Biodiversidad

La tortuga marina más rara del mundo es sensible al ruido de los barcos

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

La tortuga lora, que está amenazada y es la más rara y pequeña del mundo, es sensible al ruido industrial y de las embarcaciones.

Así se desprende de un estudio realizado por investigadores del Laboratorio Marino de la Universidad Duke, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, y la Universidad Estatal de Carolina del Norte (Estados Unidos), publicado este martes en la revista ‘The Journal of the Acoustical Society of America’.

Las tortugas lora residen a lo largo de la costa este de Estados Unidos y el golfo de México, junto a algunas de las rutas de transporte marítimo más activas del mundo.

Aunque se comprenden bien las amenazas que representan la pesca, la contaminación y las colisiones de embarcaciones, no está tan claro lo perjudicial que es el ruido de las actividades humanas para su supervivencia.

El nuevo estudio evaluó la sensibilidad auditiva de un grupo de tortugas lora para comprender su vulnerabilidad al ruido causado por los humanos.

“Se enfrentan a diversas amenazas, como la captura accidental en artes de pesca, colisiones con embarcaciones, la ingestión de residuos plásticos y la degradación de las playas de anidación y el hábitat costero”, según Charles Muirhead, coautor del estudio.

Muirhead añadió: “Dado que ocupan aguas costeras y de la plataforma continental de la Costa del Golfo y el Atlántico Norte occidental -áreas con intensa actividad humana-, con frecuencia están expuestas a factores de estrés superpuestos a lo largo de gran parte de su ciclo de vida”.

BAJA FRECUENCIA

Como muchas criaturas marinas, las tortugas lora son sensibles al sonido. Las ondas sonoras, especialmente las de baja frecuencia producidas por barcos y otra maquinaria, viajan largas distancias bajo el agua y tienden a superponerse con los sonidos que estos animales utilizan para desenvolverse en su entorno.

Para evaluar su rango auditivo, los investigadores colocaron sensores no invasivos en la cabeza de las tortugas y midieron las señales eléctricas transmitidas a través de sus nervios auditivos.

Reprodujeron sonidos que iban desde los 50 hercios (cerca del límite inferior de la audición humana) hasta los 1.600 hercios. Descubrieron que las tortugas oían mejor alrededor de los 300 hercios y su audición comenzó a disminuir a frecuencias más altas.

“Nuestros hallazgos indican que las tortugas son más sensibles en la misma banda de baja frecuencia donde se produce mucho ruido industrial y de embarcaciones”, señaló Muirhead. También comentó que “esto no implica automáticamente que se estén produciendo efectos nocivos, pero sí destaca dónde se debe centrar un mayor monitoreo y estudios de impacto específicos”.

(SERVIMEDIA)
03 Feb 2026
MGR/mjg