Neurología
Bloquear una respuesta inmunitaria de los ganglios linfáticos reduciría el daño asociado al alzhéimer
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Una investigación recién publicada en la revista científica 'Nature Neuroscience' identificó "una vía inmunitaria que se activa en los ganglios linfáticos y contribuye al deterioro cerebral asociado al alzhéimer". La inhibición de este mecanismo "redujo la neurodegeneración y preservó las capacidades cognitivas incluso sin eliminar los depósitos de proteína tau característicos de la enfermedad", según las conclusiones de los investigadores.
Un equipo de científicos de la Universidad Washington (St. Louis, EEUU) descubrió que parte del daño cerebral asociado al alzhéimer podría originarse fuera del cerebro, en una respuesta inmunitaria que comienza en los ganglios linfáticos. El trabajo, producto de una investigación en modelos animales, señaló una nueva diana terapéutica que podría ayudar a combatir esta enfermedad y otras patologías neurodegenerativas relacionadas con la proteína tau.
La investigación está firmada por Hao Hu, primer autor del estudio; Jason D. Ulrich, coautor sénior; y el profesor de Neurología de la universidad estadounidense y autor sénior del trabajo, David M. Holtzman, junto a un amplio equipo multidisciplinar de investigadores. El artículo lleva por título 'Priming of CD8 T cells by peripheral dendritic cells exacerbates tau-mediated neurodegeneration'.
Los investigadores analizaron el papel de los linfocitos T, células del sistema inmunitario que aparecen en cantidades elevadas en los cerebros de personas con alzhéimer y otras taupatías. Aunque estudios previos habían relacionado estas células con la neurodegeneración, hasta ahora no estaba claro dónde se activaban ni qué desencadenaba su migración al sistema nervioso.
Según los resultados, los linfocitos T reciben señales de activación fuera del cerebro, en los ganglios linfáticos, mediante la acción de unas células inmunitarias denominadas células dendríticas clásicas tipo 1 (cDC1). Una vez activados, estos linfocitos serían capaces de desplazarse al cerebro y contribuir al daño neuronal asociado a la acumulación de proteína tau.
Para comprobar esta hipótesis, el equipo eliminó experimentalmente las células dendríticas en ratones que desarrollaban ovillos de tau y neurodegeneración. La intervención provocó una fuerte reducción de los linfocitos T presentes en el cerebro y disminuyó de forma notable el deterioro neurológico observado en los animales, según detalla el informe.
Además, los ratones conservaron sus capacidades cognitivas pese a que la cantidad de ovillos de proteína tau permaneció prácticamente sin cambios. Este hallazgo sugiere, según el equipo estadounidense de especialistas, que la respuesta inmunitaria "desempeña un papel clave en la progresión del daño cerebral y que actuar sobre ella podría ofrecer beneficios incluso sin eliminar una de las principales marcas biológicas de la enfermedad".
Los autores plantean que las neuronas dañadas por la tau podrían liberar señales que alcanzan los ganglios linfáticos del cuello. Allí, las células dendríticas identificarían esos restos celulares y activarían a los linfocitos T, que posteriormente se dirigirían al cerebro, amplificando el proceso neurodegenerativo.
TRATAMIENTOS YA DESARROLLADOS
En declaraciones recogidas por la universidad, David Holtzman destacó que el descubrimiento resulta especialmente relevante porque identifica un proceso patológico que se inicia fuera del sistema nervioso central. Según explicó, esto podría facilitar el desarrollo de tratamientos dirigidos a células del sistema inmunitario que ya son objeto de terapias aprobadas para otras enfermedades.
El equipo comunicó que ahora trabaja en determinar cuáles son las señales exactas que desencadenan la activación de los linfocitos T y en evaluar si "bloquear esta vía inmunitaria en etapas más avanzadas de la enfermedad puede proporcionar el mismo efecto protector observado en los modelos experimentales".
Los resultados emitidos por el equipo refuerzan "la creciente evidencia de que el sistema inmunitario no es un mero espectador en el alzhéimer, sino un actor relevante en la pérdida de neuronas y el deterioro cognitivo". De confirmarse en humanos, este mecanismo podría "abrir una nueva generación de tratamientos centrados en modular la respuesta inmunitaria periférica para frenar el avance de la enfermedad".
(SERVIMEDIA)
28 Sep 2026
EDU/gja
