Accidente tren
Autismo España advierte que los accidentes graves pueden hacer "colapsar" a las personas autistas
- La experta Nuria Mesa explica que malinterpretar conductas autistas durante un rescate puede agravar los daños físicos y psicológicos
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Accidentes de extrema gravedad, como el ferroviario registrado en Adamuz, generan entornos de alto estrés, ruido y desorientación que no solo pueden provocar colapsos en personas con autismo, sino también incomprensión e intervenciones inadecuadas. También un aumento del daño si sus conductas son malinterpretadas por el carácter invisible del autismo y si la comunicación no se adapta, según advirtió Autismo España.
Las situaciones de emergencia grave, como accidentes ferroviarios u otras catástrofes con elevado nivel de estrés, ruido y desorientación, constituyen "entornos especialmente hostiles para las personas en el espectro del autismo", según advirtió Autismo España. La experta en accesibilidad de esta entidad Nuria Mesa explicó este lunes a Servimedia que catástrofes como el accidente ferroviario ocurrido ayer domingo en Córdoba reúnen "todos los factores que más dificultades generan a las personas autistas: tensión extrema, resultados impredecibles y estímulos sensoriales muy intensos como ruido, temperaturas elevadas, luces, olores o aglomeraciones".
Uno de los errores más frecuentes en la atención durante las primeras horas de una emergencia es "la malinterpretación de las conductas autistas, derivada del carácter invisible del autismo". "Las personas autistas no comparten rasgos físicos que permitan su identificación inmediata por parte de los profesionales de emergencias", señaló Mesa, quien añadió que esta condición provoca que "determinadas respuestas se perciban erróneamente como actitudes desafiantes".
Esta experta explicó que "una negativa a colaborar, el silencio o la presencia de estereotipias, como movimientos repetitivos que algunas personas utilizan para regular sus emociones, pueden interpretarse de forma incorrecta". También subrayó que la comunicación verbal "puede no ser fluida o parecer poco funcional", lo cual genera frustración en los equipos de intervención si no existe formación previa.
Mesa insistió que en situaciones de pánico o caos la comunicación es vital y destacó la necesidad de adaptar los mensajes de emergencia para que resulten comprensibles por las personas autistas y no provoquen una sobrecarga sensorial. "Es fundamental ofrecer instrucciones claras, cortas y concretas, utilizando un lenguaje accesible. Frases simples como ‘sal por aquí’ o ‘ven conmigo’ pueden marcar la diferencia", afirmó. Comprobar que la instrucción ha sido comprendida y adaptar la interacción según la respuesta de la persona es otra de las claves.
BARRERAS PARA PROCESAR INFORMACIÓN
Además, recomendó repetir las instrucciones las veces que sea necesario, ya que "en contextos altamente estresantes algunas personas autistas tienen mayores barreras para procesar la información”. Es muy importante mantener un tono calmado y una actitud serena por parte de los profesionales, así como comprender la diversidad existente dentro del espectro autista. "Por ejemplo, intentar agarrar del brazo a una persona para sacarla de una zona peligrosa puede aumentar su nivel de alteración si el contacto físico le resulta incómodo" advirtió Mesa.
"Mantener la calma es clave para no generar un entorno aún más hostil a través de gritos, comentarios o movimientos bruscos”, indicó en referencia al papel que pueden desempeñar otros pasajeros o personas que intenten ayudar. Siempre que sea posible, conviene reducir la estimulación intensa, como luces o sirenas, y "facilitar un espacio seguro que permita a la persona recuperar la calma o realizar las conductas que necesita para autorregularse", recomendó esta experta.
Respetar las necesidades individuales, evitando forzar el contacto físico o visual cuando resulta incómodo, y recurriendo, cuando sea posible, a la persona de apoyo de la persona autista para facilitar la comunicación es otra de las principales claves que destacó esta experta.
IDENTIFICAR COMPORTAMIENTOS
Finalmente, Mesa incidió en la necesidad de una formación previa y específica para los profesionales de emergencias. "Es imprescindible que reciban formación en lenguajes accesibles, como el lenguaje claro o la lectura fácil, y en autismo, para poder identificar comportamientos compatibles con el espectro y aplicar adecuadamente los recursos disponibles", concluyó.
De cara a mejorar la respuesta institucional, Autismo España reclamó "la incorporación de medidas concretas en los protocolos de emergencia, evitando que la atención dependa de la improvisación o de la buena voluntad individual".
(SERVIMEDIA)
19 Ene 2026
EDU/clc
