Discapacidad

El 67% del empleo de las personas con discapacidad se concentra en ocupaciones asociadas a competencias estabilizadas o en declive

MADRID
SERVIMEDIA

El 67% del empleo de las personas con discapacidad se concentra en ocupaciones asociadas a competencias estabilizadas o en declive, según datos del informe ‘¿Están las personas con discapacidad preparadas para el mercado laboral del futuro?’, de Fundación Randstad que la entidad dio a conocer este jueves.

El estudio advierte que cerca del 39% de las competencias actuales se transformarán antes de 2030, lo que refuerza la necesidad de impulsar habilidades tecnológicas, cognitivas y socioemocionales como el pensamiento analítico, la alfabetización digital o la capacidad de adaptación, que hoy no se desarrollan de forma mayoritaria en los puestos donde se integra el colectivo. Esta distancia entre las competencias emergentes y las tareas desempeñadas constituye uno de los principales riesgos detectados en el estudio y condiciona la capacidad de las personas con discapacidad para acceder al empleo del futuro.

Y es que, al analizar cómo ha evolucionado la estructura ocupacional en la última década, se observa, por un lado, que han crecido las ocupaciones técnicas y profesionales, con incrementos superiores al 70%, lo que demuestra que existe capacidad para integrar talento cualificado en áreas con mayor proyección futura. Por otro lado, se observa un aumento del 56,5% en las ocupaciones elementales, un segmento caracterizado por tareas repetitivas y menor exigencia competencial. Este crecimiento, que el informe identifica como una “anomalía crítica”, sitúa a una parte del colectivo en posiciones especialmente vulnerables ante la automatización y la sustitución de tareas rutinarias, dos tendencias que marcarán el mercado laboral de los próximos años a pesar de que el 82% de las personas con discapacidad tiene estudios medios o superiores.

A pesar de esta cifra elevada, solo el 23% de este grupo accede a puestos de alta cualificación. A juicio de Fundación Randstad, estos datos revelan otra disyuntiva a la situación laboral de las personas con discapacidad además de una paradoja que, a juicio de la entidad, exige atención. Y es que el avance educativo del colectivo ha sido significativo y sostenido, al tiempo que el empleo ha crecido un 42% en la última década, lo que supone 166.000 personas más trabajando. Sin embargo, este progreso convive con un desajuste estructural entre la cualificación alcanzada y las ocupaciones en las que se está integrando el talento.

En concreto, el documento señala que la educación superior ha crecido un 53% en diez años y la secundaria un 31%, mientras que la población con niveles educativos bajos se ha reducido un 38%. Es decir, que la barrera del acceso a la formación se ha superado, consolidando una base formativa media y superior que nunca antes había alcanzado este nivel.

Sin embargo, a pesar del avance educativo, este progreso no se refleja de manera proporcional en el tipo de empleo al que acceden las personas con discapacidad. Aunque el 32% de las personas ocupadas con discapacidad tiene educación superior, solo el 23% desempeña puestos de alta cualificación, como los vinculados a perfiles técnicos, científicos o profesionales de apoyo. En cambio, una parte relevante del empleo se concentra en tareas de baja cualificación, que incluyen actividades rutinarias, físicas o de apoyo básico como, por ejemplo, trabajos auxiliares, tareas de limpieza, reposición, reparto o funciones operativas simples.

Tal y como indica la entidad, este desajuste se evidencia en un dato especialmente significativo. Únicamente el 7% de las personas ocupadas tiene estudios básicos, pero las ocupaciones elementales agrupan el 22% del empleo. Una diferencia que confirma que el mercado laboral no está absorbiendo el talento disponible en puestos acordes a su preparación, generando una infrautilización clara del capital humano.

Ante este escenario, la directora de Acción Social de Fundación Randstad, Silvia Galán, subrayó que “los datos muestran un avance educativo sin precedentes, pero también alertan de que la formación alcanzada no está encontrando un reflejo suficiente en el tipo de empleo disponible. Es imprescindible asegurar que este talento cualificado accede a las oportunidades que realmente se corresponden con su preparación para evitar que la transformación del mercado laboral genere nuevas desigualdades”.

A partir de este diagnóstico, el informe concluye que el reto principal consiste en ajustar la cualificación y las competencias a las necesidades reales del empleo, por lo que será esencial reforzar la formación continua, facilitar la transición hacia sectores emergentes y mejorar la conexión entre los itinerarios formativos y las ocupaciones con mayor proyección.

En este sentido, Silvia Galán destacó que: “Solo mediante una estrategia coordinada será posible garantizar que las personas con discapacidad puedan participar plenamente en el empleo del futuro y aprovechar las oportunidades que la transformación del mercado laboral está generando, y en Fundación Randstad estamos trabajando para ir por ese camino”.

(SERVIMEDIA)
16 Jul 2026
XSF/gja