Laboral
Tres de cada cuatro españoles trabajan más de 40 horas reales a la semana
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El 64% de los españoles asegura que trabaja más de 40 horas semanales de manera real, independientemente de que su jornada laboral pactada se vea superada, mientas que crece el número de personas que sufre el síndrome del empleado ‘burbuja’, que es la difuminación entre los límites de la vida personal y profesional.
Así se desprende de un estudio realizado por la aseguradora de salud Cigna Healthcare España, que contiene un análisis en el que advierte de que, para algunas personas, terminar la jornada laboral no implica dejar de trabajar. Aunque hayan salido de la oficina o apagado el ordenador, continúan pendientes del correo, responden mensajes, revisan tareas o dedican parte de su tiempo libre a cuestiones relacionadas con su entorno laboral.
“Cuando esta conexión permanente acaba dificultando la desconexión y el trabajo invade también los momentos destinados al descanso, al ocio o a la vida personal, puede aparecer el denominado síndrome del trabajador ‘burbuja’, un fenómeno que refleja cómo los límites entre la vida laboral y la personal terminan por difuminarse”, avisa esta aseguradora.
Esa sensación de conexión permanente con el trabajo puede adoptar formas muy diferentes y ha llegado a convertirse en una realidad para muchos trabajadores. De hecho, según datos del Foro Económico Mundial, un 10% de los trabajadores revisa su correo corporativo de forma compulsiva y otro 10% lo consulta al menos una vez por hora. Además, la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo señala que tres de cada cuatro personas afirman tener dificultades para desconectar fuera del horario laboral. A ello se suma que el 64% de los españoles declaran trabajar más de 40 horas a la semana, según el ‘Cigna International Health Study’.
Además, con la llegada del verano, este fenómeno adquiere una dimensión especialmente relevante, ya que las vacaciones representan el principal momento del año para recuperar la energía física y mental, pero no siempre suponen una desconexión de verdad. Por ejemplo, responder un correo desde la playa, aprovechar un trayecto para atender una llamada o revisar un mensaje de trabajo durante una comida familiar pueden parecer gestos puntuales. Sin embargo, cuando estas pequeñas interrupciones se convierten en una costumbre, el cerebro permanece parcialmente conectado al entorno laboral, dificultando que el descanso cumpla realmente su función.
“Uno de los principales problemas de este síndrome es que no suele percibirse como tal. Al contrario, muchas de las conductas que lo caracterizan se premian o se interpretan como una demostración de compromiso y dedicación. Cuando responder fuera de horario, estar siempre disponible o pensar constantemente en el trabajo deja de verse como una excepción y pasa a considerarse la forma habitual de trabajar, resulta mucho más difícil detectar que esa dinámica puede estar influyendo en el bienestar de la persona. Por eso es importante que las organizaciones no solo promuevan la desconexión, sino que identifiquen qué comportamientos, ya sea de manera directa o indirecta, se están reforzando dentro de su cultura corporativa”, señala la directora de Recursos Humanos de Cigna Healthcare España, Amira Bueno.
Para luchar contra esta situación, esta aseguradora aconseja rebajar la autoexigencia, revisar qué comportamientos se premian en una empresa, compartir responsabilidades, planificar el trabajo para reducir la improvisación y proteger los períodos de desconexión.
(SERVIMEDIA)
12 Jul 2026
DMM/gja


