Energía
El apagón disparó el gasto en gas un 39% y costó hasta 1.500 millones a los consumidores en España
- Según Gas No Es Solución, que apunta que el consumo de ese combustible fósil subió un 6,2% el año pasado respecto a 2024
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La ‘operación reforzada’ puesta en marcha por Red Eléctrica de España (REE) tras el apagón del 28 de abril de 2025 incrementó las emisiones del sistema eléctrico, la dependencia del ‘fracking’ de Estados Unidos y un 39% la generación de electricidad con gas frente a 2024. Supuso unos sobrecostes para los consumidores de entre 422 y 1.500 millones de euros.
Así se recoge en el ‘Anuario crítico del gas fósil en el Estado español’, elaborado por Gas No Es Solución y publicado este lunes. Este documento retrata un sistema energético español que, en lugar de reducir su dependencia fósil, la ha profundizado al cambiar a Rusia por Estados Unidos “sin cuestionar el modelo”. Por ello, esta organización aboga por eliminar gradualmente el gas del sistema eléctrico “cuanto antes”.
El anuario apunta que el año pasado creció la dependencia del gas importado de Estados Unidos, que se convirtió en el segundo mayor proveedor de España, solo por detrás de Argelia. Este giro no responde a una estrategia de transición, sino a una sustitución de dependencias que “refuerza un modelo fósil impulsado por intereses geopolíticos y corporativos”, según Gas No Es Solución.
El 100% del gas importado desde Estados Unidos en 2025 procedió de terminales en el Golfo de México vinculadas a gas de ‘fracking’, una técnica que causa impactos ambientales y sociales sobre comunidades locales, y que está prohibida en el territorio español. Empresas como Naturgy, Endesa, Repsol o bancos como Santander, BBVA y La Caixa son señaladas en el informe como “cómplices” de este modelo.
FUGAS
El informe también alerta de los riesgos en la transposición del Reglamento Europeo del Metano. Las fugas asociadas a proveedores como Estados Unidos y Argelia aumentaron entre 2024 y 2025, lo que, según Gas No Es Solución, refuerza la “urgencia” de garantizar trazabilidad en las importaciones a través de un registro público, que documentaría el origen de cada cargamento, la intensidad de metano de cada proveedor, la certificación utilizada y las auditorías independientes realizadas.
Como caso emblemático de mala planificación, el informe señala la regasificadora de El Musel, en Gijón (Asturias), presentada como infraestructura estratégica para la seguridad europea, pero que opera mayoritariamente inyectando gas en la red española y no como ‘hub’ logístico internacional.
“La planta, cuyo coste podría alcanzar los 670 millones de euros para los consumidores, ejemplifica el sobredimensionamiento del sistema gasista: en el primer semestre de 2025, cinco de las siete regasificadoras operaron con niveles de utilización inferiores al 35%”, apunta Gas No Es Solución.
“FALSAS SOLUCIONES”
El análisis también examina el papel de nuevas infraestructuras y “falsas soluciones” promovidas como salida al gas fósil, incluyendo en algunos casos el biogás y el biometano. El informe advierte de que, sin criterios estrictos, estas alternativas pueden convertirse en mecanismos de lavado verde que prolonguen la vida útil de la red gasista en lugar de contribuir a una desgasificación real.
Ante este escenario, las organizaciones pertenecientes a la red Gas No Es Solución -entre ellas, Ecologistas en Acción- reclaman prohibir las importaciones de gas de ‘fracking’, frenar nuevas inversiones en infraestructuras gasistas, blindar la regulación del metano y acelerar una hoja de ruta para eliminar progresivamente el gas fósil en 2035.
(SERVIMEDIA)
11 Mayo 2026
MGR/fcm


