Salud
Una investigación española refuta un tratamiento utilizado contra el infarto desde hace más de 40 años

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Una investigación del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) atestigua que las personas que han sufrido un infarto de miocardio no complicado y que conservan la función contráctil del corazón intacta no necesitan ser tratados con betabloqueantes. Esta conclusión podría modificar una práctica médica utilizada desde hace más de 40 años.
Los resultados de este trabajo, publicados en las revistas ‘The New England Journal of Medicine’ y ‘The Lancet’, se presentarán este sábado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC).
Las conclusiones de esta investigación “representan un cambio de paradigma en el tratamiento” de las personas que han sufrido un infarto de miocardio no complicado y que conservan la función contráctil del corazón intacta, según el Instituto de Salud Carlos III, ya que pueden llegar a modificar una práctica médica utilizada desde hace más de 40 años.
De acuerdo con los autores de este estudio, “los betabloqueantes se usan de manera generalizada tras un infarto, pero su utilidad con la mejora de los tratamientos actuales no estaba demostrada”.
Un metaanálisis del estudio ‘Reboot’ -nombre que ha recibido este trabajo- y de otros más pequeños señalan que “el tratamiento con betabloqueantes sólo es beneficioso para el subgrupo de pacientes que presentan una reducción moderada de la función contráctil del corazón tras el infarto de miocardio”.
Este ensayo es el más amplio realizado hasta la fecha sobre esta cuestión. En su realización han participado 109 hospitales en España e Italia, y se ha llevado a cabo al margen de la industria farmacéutica.
Tras un infarto, la función contráctil del corazón puede deteriorarse significativamente, reducirse moderadamente o mantenerse sin daños. Actualmente, según el Instituto de Salud Carlos III, cerca del 70% de los pacientes sobreviven con la función cardiaca incólume, alrededor del 20% presenta una función moderadamente reducida y un 10% tiene una disfunción claramente marcada.
A partir de estas cifras, los resultados de la investigación “cuestionan el uso generalizado de betabloqueantes, lo que puede facilitar una optimización de los tratamientos, una reducción de efectos adversos y una mejora de la calidad de vida de miles de pacientes cada año”.
A juicio del doctor Borja Ibáñez, investigador principal del estudio, las conclusiones del estudio “puede cambiar el tratamiento en muchos casos de infarto en todo el mundo, ya que hasta ahora más de un 80% de los pacientes con este tipo de infarto no complicado son dados de alta con tratamiento con betabloqueantes”.
Esto le permitió destacar que “estamos ante uno de los avances más significativos en la estrategia terapéutica del infarto agudo de miocardio en las últimas décadas”.
Al margen de estas conclusiones, otro subensayo dimanante de éste, publicado en la revista ‘European Heart Journal’ determina que “las mujeres tratadas con betabloqueantes tienen un mayor riesgo de muerte, reinfarto u hospitalización por insuficiencia cardiaca” respecto a las que no recibieron el fármaco.
Los hombres no presentaban ese aumento del riesgo; mientras que “en general, las mujeres tenían peor pronóstico, incluidas tasas de mortalidad más elevadas, después de un infarto” que los hombres que participaron en el ensayo.
(SERVIMEDIA)
30 Ago 2025
MST/mjg