Triunfo
Una jurista ciega, encumbrada en el Senado por su talento
-Clara Garrido se convierte en la primera persona con gran discapacidad en dirigir las comisiones del Senado, nombramiento en el que ha primado su capacidad profesional
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
En el laberinto de pasillos del Palacio del Senado, donde la historia política española se escribe cada día entre comisiones y Plenos, una voz serena rompe con décadas de precedentes. Clara Garrido, jurista ciega, acaba de ser nombrada directora de Comisiones de la Cámara Alta, el puesto más elevado alcanzado por una persona con gran discapacidad en las Cortes Generales. Pero lo que podría leerse como una historia de superación personal es, en realidad, algo mucho más profundo: la culminación de un viaje de tres décadas para cambiar la manera en que España entiende la discapacidad.
"Este nombramiento no lo tengo solo por ser buena letrada", explica Garrido a Servimedia desde la biblioteca del Senado, con la franqueza de quien ha aprendido que la ceguera "es no ver y solo es no ver". "Lo tengo porque he tenido la suerte de que se han conjugado tres personas -el presidente del Senado, Pedro Rollán, la secretaria general, Sara Sieira, y la secretaria general adjunta, Paloma Santamaría- que han decidido confiar en mí dado mi buen hacer y por encima de mi discapacidad", destaca.
EL TALENTO COMO CRITERIO
El cargo que ahora ocupa Garrido es de libre designación, lo que significa que no basta con acumular méritos profesionales: se requiere la confianza explícita de los máximos responsables de la Cámara. "Me parece una maravillosa noticia para mí, pero también para el mundo de la discapacidad", subraya, "que se nos pueda tener en cuenta por nuestro talento y no por nuestra discapacidad, o que nuestra discapacidad no haga que no se vea nuestro talento, me parece una noticia estupenda".
Su función es coordinar y dar soporte al trabajo de todos los letrados que asesoran las 47 comisiones del Senado -43 permanentes y cuatro de investigación-, el verdadero motor de la Cámara Alta. "Todo el trabajo de las sesiones plenarias se prepara en las comisiones", explica. Cada una tiene asignado un letrado y Garrido es ahora quien fija los criterios generales de ese asesoramiento jurídico y supervisa un equipo administrativo que gestiona desde las comparecencias hasta la logística de las sesiones.
CONTRA LOS PREJUICIOS
Para entender este nombramiento hay que retroceder a Salamanca, a principios de los años noventa, cuando una joven Clara Garrido decidió qué hacer con su vida. "Me propuse representar, intentar poner de manifiesto que era posible ser discapacitado y competente, es decir, que discapacidad y competencia no iban reñidas", recuerda. Nacida con retinosis pigmentaria, una enfermedad degenerativa de la retina, Garrido eligió estudiar Derecho con un objetivo claro: "Llevar mi manera de entender la discapacidad a un sitio muy emblemático como son el Congreso y el Senado".
Su razonamiento era estratégico: "La política en general y las leyes en particular tienen una capacidad de cambio y de liderazgo del cambio social que a mí me parecía necesario aprovechar". Si acostumbraba a los legisladores -"que en muchos casos son los ministros de mañana"- a convivir con la discapacidad en un entorno donde no esperaban encontrarla, podría contribuir a cambiar su perspectiva a la hora de legislar.
Dentro de las opciones del alto funcionariado, eligió el Cuerpo de Letrados de las Cortes porque estaba "protegido por los principios de mérito y capacidad". "Cuando te vas a dar contra un muro, es mejor darte contra la parte más débil del muro para romperlo rompiéndote la cabeza tú lo menos posible", explica con pragmatismo.
"CELEBRAR MI CEGUERA"
Primero aprobó como letrada de la Asamblea de Madrid, todavía con un resto visual funcional. Pero fue precisamente cuando perdió la visión por completo -durante el embarazo de su segunda hija- cuando decidió afrontar su mayor desafío. "Decidí celebrar mi ceguera", dice sin dramatismo. "Dije: a que consigo ahora ser letrada de las Cortes y además por el turno libre, porque yo no quería cuota de reserva".
Su filosofía era clara: "Yo lo que necesitaba eran medios para hacer el examen en igualdad de condiciones con mis compañeros, pero creía que podía hacer un examen". En 2014, con dos niños pequeños y trabajando, aprobó la oposición a Letrado de las Cortes Generales. Sacó el número dos. "Fíjate, tenía un pequeño resto visual con el que fui capaz de hacer mucho menos que cuando lo perdí", reflexiona.
Tomó posesión en diciembre de 2014 en el Congreso, donde pasó por Asistencia Técnico Parlamentaria y la Junta Electoral Central. En 2018 se trasladó al Senado, donde ha sido jefa de departamento en la Dirección de Presupuestos y Contratación hasta el nombramiento ahora como directora de Comisiones.
LA DISCAPACIDAD COMO "LUPA"
Con una larga carrera como letrada, Garrido ha desarrollado una visión lúcida sobre la discapacidad en el mundo del Derecho y en la sociedad. "Hay que distinguir entre las normas y las personas", señala. "Nuestra legislación es muy respetuosa con la discapacidad. No creo que tengamos un problema normativo per se. La cuestión es cuándo decidimos aplicar las normas", afirma.
Pone como ejemplo la judicatura: durante años se negó a las personas ciegas el acceso a la carrera judicial. Luego, sin cambiar la norma, se permitió. "Con las mismas normas, un Consejo General del Poder Judicial dijo 'ni de broma' y otro dijo 'pues por qué no'", ilustra. Hoy hay fiscales ciegos, como Héctor Melero, que aprobó la oposición hace unos años.
"Las discapacidades solo son lupas, solo son catalizadores", añade la letrada, quien destaca que la respuesta de las personas ante realidades como la ceguera las define y se ve cómo es cada uno.
"PAPEL PROACTIVO"
Garrido rechaza el victimismo y defiende que las personas con discapacidad deben tener un "papel proactivo" en su integración. "Tampoco podemos esperar que todos los demás vengan y nos integren. La gente vive sus vidas y nosotros somos gente y vivimos nuestra vida. Tenemos que establecer un espacio en el que poder convivir todos", argumenta.
Su mensaje es poderoso: "Ser ciega es no ver y solo es no ver. No es no pensar, no es no poder decidir, no es no tener competencia, no es no sentir. Es no ver y punto". Cada persona con discapacidad, sostiene, debe hacer esa labor pedagógica "en su ámbito y en la medida de sus posibilidades".
Para Garrido, el nombramiento como directora de Comisiones del Senado cierra un círculo. "Aquel viaje que yo emprendí hace treinta años porque quería que la discapacidad se pudiera ver de otra manera en un sitio tan emblemático como el Parlamento, para mí es un viaje que ha culminado", afirma con emoción contenida.
No obstante, insiste en que el mérito no es solo suyo: "Esta no es una oportunidad que yo me haya podido dar a mí misma. Yo podía darme a mí misma la oportunidad de ser letrado de las Cortes, pero no de ser directora". Por eso agradece públicamente a Pedro Rollán, Sara Sieira y Paloma Santamaría: "Cuando pasan cosas que hacen que el mundo sea más bonito, hay que compartirlo y hay que agradecerlo".
En el Senado español, donde durante siglos se han tomado decisiones trascendentes, una mujer ciega dirige ahora el corazón del trabajo legislativo. No a pesar de su discapacidad, sino gracias a su talento. Y esa, quizá, sea la verdadera noticia.
(SERVIMEDIA)
29 Mar 2026
NBC
