Autismo

Autismo España pide anticipar los cambios para facilitar la vuelta al cole del alumnado con autismo

Madrid
SERVIMEDIA

La Confederación Autismo España subrayó la importancia de anticipar los cambios, mantener rutinas y reforzar la comunicación entre las familias y los centros educativos para “facilitar la adaptación” del alumnado con autismo al inicio del nuevo curso escolar y “reducir el malestar que pueden provocar las novedades”.

Así lo indicó el psicólogo del Área de Investigación de Autismo España, Guillermo Benito Ruiz, en una entrevista concedida a Servimedia, en la que explicó que la vuelta a las aulas puede resultar “especialmente complicada” para muchos niños y niñas con autismo debido a los cambios que supone abandonar las rutinas de las vacaciones y regresar al entorno escolar.

“Las personas autistas, más aún en la infancia, suelen encontrar difícil afrontar los cambios en sus rutinas y entornos”, señaló Benito, quien advirtió de que la vuelta al colegio puede generar estrés cuando, además, coinciden novedades como un cambio de aula, profesores, compañeros, horarios o materiales escolares.

Este experto insistió, no obstante, en que “cada persona con autismo es única” y que no es conveniente generalizar sobre qué cambios pueden resultar más difíciles. Las rutinas, explicó, aportan “seguridad y confianza”, por lo que las modificaciones en los horarios, los espacios, las personas o las actividades “pueden afectar a la adaptación”.

A ello se suman los aspectos sensoriales. Según Benito, los cambios en la iluminación, el ruido, el tránsito de personas, el aspecto del centro educativo o incluso el mobiliario también pueden resultar estresantes para algunas personas autistas.

ANTICIPAR LA VUELTA

En este contexto, el psicólogo destacó que “la anticipación es un elemento clave para prevenir el malestar del alumno con autismo” y recomendó a las familias comenzar a preparar la vuelta a clase con suficiente antelación.

Entre las medidas que pueden ayudar, citó recordar las rutinas del curso anterior o explicar las nuevas, anticipar los lugares, horarios y personas responsables de las distintas actividades y, siempre que sea posible, visitar previamente el centro educativo.

Esta visita puede servir para que el alumno vuelva a familiarizarse con los espacios y conozca posibles cambios en las instalaciones, en el itinerario hasta el colegio o en el medio de transporte que utilizará. También consideró positivo “anticipar quiénes serán los nuevos profesores y compañeros”, por ejemplo mediante fotografías, así como “preparar algunas de las situaciones sociales habituales del inicio de curso”.

En este sentido, planteó la posibilidad de “elaborar pequeños guiones” para conversaciones como presentarse a nuevos compañeros o profesores o hablar sobre las vacaciones, de manera que “el alumnado pueda afrontar estas situaciones con mayor seguridad”.

Benito destacó igualmente la importancia de “mantener las rutinas y utilizar apoyos visuales” durante las primeras semanas del curso. Una agenda escolar, una pizarra con los horarios y las tareas semanales o cualquier otro recurso que el alumno utilice habitualmente puede contribuir a identificar espacios, horarios, materiales y personas.

Estos apoyos, afirmó, “pueden aportar seguridad y ayudar a evitar situaciones de malestar”. Para las personas autistas con mayores necesidades de apoyo, añadió, pueden emplearse herramientas más específicas que también “pueden integrarse en la actividad escolar”.

FORMACIÓN DEL PROFESORADO

Por otra parte, el psicólogo de Autismo España consideró “imprescindible” que todo el personal de los centros educativos tenga formación sobre autismo, ya que este conocimiento permite atender mejor las necesidades específicas del alumnado y anticiparse a posibles dificultades.

“Cuanta más formación y experiencia tenga el profesorado, más fácil será detectar las áreas de riesgo y actuar a tiempo”, señaló.

Asimismo, defendió la necesidad de contar con programas de prevención del acoso y promoción de la convivencia, además de protocolos revisados que hayan demostrado su eficacia con el alumnado autista. Autismo España y la Fundación GMP ofrecen, en este sentido, un curso de educación inclusiva dirigido a “mejorar la atención de los alumnos con autismo”. Otro de los elementos fundamentales durante las primeras semanas del curso es, según Benito, “mantener una comunicación fluida y bidireccional entre las familias y los profesionales del centro educativo”.

Las señales de que un niño o niña no se está adaptando adecuadamente al nuevo curso “no siempre son evidentes”, advirtió. En ocasiones, la familia puede detectar cambios o señales de malestar que pasan desapercibidas en el colegio y, en otras, puede suceder lo contrario.

Por ello, consideró “fundamental” compartir cualquier información que pueda estar relacionada con dificultades de adaptación u otros problemas que pueda estar afrontando el alumno. “Cualquier señal que llame la atención de padres o profesores puede ser la pista que permita dar con cuál es la dificultad”, afirmó. El experto subrayó que esta comunicación debe mantenerse no solo durante el inicio del curso, sino “a lo largo de todo el año escolar”.

MÁS INCERTIDUMBRE

Respecto a las diferentes etapas educativas, Benito explicó que, por lo general, “las primeras etapas escolares recurren más a rutinas claras y cerradas”, algo que puede facilitar la adaptación del alumnado autista.

Sin embargo, a medida que avanzan los cursos “aumenta la autonomía exigida al alumnado y se reducen algunas de estas estructuras”, lo que puede “incrementar la incertidumbre”. También se vuelven más complejas y difíciles de anticipar las relaciones sociales, lo que puede “dificultar la integración en el grupo de iguales”.

No obstante, recordó que las dificultades de adaptación “dependen de las características de cada persona, de las situaciones a las que se enfrenta y de los apoyos y recursos disponibles”. Finalmente, Benito lamentó que todavía existan centros educativos que “no se han adaptado suficientemente” a las necesidades del alumnado con autismo.

Las diferencias entre comunidades autónomas en la dotación de recursos humanos y materiales pueden traducirse, según explicó, en “desigualdades en el acceso a apoyos educativos más adaptados”. “Depende de las administraciones públicas que estas brechas en el acceso a la educación se reduzcan”, sostuvo, antes de volver a señalar la formación del profesorado como “una de las principales claves”.

Como recomendaciones para conseguir una vuelta al colegio más positiva e inclusiva, el psicólogo resumió tres elementos: "Anticipación ante los cambios, comunicación constante entre las familias y los centros educativos y formación específica sobre autismo” para poder responder mejor a las necesidades de cada alumno.

(SERVIMEDIA)
29 Ago 2026
RIM/pai/mjg