Deporte

El ultrafondista con autismo Francisco Fernández Caro afronta 100 kilómetros para demostrar que el TEA no marca hasta dónde puede llegar una persona

Madrid
SERVIMEDIA

El ultrafondista Francisco Fernández Caro, con autismo, afrontará este sábado la ‘Salomon Ultra Pirineu 100K’, en Bagà (Barcelona), con el objetivo de demostrar que el trastorno del espectro del autismo (TEA) no debe determinar hasta dónde puede llegar una persona y reclamar los apoyos y oportunidades necesarios para que este colectivo pueda desarrollar su proyecto de vida.

Así lo explicó Fernández en declaraciones a Servimedia, donde señaló que, más allá de cruzar la línea de meta, quiere que su carrera “llegue a muchas personas” y sirva para acercar la realidad del trastorno del espectro del autismo (TEA) a la sociedad. “Que no nos pongan etiquetas”, reclamó, al denunciar el desconocimiento que todavía existe sobre el autismo y la tendencia a “juzgar determinadas conductas sin conocer las circunstancias de cada persona”.

Fernández, que tiene un diagnóstico de autismo con nivel de apoyo uno, recibió el diagnóstico en la edad adulta, después de años en los que determinadas características de su forma de relacionarse, comunicarse y gestionar los estímulos no habían sido identificadas como “parte del autismo”. Según relató, acudió por primera vez a su médico de cabecera alrededor de los 37 años, cuando las dificultades relacionadas con la ansiedad comenzaron a afectar a su vida laboral y personal.

El deportista explicó que el proceso diagnóstico fue “burocrático y muy lento” y que, tras iniciar la valoración en el ámbito privado, posteriormente pasó a la sanidad pública, donde el reconocimiento oficial del diagnóstico también se prolongó durante años. En este sentido, aseguró que todavía existen “carencias en el sistema sanitario público” para valorar y ofrecer terapia especializada a personas adultas con autismo.

Fernández incidió en que una de las dificultades que encuentra es que determinadas características del autismo no son visibles para otras personas. En su caso, explicó que tiene dificultades relacionadas con el lenguaje pragmático, la comprensión de la ironía y los dobles sentidos, las normas sociales, la regulación emocional y la hipersensibilidad a determinados estímulos.

Para afrontar algunas de estas situaciones utiliza, entre otros apoyos, auriculares con cancelación de ruido, especialmente durante las carreras. “La gente eso no lo ve”, explicó, para subrayar que una persona “puede necesitar apoyos aunque estos no resulten evidentes a primera vista”.

También habló de las estereotipias, movimientos que, según explicó, “utiliza como forma de autorregulación”. En su caso, una de ellas tiene además consecuencias directas sobre su práctica deportiva, ya que corre de puntillas y esto puede provocarle “inflamaciones y lesiones en los pies y tobillos durante las pruebas de larga distancia”.

“La barrera que yo tengo y que la voy a tener toda mi vida son las estereotipias”, señaló. El deportista explicó que, cuanto más larga y exigente es una carrera, mayores pueden ser las consecuencias físicas de esta característica, pero también aseguró que las dificultades no le han impedido continuar practicando el deporte que le apasiona.

LA MONTAÑA COMO ESPACIO DE LIBERTAD

El ‘trail running’ ocupa un lugar central en su vida y se ha convertido también en una herramienta para gestionar algunas de las dificultades asociadas al autismo. Fernández explicó que las aglomeraciones previas a las carreras pueden generarle ansiedad, por lo que intenta situarse en un lateral y utiliza auriculares para reducir el impacto del ruido.

Sin embargo, una vez comienza la carrera y se adentra en la montaña, la situación cambia. “Ya soy libre, soy otra persona”, relató, al explicar que el contacto con la naturaleza le permite reducir la ansiedad y concentrarse en la actividad.

Fernández ha completado ya pruebas de ultradistancia de hasta 170 kilómetros y afronta ahora una de las carreras de montaña más exigentes de España. La ‘Salomon Ultra Pirineu 100K’ cuenta con 100 kilómetros de recorrido y 6.600 metros de desnivel, con salida y meta en Bagà.

El reto deportivo se enmarca en la iniciativa solidaria ‘Kilómetros por el autismo’, impulsada junto a Autismo España, con la que pretende recaudar fondos destinados a proporcionar apoyos a personas autistas. El objetivo planteado es “alcanzar 10.000 euros mediante las aportaciones de particulares y empresas”.

Fernández explicó que esta es la primera vez que corre una prueba con un objetivo específico de recaudación, después de años participando en carreras de larga distancia. La iniciativa busca que el desafío deportivo trascienda los kilómetros recorridos y contribuya a generar recursos para las personas autistas y sus familias.

FALTAN APOYOS EN EL DEPORTE

Más allá de la prueba de este sábado, Fernández reclamó también una mayor adaptación del deporte a las necesidades de las personas autistas. En concreto, denunció la falta de estructuras y proyectos con monitores especializados que permitan a los deportistas autistas “entrenar y competir en condiciones adecuadas”.

Según explicó, existen carreras en las que las personas con discapacidad pueden participar, pero no siempre disponen de “alternativas que permitan una competición adaptada a sus necesidades”.

En su caso, consideró que competir en igualdad de condiciones con una persona neurotípica no siempre es posible y reclamó que se tenga en cuenta “la diversidad neurológica dentro del deporte”.

El deportista también reivindicó que las personas autistas puedan desarrollar sus propios proyectos de vida sin que el diagnóstico determine de antemano sus capacidades o sus posibilidades. En este sentido, consideró “fundamentales” los apoyos profesionales y las adaptaciones que permitan a cada persona desarrollar aquello que le interesa.

“QUIERO QUE MI CARRERA LLEGUE A MUCHAS PERSONAS”

Fernández lleva años utilizando sus participaciones deportivas para dar visibilidad al autismo. En sus carreras suele llevar camisetas y elementos identificativos relacionados con el TEA y aprovecha el contacto con otros corredores para explicar la realidad del autismo y combatir el desconocimiento.

Uno de los prejuicios que quiere contribuir a desmontar es precisamente la tendencia a asociar determinadas conductas con una falta de educación o con determinadas etiquetas sin conocer a la persona. Puso como ejemplo las situaciones en las que un niño puede tener una conducta que llama la atención en un espacio público y ser juzgado inmediatamente sin que se contemple la posibilidad de que “pueda tratarse de una persona autista”. “Tú no puedes poner etiqueta a una persona sin conocerla”, afirmó.

Por ello, cuando cruce la línea de meta de la ‘Salomon Ultra Pirineu 100K’, Fernández espera que el resultado vaya más allá de completar los 100 kilómetros. “Quiero que mi carrera llegue a muchas personas”, explicó, convencido de que cada prueba puede convertirse en una oportunidad para hablar del autismo, explicar la diversidad dentro del espectro y reclamar los apoyos necesarios para que las personas autistas puedan decidir sobre sus propias vidas.

(SERVIMEDIA)
02 Oct 2026
RIM/gja/mag