIA

La tecnología que permite caminar, oír, comunicarse, leer, asearse o desplazarse de forma autónoma "sigue fuera del alcance de millones de personas con discapacidad en el mundo", según una investigación avalada por la OMS. "Las ayudas técnicas son proporcionalmente menos asequibles precisamente en los países con menos ingresos", donde además muchos productos "ni siquiera están disponibles de forma regular".

Así lo constata una investigación publicada en 'Frontiers in Rehabilitation Sciences', que revisó los precios de 120 productos de apoyo en doce países. El estudio fue coordinado por el Instituto de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital das Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo, bajo supervisión del equipo de Tecnología Asistida de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y con el apoyo de la Universidad de Dalarna (Suecia).

La OMS y Unicef estiman que "más de 2.500 millones de personas necesitan tecnología asistida en el mundo", aunque el acceso sigue siendo “críticamente bajo” en algunas regiones, con coberturas que pueden llegar a limitarse al 3 %. Los autores subrayaron que el acceso a estos productos "es un derecho humano fundamental" y resulta esencial para vivir de manera “productiva, digna e independiente”.

El trabajo se enmarca en la actualización de la Lista de Productos de Apoyo Prioritarios de la OMS, que analiza desde hace una década 50 productos esenciales para apoyar la funcionalidad en áreas como la cognición, la comunicación, la audición, la movilidad, el autocuidado y la continencia, y la visión. Se trata además del primer análisis publicado sobre la asequibilidad global de estos productos de apoyo. Los autores "confían" en que su trabajo, extrapolable a nivel global, "ayude a conocer mejor cuánto cuesta acceder a herramientas esenciales para la autonomía de las personas con discapacidad".

Los países incluidos en la revisión fueron Brasil, Canadá, China, India, Italia, Japón, Mozambique, Noruega, Senegal, Sudán, Tailandia y Zambia, "seleccionados para representar distintos niveles de renta y regiones", explicó la OMS.

MÁS CARO DONDE HAY MENOS RECURSOS

La principal conclusión es que "cuanto menor es el nivel de ingresos de un país, mayor es la carga financiera que representan estas ayudas para la población que las necesita". En los países de renta baja, la carga económica media anual de estas ayudas se situó en torno al 15,5 % del PIB per cápita, frente al 6,3 % en países de renta media-baja, el 1,3 % en países de renta media-alta y el 0,7 % en países de renta alta.

Un producto puede figurar en una lista prioritaria y existir en el mercado global, pero resultar inaccesible para una persona si no se distribuye en su país, si no hay profesionales formados para prescribirlo o adaptarlo, si no cuenta con financiación pública o si su mantenimiento depende de proveedores escasos o inexistentes.

Las ayudas vinculadas al autocuidado y la continencia fueron las que presentaron una mayor carga media anual, en parte "porque muchos de estos productos son consumibles y deben adquirirse de forma recurrente". Este ámbito resultó ser el más caro, con 410 dólares al año, seguido de movilidad, con 225 dólares; comunicación, con 171 dólares; audición, con 139 dólares; visión, con 101 dólares; y cognición, con 45 dólares.

MANTENIMIENTO DURANTE AÑOS

Los autores advirtieron de que la falta de asequibilidad "no solo afecta al acceso inicial al producto, sino también a su uso continuado". En muchos casos, la autonomía depende de elementos que deben repararse, renovarse, adaptarse o acompañarse de consumibles, baterías, accesorios, ajustes técnicos y servicios profesionales. Por eso, el precio real de estas tecnologías no siempre se limita al coste de compra, sino que "se extiende durante meses o años".

Aun así, los investigadores sostienen en su 'paper' que el análisis aporta evidencia esencial para orientar la actualización de la lista prioritaria de la OMS y para que "los Gobiernos diseñen políticas de compra, financiación, reembolso y distribución que garanticen el acceso a productos de apoyo seguros, eficaces y asequibles".

La tecnología de asistencia "no es un accesorio, sino una condición para ejercer derechos". Una silla de ruedas, un audífono, un comunicador, una lupa electrónica o un producto de continencia "pueden determinar si una persona estudia, trabaja, sale de casa, se comunica o participa en la vida social", añade el estudio, que lanza una pregunta: ¿De qué sirve una tecnología capaz de cambiar vidas si quienes la necesitan no pueden conseguirla?

UN FRENO TAMBIÉN EDUCATIVO

Otro estudio reciente publicado en 'Frontiers in Education', liderado por la investigadora Bayan Izzeddin Aldagamseh, de la Jadara University de Irbid (Jordania), desde la perspectiva de docentes de educación especial de ese país, concluyó que “las tecnologías asistidas pueden facilitar el aprendizaje del alumnado con discapacidad”, pero “chocan con barreras como el coste elevado de los dispositivos, la falta de equipos suficientes y la escasa formación del profesorado”. Según ese trabajo, extrapolable a todos los países con rentas bajas, “mejorar la financiación, la formación docente y el soporte técnico resulta clave para que las herramientas de apoyo tengan un impacto real en la educación inclusiva”.

El estudio sitúa el coste de los dispositivos como "una de las principales barreras", ya que muchas escuelas y familias no pueden asumirlo. A ello se suma la necesidad de formación intensiva para que el alumnado, sus familias y el profesorado puedan utilizar correctamente estas herramientas, lo que en algunos casos "implica también cursos de pago o apoyos adicionales".

El profesorado entrevistado coincidió en que la tecnología de apoyo "mejora el acceso a los contenidos, facilita la participación en clase, ayuda a atender las diferencias individuales, simplifica el aprendizaje y favorece la autonomía, la integración y el bienestar del alumnado con discapacidad".

El trabajo recomienda "garantizar dispositivos y programas de tecnología de apoyo suficientes y adaptados a cada tipo de discapacidad, formar de manera continua al profesorado de educación especial y ayudarle a elegir las herramientas más adecuadas para cada alumno".

(SERVIMEDIA)
08 Jun 2026
EDU/mag/gja