Derecho

Benigno Pendás subraya que "la ética debe presidir los comportamientos sociales y económicos"

MADRID
SERVIMEDIA

El presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Benigno Pendás, subrayó este miércoles que "la ética debe presidir los comportamientos sociales y económicos" mediante la defensa del mérito y la lucha contra la corrupción.

Lo hizo en la conferencia inaugural del encuentro 'Ética, sociedad y derecho' en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander, un foro de reflexión académico impulsado por la Fundación Fernando Pombo, junto con la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas -integrada en el Instituto de España-, la Fundación Mutualidad y el despacho de abogados Gómez-Acebo & Pombo.

En esta primera jornada se puso de manifiesto la estrecha relación existente entre ciudadanía, ética, instituciones y justicia, así como la necesidad de reforzar los espacios de confianza que permiten sostener el Estado de derecho y la convivencia democrática en sociedades cada vez más complejas. Una reflexión que servirá de hilo conductor para las distintas sesiones que se desarrollarán durante los próximos días.

Tras la inauguración del encuentro por parte del presidente de la Fundación Fernando Pombo, Manuel Martín, Pendás pronunció la conferencia inaugural sobre 'La lucha por la Constitución: perspectivas éticas, sociales y jurídicas', en la que destacó que "la democracia constitucional debe hacer frente al populismo ofreciendo soluciones eficaces y no conflictos partidistas".

Sobre el impacto de la inteligencia artificial en el ámbito jurídico, señaló que "es un gran instrumento para el Derecho, pero no puede sustituir al ser humano", y concluyó: "Nosotros somos libres; las máquinas, no".

Tras su intervención tuvo lugar una mesa redonda en la que se analizó la relación entre ciudadanía, valores e instituciones. Moderado por Juan Santamaría Pastor, catedrático emérito de Derecho Administrativo, académico de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y patrono de la Fundación Fernando Pombo, participaron las filósofas Victoria Camps y Adela Cortina, así como el sociólogo Emilio Lamo de Espinosa.

El jurista y catedrático Francisco J. Laporta dio a conocer sus opiniones sobre los temas tratados a través de un artículo entregado a los asistentes. Los ponentes coincidieron en señalar la necesidad de fortalecer los vínculos de confianza que sostienen la convivencia democrática, así como la importancia de preservar instituciones capaces de garantizar la libertad, el pluralismo y la cohesión social en un contexto marcado por constantes cambios tecnológicos, políticos y culturales.

Así, Emilio Lamo de Espinosa, catedrático emérito de Sociología, expresidente del Real Instituto Elcano y académico de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Política, defendió que la figura del ciudadano constituye una de las grandes innovaciones de la historia occidental. Además, destacó la estrecha relación entre democracia, mercado y ciencia, "tres ámbitos que comparten una misma lógica: asumir que nadie posee el monopolio de la verdad y convertir el conflicto en una fuente de aprendizaje colectivo". En este sentido, subrayó que "la fortaleza de Occidente no reside en haber eliminado los desacuerdos, sino en haber creado instituciones capaces de canalizarlos y corregirse a sí mismas".

Adela Cortina, catedrática emérita de Ética y Filosofía Política y académica de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, reflexionó sobre la necesidad de "tomarse la ética en serio" en un contexto en el que, según señaló, "la gente no argumenta, intercambia información" y parece haber perdido interés por la búsqueda de lo bueno, lo justo y lo verdadero. Durante su intervención defendió la importancia de una ética común en las sociedades pluralistas y recordó que resulta imposible construir una sociedad sin unos principios y valores compartidos.

Asimismo, profundizó en la distinción entre "lo justo" y "lo bueno", señalando que lo justo pertenece al ámbito de la exigencia y constituye el marco necesario para la convivencia. La filósofa reivindicó la necesidad del diálogo y el entendimiento para alcanzar esos puntos comunes que permiten construir una sociedad democrática. Como conclusión, apeló a la construcción de una sociedad más pacífica y recordó que "son felices los que trabajan por la paz".

Por su parte, Victoria Camps, catedrática emérita de Filosofía Moral y Política y exconsejera de Estado, analizó las consecuencias de la deriva hacia un neoliberalismo que, a su juicio, ha puesto de manifiesto "la escasa fortaleza moral de un sujeto que debería ejercer la libertad no sólo en beneficio propio sino con vistas a un bien común". Asimismo, abogó por superar el estado de "desmoralización" que genera descontento y desorientación, mediante la construcción de "subjetividades valientes y comprometidas con un progreso no sólo técnico y material, sino auténticamente humano".

Aunque no pudo participar presencialmente en el encuentro, Francisco J. Laporta advierte en su artículo de los riesgos que entraña el progresivo deterioro institucional y la creciente desconfianza que atraviesa las sociedades democráticas. "Cuando se debilitan la veracidad, la autoridad o la fiabilidad de quienes desempeñan responsabilidades públicas, se erosiona también la legitimidad de las instituciones jurídicas y políticas", destacó al respecto.

INDEPENDENCIA JUDICIAL

La segunda sesión del encuentro abordó la relación entre ética y justicia, moderada por Carlos Saiz Díaz, socio del Área de Penal de Gómez-Acebo & Pombo, que contó con la intervención de Celso Rodríguez Padrón, magistrado de la Sala Quinta del Tribunal Supremo.

Rodríguez Padrón defendió la necesidad de reflexionar sobre la proyección de la ética en el ámbito del poder judicial como un elemento esencial para la calidad democrática. Según señaló, "la tutela de los derechos e intereses legítimos de los ciudadanos sin más norte ni obediencia que el imperio de la ley constituye uno de los rasgos que singularizan al poder judicial dentro de la arquitectura constitucional del Estado". Asimismo, subrayó que valores como la independencia, la imparcialidad, la igualdad real, el Estado de derecho y la propia idea de justicia conforman "un ámbito ético, un espacio de responsabilidad y compromiso constitucional" que los jueces deben preservar al margen de intereses partidistas o cálculos electorales.

Finalmente, reivindicó que defender la rectitud y la justicia constituye un compromiso eminentemente ético y una responsabilidad que debe ejercerse cada día con orgullo y vocación de servicio. Esta reflexión tendrá continuidad durante la jornada del 11 de septiembre con la participación de Antonio del Moral García, magistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, que analizará la ética en la función judicial, completando así el bloque temático dedicado a la justicia y al papel de los jueces en el Estado de derecho.

(SERVIMEDIA)
09 Sep 2026
s/clc