Sanidad
La vitrificación personalizada basada en edad, reserva ovárica e inteligencia artificial, clave para la supervivencia ovocitaria
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La ginecóloga de IVI Fertility Donostia Andrea Santolaria explicó que "la probabilidad de lograr un embarazo en el futuro depende de múltiples factores y no únicamente de la edad", ya que dijo que hay que valorar otros factores en la paciente que podrían influir en la calidad de los óvulos y, con ello, en las posibilidades de éxito.
Por este motivo, IVI Fertility señaló que apuesta por una estrategia personalizada que adapta tanto el protocolo de estimulación como las expectativas de resultados a las características de cada paciente. Además, incorpora herramientas de inteligencia artificial capaces de analizar las características de los ovocitos obtenidos y compararlas con miles de casos previos, lo que permite ofrecer un pronóstico más ajustado para cada mujer.
“Toda esta información nos ayuda a individualizar el pronóstico y a tomar decisiones de forma conjunta entre el equipo médico y la paciente, valorando en cada caso cuál es la mejor estrategia para optimizar sus posibilidades de embarazo futuro”, indicó la especialista.
Esa individualización empieza en el propio protocolo de estimulación ovárica, que se selecciona tras valorar la edad, la reserva ovárica y la respuesta esperada, junto a otros factores que pueden influir en el tratamiento, como el índice de masa corporal y los antecedentes médicos. A partir de ahí se ajustan tanto las dosis como el tipo de fármacos empleados, con el objetivo de optimizar la respuesta ovárica y el rendimiento del ciclo manteniendo la seguridad de la paciente como prioridad.
“Esta personalización es clínicamente relevante porque permite adaptar el tratamiento a las particularidades de cada mujer, evitando un enfoque único para todas y buscando el mejor equilibrio entre eficacia y seguridad”, dijo Santolaria.
LA EDAD, PRINCIPAL FACTOR
Entre todos los factores evaluados, hay uno que se sitúa por encima del resto. “La edad es el factor más determinante, ya que condiciona la calidad de los ovocitos que se vitrifican y, por tanto, las posibilidades de lograr un embarazo en el futuro”, apuntó la ginecóloga.
A su lado, los antecedentes ginecológicos tienen un peso específico: la endometriosis —en especial cuando afecta a los ovarios o existen endometriomas— y las cirugías ováricas previas pueden comprometer la reserva ovárica y limitar la respuesta a la estimulación. Determinadas enfermedades sistémicas requieren además una valoración individualizada para garantizar la seguridad del procedimiento. Ninguna de estas circunstancias contraindica por sí misma la vitrificación, pero sí condiciona el resultado esperado, lo que hace necesario informar a cada mujer de sus posibilidades reales antes de iniciar el tratamiento.
El segundo factor que determina el resultado se sitúa en el laboratorio, donde la tasa de supervivencia ovocitaria tras la desvitrificación se sitúa en torno al 92% en IVI Fertility. “Este resultado refleja la eficacia del proceso de criopreservación y desvitrificación, en el que son fundamentales la aplicación de protocolos optimizados, el control riguroso de las condiciones de laboratorio y la experiencia del equipo de embriología”, detalla la Dra. Santolaria.
La técnica ha evolucionado de forma significativa en los últimos años: la mejora continua de los protocolos de congelación rápida permite minimizar los tiempos de exposición y optimizar la supervivencia de ovocitos y embriones. Esa evolución avanza junto a la incorporación de inteligencia artificial a determinados procesos de laboratorio, una aparatología cada vez más precisa y la especialización de los profesionales que la manejan.
La individualización del protocolo alcanza su expresión más exigente en la preservación oncológica, donde la urgencia marca las diferencias respecto a la preservación por decisión personal. El objetivo es obtener ovocitos maduros en el menor tiempo posible, sin retrasar el inicio del tratamiento contra el cáncer. Para ello, la estimulación puede iniciarse en cualquier fase del ciclo menstrual mediante la estrategia conocida como random-start, adaptando las dosis a la reserva ovárica. En tumores hormonodependientes, como algunos cánceres de mama, puede asociarse letrozol para reducir la exposición estrogénica.
Mientras que en la preservación por decisión personal existe margen para planificar varios ciclos y acumular ovocitos, en la oncológica se trata de optimizar los resultados en el tiempo disponible, siempre en coordinación con el equipo de oncología. Si la estimulación no resulta viable por la urgencia, pueden valorarse alternativas como la criopreservación de tejido ovárico.
(SERVIMEDIA)
03 Nov 2026
s/gja


