Salud

Trabajar un 1% menos reduce un 0,16% la tasa de obesidad en los países ricos

- Según un estudio sobre las naciones de la OCDE

MADRID
SERVIMEDIA

Un estudio muestra que una reducción del 1% en las horas de trabajo anuales se asocia con una disminución del 0,16% en las tasas de obesidad en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), conocida como ‘el club de los países ricos’.

Así se desprende de un nuevo estudio que se presentará en el Congreso Europeo sobre Obesidad de este año en Estambul (Turquía), del 12 al 15 de mayo.

La obesidad en adultos sigue siendo un importante desafío de salud pública en los países de la OCDE, con significativas implicaciones para la salud, la sociedad y la economía.

La investigación en salud pública se ha centrado principalmente en los patrones alimentarios, los niveles de actividad física y los comportamientos individuales como factores determinantes de la obesidad.

Si bien esto ha propiciado importantes avances en el conocimiento de áreas como la nutrición, el metabolismo humano y la psicología, los investigadores recurren cada vez más a los determinantes estructurales para implementar intervenciones eficaces.

Los entornos alimentarios y la falta de tiempo se han reconocido desde hace tiempo como factores que afectan negativamente la nutrición y los niveles de actividad física, pero el papel que desempeñan las horas de trabajo como factor determinante de la obesidad ha cobrado gran relevancia en los últimos años.

33 PAÍSES

En el nuevo estudio, los autores investigaron la relación entre las horas de trabajo y las tasas de obesidad en el contexto de una gama más amplia de determinantes en comparación con los estudios existentes, utilizando datos de 33 países de la OCDE entre 1990 y 2022.

El análisis preliminar del conjunto de datos revela, sorprendentemente, que el consumo promedio de energía y grasas reportado por cada país no guardaba una buena correlación con las tasas nacionales de obesidad.

Por ejemplo, el consumo de energía y grasas en los países latinoamericanos de la OCDE es mucho menor que en países europeos como Noruega, España, Francia, Dinamarca y Austria; sin embargo, los países latinoamericanos presentan tasas de obesidad mucho más elevadas.

La prevalencia de la obesidad varía drásticamente entre los países de la OCDE. En 2022, Estados Unidos registró la tasa de obesidad adulta más alta entre los 30 países de la OCDE, con un 41,99%, mientras que Japón presentó la más baja, con un 5,54%.

Varios países, como Chile, México y Nueva Zelanda, también muestran altas tasas de obesidad, superiores al 30%, mientras que varias naciones europeas, particularmente en el norte y oeste de Europa, mantienen tasas inferiores al 20%, con Reino Unido entre estos dos extremos (26,8%).

En 2022, de los 32 países con datos analizados, los que registraron el menor número de horas trabajadas al año fueron Alemania (1.340), Noruega (1.422), Bélgica (1.422), Suecia (1.436) y Países Bajos (1.450). En el otro extremo de la tabla estaban Colombia (2.282), México (2.226), Costa Rica (2.149), Chile (1.966) e Israel (1.891).

Para tener en cuenta los posibles efectos específicos de género, el análisis se realizó por separado para hombres y mujeres. Además, se llevaron a cabo análisis de submuestras para los periodos 1990-2010 y 2000-2022 con el fin de evaluar cómo pudieron haber evolucionado las relaciones entre los factores a lo largo del tiempo. Los datos proceden de fuentes públicas, como la OCDE, la OMS, la FAO y el Banco Mundial.

MODELOS INFORMÁTICOS

Mediante modelos informáticos, los investigadores descubrieron que, entre 1990 y 2022, una reducción de un 1% en las horas de trabajo anuales se asocia con una disminución de un 0,16% en las tasas de obesidad en la población general.

Al analizar los datos por sexo, el impacto de la reducción de las horas de trabajo es mayor en los hombres, donde una reducción de un 1% en las horas de trabajo anuales se asocia con una disminución de un 0,23% en las tasas de obesidad, en comparación con un 0,11% en las mujeres.

Los efectos de las horas de trabajo sobre la obesidad varían según el periodo. De 1990 a 2010, trabajar un 1% menos al año se vincula con una bajada de un 0,17% en las tasas de obesidad en toda la población.

Entre 2000 y 2022, una reducción de un 1% en las horas de trabajo se asoció con una disminución de un 0,13% en las tasas de obesidad en toda la población (0,12% en hombres y 0,17% en mujeres).

Estos resultados demuestran que el impacto de las horas de trabajo en la obesidad fue más pronunciado durante el periodo inicial (1990-2010) que en años más recientes. Las intervenciones políticas y una mayor concienciación sobre la salud pública pueden haber contribuido a una menor incidencia de obesidad después de 2000.

Además, los cambios en las normas sociales podrían haber influido. A medida que aumentaban las tasas de obesidad, una mayor concienciación cultural y la promoción de hábitos saludables relacionados con la nutrición y el ejercicio probablemente hayan contrarrestado algunos de los factores que impulsaban esas tasas.

URBANIZACIÓN Y RIQUEZA

Por otro lado, los niveles de ingresos más altos también se vincularon con una menor prevalencia de obesidad: un aumento de un 1% en el PIB per cápita se asoció con una reducción de un 0,112% en la obesidad (0,16% para los hombres y 0,11% para las mujeres).

La urbanización también influye, aunque con un efecto menor: un aumento de un 1% en la urbanización (la proporción de la población que vive en zonas urbanas) se relacionó con una disminución de un 0,02 % en la obesidad.

“Estos patrones apuntan a posibles mecanismos como la reducción del tiempo dedicado a la actividad física, el aumento del estrés laboral y una mayor dependencia de alimentos precocinados ricos en energía”, apuntan los autores.

El estudio agrega: “Un mayor PIB per cápita, una mayor urbanización y precios más altos de los alimentos se asociaron negativamente con la prevalencia de la obesidad en adultos, lo que sugiere que mejores condiciones económicas, entornos urbanos más favorables y costos relativos más altos de los alimentos pueden facilitar elecciones alimentarias más saludables”.

Los autores subrayan: “Las jornadas laborales más largas generan limitaciones de tiempo que pueden derivar en hábitos alimenticios poco saludables y una menor actividad física. Las jornadas laborales prolongadas también pueden inducir estrés psicológico, lo que contribuye a la ingesta de alimentos relacionada con el estrés y a niveles elevados de cortisol, ambos asociados al aumento de peso”.

(SERVIMEDIA)
11 Mayo 2026
MGR/fcm