Canarias
El terremoto de magnitud 3,9 en aguas al este de Gran Canaria se sintió también en Fuerteventura
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El terremoto de magnitud 3,9 registrado en la madrugada de este martes en el fondo del Atlántico al este de Gran Canaria se sintió también en Fuerteventura, según los datos ofrecidos por el Instituto Geográfico Nacional (IGN). El seísmo se produjo a las 02.31 horas, hora local canaria, con epicentro en la zona Atlántico-Canarias y a 16 kilómetros de profundidad bajo el suelo marino.
El IGN asignó a este seísmo submarino una intensidad máxima III, lo que corresponde a "un terremoto sentido de forma débil por la población". El temblor fue percibido en distintos puntos de Gran Canaria y también en Fuerteventura, en un contexto de actividad sísmica reciente en el entorno submarino del archipiélago canario. El IGN ya había registrado otro terremoto en esa misma zona en la madrugada de ayer lunes, a las 07.01 hora local canaria, con una magnitud de 2,3 mbLg.
El pasado 22 de mayo, otro terremoto de magnitud 4,8 se registró en el Atlántico al norte de Gran Canaria y fue sentido en Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife. Aquel seísmo se produjo a las 09.50 horas, hora local, con origen a unos 30 kilómetros de profundidad, según informó entonces el IGN.
En los últimos dos meses, el IGN ha registrado al menos cuatro terremotos sentidos o con intensidad máxima asignada en la zona Atlántico-Canarias, en el entorno submarino del archipiélago. El más relevante fue ese del pasado 22 de mayo, de magnitud 4,8 mbLg inicialmente y 4,6 Mw en la ficha revisada, sentido con intensidad III; seguido del registrado este martes, de magnitud 3,9 e intensidad III. También constan otros dos seísmos sentidos en la misma zona, el 31 de mayo, de magnitud 2,5 e intensidad II-III, y el 21 de junio, de magnitud 2,8 e intensidad II.
En los últimos días, los científicos del IGN consultados por Servimedia insitieron en que la sismicidad reciente en Canarias entra dentro de la normalidad del archipiélago y no apunta a una erupción volcánica inminente. Según explicó el organismo, una actividad volcánica previa a una erupción requeriría patrones sísmicos mucho más claros y persistentes, con cientos o miles de terremotos asociados a otros indicadores como deformación del terreno o emisión de gases.
ORIGEN TECTÓNICO, NO VOLCÁNICO
La sismicidad registrada en el fondo del Atlántico, al norte o al este de Gran Canaria y en el entorno marítimo entre islas, responde a un contexto distinto del de los microsismos detectados en Tenerife. En el caso del terremoto del 22 de mayo en la zona ‘Atlántico-Canarias’, las autoridades científicas confirmaron que se trató de un movimiento de origen tectónico, no volcánico, aunque se produjo en un archipiélago sometido a vigilancia sísmica y volcánica permanente.
En Tenerife, en cambio, los enjambres y microsismos de baja magnitud forman parte del seguimiento del sistema volcánico Teide-Pico Viejo, que mantiene una actividad interna sostenida desde 2016. Esos episodios pueden "incluir señales sísmicas de baja frecuencia, microsismicidad o variaciones geoquímicas", pero los organismos de vigilancia no han identificado "señales críticas asociadas a una erupción a corto o medio plazo, como deformaciones significativas del terreno, aumentos anómalos de temperatura superficial o cambios bruscos en la emisión de gases", según confirmaron a Servimedia tanto fuentes de Involcán, como del IGN y el Ejecutivo canario.
Los expertos insisten en evitar una lectura alarmista de estos episodios. El Teide no está “despertando” porque nunca ha estado completamente inactivo. Tenerife mantiene una actividad interna propia de largos periodos intereruptivos. Al mismo tiempo, los seísmos submarinos registrados en la zona Atlántico-Canarias "tienen características tectónicas diferentes y no implican, por sí solos, un aumento de la probabilidad de erupción".
(SERVIMEDIA)
30 Jun 2026
EDU/gja


